DR. FEDERICO MARTINEZ UTRERA. (Next International Business School). Hace 5 años, por azares del destino, tuve que expurgar mi biblioteca en una poda como la que sugiere hacer Juan Goytisolo cada cierto tiempo. En el pequeño plúteo dedicado a los autores de literatura fantástica y científica (andan juntas estas dos disciplinas) quedaron unos pocos volúmenes de Lovecraft y Orwell, algo de Wells, Lewis Carroll, un libro de Asimov y otro de Clark, el gran Comte y un folleto de pensamientos de Einstein: no hay mayor fantasía que la ciencia y el sueño de la razón produce monstruos, aunque su ausencia produzca monstruos más grandes todavía. Entre todos ellos, ocupando voluptuosamente el centro de la librería, sobresalía él: hablamos de Aldous Huxley.

Heaven and Hell (Bill Viola)

De la biblioteca de mi padre heredé la edición de “Brave New World” en traducción de Luys Santa Marina de la editorial José Janés (Montevideo-Caracas, 1952) y prólogo de J. Esterlich. Años después en mis peripecias de trapero cayó en mis manos el tomo primero de sus primeras novelas (Editorial Planeta, 1957) con prólogo de Carlos Rojas: Limbo, Laberintos, Al margen, La dama, Ciego en Gaza y Contrapunto. Nuevas traducciones y prefacios de “Un mundo feliz” de Ignacio de Llorens desde México y de Plaza y Janés con el preámbulo del autor a las ediciones que sucedieron a la príncipe. De esta misma editorial conservo el tomito biográfico de la catedrática de Literatura inglesa de la Universidad de Barcelona, Doireann MacDermott, que acompaña la traducción que hizo Enrique de Antón a “Los demonios de Loudun”. Para mi biografía del videoartista Bill Viola tuve que recurrir a la de Miguel de Hernani sobre “Heaven and Hell”, que adjunta a la de “The Doors of Perception”. Así hasta que un día llamó a mi puerta Isaías Gómez López con su poesía completa, primero en edición de la Universidad de Almería y luego ya en alfombra roja con Cátedra.

Huxley me era ya entonces muy familiar. Para mi ensayo sobre “Místicos y Voluptuosos” que recoge mi libro “Cordel de Extraviados” con prólogos del propio Juan Goytisolo y Matías Díaz Padrón, memoria viva y heterodoxa del Museo del Prado, recordé que el poeta José Angel Valente, a quien conocí en Almería y a quien la Fundación César Manrique de Lanzarote homenajeaba entonces, dedicó uno de sus más fértiles ensayos en “Variaciones sobre el pájaro y la red” a las analogías existentes entre la expresión mística de autores cristianos, judíos, musulmanes y budistas, materia en la que el pintor Cristino de Vera era un consumado lector. Y es que hacía poco lo había sorprendido en su estudio con un libro de Krishnamurti entre las manos, el gran sabio de Sri Lanka que cautivaba a Aldous Huxley y que el pintor canario conoció en la India. “Lo mejor que nos podría pasar en esta época de tanto fanatismo e intolerancia religiosa, cultural, política, deportiva etc… es que fuéramos a una globalización también del hecho religioso, algo que ha sido captado intuitivamente por los místicos, cuyo lenguaje –aún con sus matices y variantes– encuentra en la experiencia extrema la esencia de todos los lenguajes y la versatilidad de sus manifestaciones”, concluí entonces.

Isaías Gómez

Con estos mimbres construí mi santuario privado sobre San Aldous Huxley y como cada santo tiene su profeta, burla burlando llegué a octubre de 2010, cuando en Radio Exterior de España (“Un idioma sin Fronteras”) me disponía a entrevistar al profeta Isaías. De Aldous Huxley conocía muy poco como poeta y esta laguna se subsanó gracias a él, que acababa de publicar la poesía completa en edición bilingüe con novedades y precisamente esa era una: la de disponer por fin de una edición en lengua española, algo de lo que hasta ese momento carecíamos. Pero además es que ese libro publicado por la editorial Universidad de Almería contenía diversos estudios preliminares, entre ellos uno de su editor que añadía clarividencia y buen gusto a la de por sí exquisita poesía de A. H.

Mirador de la Amatista, Cabo de Gata, Almeria, foto de Mar Cabañas

Fue así que el profeta Isaías explicó en antena cómo llegó a San Aldous Huxley, como le dio por traducir y publicar toda su poesía, tarea que me imaginaba había sido hercúlea y a la que habría dedicado mucho tiempo, y por qué sorprendía encontrar las huellas de Huxley por España, en un viaje poco conocido. Hay un poema titulado precisamente “Almería” en el que Huxley habla de una “tierra desnuda, cuyo pecho recibe, todo el fiero ardor de un sol desnudo”. Y me parecía curioso porque unos han traducido el adjetivo como “fiero” o “feroz” y otros como “intenso” la palabra “fierce”. Isaías, que da clase en la Universidad de Almería, había optado por la acepción más implacable. “Dos está en su paraíso” recordaba Rosario Ruiz Castro en su prólogo parafraseando a A. H. , como también recuerda que “Dios es un producto que no puede ser producido en masa”. ¿Era arriesgado considerar a A. H. poeta místico?

El sueño de la razón produce monstruos

El sueño de la razón produce monstruos

No iba a ser su último libro sobre Huxley y el profeta Isaías, preso ya de una adicción literaria grave por este autor, estaba inmerso en otro proyecto. Huxley también hablaba de Goya en sus poemas e Isaías explicó a los oyentes en que términos y que conclusiones había extraído de esos bellos poemas sobre este genio de la pintura española ¿Por qué le entusiasmaban a A. H. los cuadros de don Francisco de Goya y Lucientes que seguramente vio en el Museo del Prado? Isaías respondió a la pregunta para concluir leyendo uno o dos versos –ya que un poema iba a ser excesivamente largo para un espacio radiofónico– que le tocaron el corazón cuando los estabas traduciendo al español y le conmovieron especialmente.

Isaías Gómez

La entrevista con Isaías aparecería un mes después en versión impresa en “La Voz de Almería” donde el traductor declaraba: “Huxley vio en Almería el acto amoroso entre la luz y la ciudad. El viaje empezó por Barcelona, se detuvo especialmente en Almería y llegó a Granada, donde visitó la Alhambra. Almería queda impregnada o preñada hasta dar a luz el seco polvo del que habla el poema”. Merece la pena reproducir esa charla íntegramente con motivo del Sixth International Aldous Huxley Symposium que se celebra en la ciudad andaluza entre el 19 y 21 de abril de 2017 organizado precisamente por Isaías:

“De Aldous Huxley conocíamos mucha literatura pero sabíamos poco de su faceta como poeta. Esta laguna se ha subsanado gracias al profesor de la Universidad de Almería, Isaías Gómez López, que acaba de publicar la poesía completa de Aldous Huxley en edición bilingüe, en la propia editorial universitaria, al tiempo que prepara una edición para Cátedra y una biografía. Mientras tanto, este infatigable labrador de la palabra ha concluido otro trabajo sobre Roy Campbell y sus poemas escogidos, también en edición bilingüe, poeta británico de origen sudafricano de principios del XX que vivió en la España de los años anteriores a la Guerra Civil, y que escribió numerosos poemas inspirados y dedicados a nuestro país.”, escribí entonces, y por ello le formulé estas preguntas:

¿Cómo llega a Aldous Huxley y por qué se dedica a traducir y publicar toda su poesía?
–Llegar hasta la poética de Aldous Huxley ha sido algo que podría llamar providencial: me ha demostrado que todo hallazgo literario o descubrimiento de cualquier naturaleza no llega cuando uno lo busca, sino cuando éste quiere. Así ha sido en mi caso y podría decir que en el año 2006, como un lector más, yo sólo conocía su faceta novelística y de ensayo, obras que había leído en su práctica totalidad por ser Huxley uno de mis autores favoritos junto a James Joyce. Pero fue a mediados de ese 2006, con motivo del simposium internacional sobre Aldous Huxley que se anunciaba para 2008 en Los Angeles, cuando me decidí a ofrecer una presentación sobre Sebastian, el protagonista de su novela “El tiempo debe detenerse”, escrita en 1944. Era una especie de poeta adolescente bastante talentoso que de una manera u otra también encarna al propio Huxley. Esto me llevó a indagar en algo conocido en el mundo anglosajón, pero muy poco estudiado: su labor poética.

Sorprende encontrar las huellas de Huxley por España. ¿Cómo llegó a Almería?
–En realidad no se trata de un solo viaje, aunque entiendo que cuando se habla del “viaje” a España se refieren sobre todo al segundo. Son dos, acompañado de su esposa María, inseparable siempre. El primero en abril de 1929 fue un viaje relámpago realizado expresamente para visitar el Museo del Prado y disfrutar de la obra de Goya, Velázquez y el Greco, tres de sus pintores “preferidos”. El segundo es el realmente interesante e importante porque fue unos meses después, en octubre, para asistir al Congreso de Cooperación Intelectual de Barcelona, al que Huxley había sido invitado y que como el propio poeta y novelista había declarado, iba a valerle de excusa para volver a visitar el Prado, que era lo que él realmente pretendía hacer de nuevo. Y con ello algunas ciudades de España, empezando por Barcelona, bajando hasta Valencia, luego llegando a Murcia, deteniéndose especialmente en Almería, y llegando a Granada, visitando también la Alhambra, llegando también hasta Sevilla y Ronda, mas luego subiendo hasta Toledo, Madrid, Burgos y terminando en San Sebastián.

Existe un poema titulado “Almería” en el que “los vientos aquí no tienen insignias en movimiento, pero recorren una vacía oscuridad, una destemplada luz; ramas que no se doblan, nunca una luz torturada se estremece, raíces agotadas, a punto de volar; alado futuro, marchito pasado, ni semillas ni hojas dan fe de esos veloces pies invisibles: corren libres por una tierra desnuda, cuyo pecho recibe, todo el fiero ardor de un sol desnudo. Tú tienes la luz por amante. ¡Tierra afortunada! Que concibe el fruto de su divino deseo. Mas el seco polvo es todo lo que ella da a luz, esa hija de arcilla creada por el perpetuo fuego celestial. Por lo tanto venid, suave lluvia y delicadas nubes, y calmad este amor radiante que tiene la fuerza del odio”. Unos han traducido “fierce” como “fiero” o “feroz” pero el poeta José Luis Bretones lo hizo como “intenso” y usted opta por la acepción más implacable…

Almería ©Carlos Pérez Siquier

–Efectivamente el término inglés “fierce” se puede traducir como “intenso” cuando expresa “calor” o cuando va en un sintagma o una frase que así lo indica. Pero en su momento este no fue de los términos que me ofreció resistencia o duda. Digamos que en esta traducción salió de un modo reflejo o insconsciente la traslación del “ardor” como “fiero”. Tal vez porque en el poema, la ciudad de Almería aparece encarnada como una mujer hermosa, en calidad femenina, y el sol o la luz es su amante. Entonces tenemos una relación amorosa: el poeta nos habla aquí de una relación en la que además en algunos versos evidencia el acto amoroso entre la pareja cuando Almería queda impregnada o preñada hasta dar a luz el seco polvo del que habla el poema, que no es ni más ni menos que el fruto de esa apasionada relación amorosa entre esa fuente tan lumínica que es el sol y la luz de Almería y la propia ciudad, que es la hembra, la mujer. Me quedé, en efecto, con la acepción más implacable porque el acto sexual, en este soneto, no aparece como una simple reverberación o una mera alucinación, sino que es todo un acto claramente explícito y expreso.

José Luis López Bretones y Joan Margarit (Almería, enero 2007) © Antonio Lafarque

Algunos hemos visto en esa tierra desnuda “cuyo pecho recibe todo el fiero ardor de un sol desnudo” el seno que visto desde la lejanía puede ser el Cabo de Gata, pero otros no lo perciben así y de hecho la excelente antología poética “Al Fin y al Cabo” de Antonio Lafarque no incluye a Huxley. Sin entrar en las conocidas riñas de poetas ¿tiene una opinión sobre esto?
–La traducción es algo muy personal y han existido poemas en los que he tenido la sensación de que no estaba traduciendo sino creando al mismo tiempo. Este es uno de ellos, porque ha sido uno de los que más me gusta leer y releer en voz alta. Traducir algunos términos es también una faceta muy personal.

Leopoldo María Panero

Leopoldo María Panero

“Dios está en su paraíso” nos recuerda Rosario Ruiz Castro en su prólogo, parafraseando al poeta Huxley, como también asegura que Dios es un producto que no puede ser producido en masa. Me ha evocado un soneto de Leopoldo María Panero, a quien he visto en Las Palmas: “Y el paraíso, porque no queremos”. ¿Sería arriesgado considerar a Huxley poeta místico?
–Para nada sería arriesgado. Pienso que todo lo contrario: se puede afirmar con absoluta rotundidad. Sin ir más lejos, me viene a la mente su etapa como poeta iniciado que está en sus comienzos. Por ejemplo, el poema que da título, abre su primer poemario en 1916 y lo estrena como poeta, es “Burning Wheel”, que he traducido como “La Rueda Ardiente”. Pues bien, la imagen sugerida por esa rueda candente de la que habla, es un poema sobre la rueda de la vida o el samsara de la filosofía budista..

 San Juan de la Cruz

San Juan de la Cruz

El molinillo budista que da vueltas…
–Efectivamente, y Huxley que entonces tendría entre 19 y 20 años, trata de acercar al lector la filosofía budista, en su tiempo no muy extendida, mediante una analogía que realiza entre la iluminación, como fin último de todo ser humano para alcanzar el nirvana y así, de paso, la liberación de la cadena de las existencias. Y a su vez podríamos añadir la filosofía cristiana, de la que también habla en ese poema, y en la que Jesús representa la redención del ser humano. Habla de un niño Jesús junto al amor de Dios, que parece más de madre que de padre, como se puede advertir. Y este poema nos habla también de un sueño luminoso, revelador de un estado superior de conciencia pasajero, temporal, como nuestra condición humana, que es también efímera. En este sentido, Huxley poeta parece también referirse incluso a los estados superiores de conciencia de autores espirituales españoles como San Juan de la Cruz, cuya obra admiraba y conocía muy bien. Y ellos lo habían logrado alcanzar en sus experiencias místicas. Este poema, en el conjunto de toda su producción poética, podría valer de síntesis espiritual y mística, y con él estaría también tratando de explorar la importancia de la luz y el color conforme al misticismo, tal vez por su necesidad de encontrar un orden en su ya difícil y caótico mundo. Y como reminiscencia de esa rueda de la vida budista.

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Aldous Huxley by Man Ray (Emmanuel Radnitzky), bromide print, 1934

Un año después, el profeta Isaías campaba nuevamente por sus fueros y cumplió sus amenazas: nuevo libro sobre Aldous Huxley. Una nueva edición de la poesía completa de Aldous Huxley acababa de publicarse en la editorial Cátedra, dentro de su colección de Letras Universales, y con un ejemplar en sus manos para poder reseñarlo, comentarlo y analizarlo, informé en el mismo programa radiofónico de la principal novedad de esta edición: el estudio biográfico y literario que Jesús Isaías Gómez le había dedicado a Aldous Huxley y que abarcaba casi 150 páginas de sabrosa información sobre el escritor y poeta, además de la estupenda edición bilingüe y la traducción que este mismo profesor le dedicaba, seguramente tras muchas horas de trabajo. Y tenía además la dicha de contar con Jesús Isaías Gómez para que nos comentase cuales son precisamente esa novedades para poder escucharlas con su propia voz, habida cuenta que ya había publicado con la editorial de la Universidad de Almería otro libro con las poesías de Aldous Huxley.

En el ensayo con el que comienza el libro el profeta Isaías trazaba un perfil biográfico y literario de Aldous Huxley. Todo el mundo lo conocía básicamente por su libro “Un mundo feliz”, que toma su título de “La Tempestad”, la última obra de Shakespeare: “¡Oh qué maravilla! ¡Cuántas criaturas bellas hay aquí! ¡Cuán bella es la humanidad! ¡Oh mundo feliz, en el que vive gente así!». ¿Se había tropezado AH con más relaciones de devoción o interés hacia Shakespeare? porque había encontrado al honesto Yago y a los celos de Otelo, Desdémona y Falstaff en “Las cigarras y otros poemas”. Y es que son muchos los escritores que le profesan admiración a Huxley. Al haber sido el editor de uno de sus libros conocía el caso del escritor francés Michel Houellebecq en “Las Partículas Elementales”. ¿Que opinión le merecía a Isaías la visión de Houellebecq sobre Huxley en esta novela? La cita es de una agudeza y perspicacia que me asombró cuando la leí:

Michel Houellebecq

Michel Houellebecq

“—Aldous Huxley era un optimista, como su hermano… —dijo con una especie de disgusto—. La mutación metafísica que originó el materialismo y la ciencia moderna tuvo dos grandes consecuencias: el racionalismo y el individualismo. El error de Huxley fue evaluar mal la relación de fuerzas entre ambas consecuencias. Más concretamente, su error fue subestimar el aumento del individualismo producido por la conciencia creciente de la muerte. Del individualismo surgen la libertad, el sentimiento del yo, la necesidad de distinguirse y superar a los demás. En una sociedad racional como la que describe “Un mundo feliz”, la lucha puede atenuarse. La competencia económica, metáfora del dominio del espacio, no tiene razón de ser en una sociedad rica, que controla los flujos económicos. La competencia sexual, metáfora del dominio del tiempo mediante la procreación, no tiene razón de ser en una sociedad en la que el sexo y la procreación están perfectamente separados; pero Huxley olvida tener en cuenta el individualismo”.

“No supo comprender que el sexo, una vez disociado de la procreación, subsiste no ya como principio de placer, sino como principio de diferenciación narcisista; lo mismo ocurre con el deseo de riquezas. ¿Por qué el modelo socialdemócrata sueco no ha logrado nunca sustituir al modelo liberal? ¿Por qué nunca se ha aplicado al ámbito de la satisfacción sexual? Porque la mutación metafísica operada por la ciencia moderna conlleva la individuación, la vanidad, el odio y el deseo. En sí, el deseo, al contrario que el placer, es fuente de sufrimiento, odio e infelicidad. Esto lo sabían y enseñaban todos los filósofos: no sólo los budistas o los cristianos, sino todos los filósofos dignos de tal nombre. La solución de los utopistas, de Platón a Huxley pasando por Fourier, consiste en extinguir el deseo y el sufrimiento que provoca preconizando su inmediata satisfacción. En el extremo opuesto, la sociedad erótico–publicitaria en la que vivimos se empeña en organizar el deseo, en aumentar el deseo en proporciones inauditas, mientras mantiene la satisfacción en el ámbito de lo privado. Para que la sociedad funcione, para que continúe la competencia, el deseo tiene que crecer, extenderse y devorar la vida de los hombres.”

D. H. Lawrence

D. H. Lawrence

En ese estudio preliminar, Isaías daba nuevos datos sobre los tres viajes de Aldous Huxley a España y rescataba la entrevista que Marcial Retuerto le hacía en “La Gaceta Literaria” en la que destacaba que los “colores fuertes” del gran lienzo que es la península eran a su juicio Cataluña, Valencia, Murcia, Andalucía (con su poema “Almería”), La Mancha, Castilla (“réplica de la estepa siberiana”) y País Vasco (“suave verdor”). En esta entrevista declaraba su admiración por Picasso y Manuel de Falla e Isaías mencionaba que la segunda visita la hace con D. H. Lawrence, también poeta y autor de “El amante de Lady Chatterley”.

Isaías contó esa relación con Lawrence y desveló detalles de este viaje. El libro concluía con el poema “Líneas”, del cual Isaías sostenía que hasta ahora y por lo que se sabe era el último poema publicado por Huxley: “Sí, hay floresta, hay jardines, aunque el cactus nunca se aleja, las arenas nunca se alejan, ni siquiera de los cedros y los ruiseñores, ni siquiera de los faunos de mármol, los balcones, donde todo en calma está, los pechos de una joven, son palomas cautivas, y de la madurez de las uvas, sus pezones no están lejos, pues de repente, un cálido viento sopla y agitada en el viento, una polvareda, torbellino sobre remolina de viento, llena tu noche estival de un sueño, de animadas alas y regocijo. Pero todo este baile, solo es de talcoso sílex…” Era un poema extraño, que no sé si también se refería a Andalucía o a cualquier otro lugar desértico de los que visitara en sus viajes, pero que nos servía para concluir la entrevista.

En mayo de 2013, próximo mi asesinato en el citado programa radiofónico, volvía con San Aldous Huxley en nueva edición y traducción del profesor Jesús Isaías Gómez López, esta vez en una nueva traducción del libro más célebre del novelista: “Un mundo feliz”. El profeta Isaías hacía una serie de precisiones sobre la traducción del título de esta obra, que ya es un clásico, explicaba como llegaba hasta hoy esa traducción del título y qué reflexiones hacía sobre la misma. Isaías abordaba cambios con respecto a traducciones anteriores y resumía su relación con España. Y yo me he limitado a hacer lo mismo, –excediéndome en espacio y paciencia– con la que he tenido con este santo literario británico y su profeta nacido en el Reino de Granada y residente en Almería a propósito de su Sexto Simposium Internacional que se celebra allí este mes de abril.

A. H. by Cecil Beaton, vintage bromide print on white card mount 1936

Fuentes:

Entrevista en Radio Exterior de España

El Simposium en la Universidad de Almería

Programa del Simposium

Biografías del Simposium