{"id":292,"date":"2013-06-17T11:39:02","date_gmt":"2013-06-17T09:39:02","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=292"},"modified":"2013-06-17T11:39:02","modified_gmt":"2013-06-17T09:39:02","slug":"visiones-de-luis-cernuda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=292","title":{"rendered":"Visiones de Luis Cernuda"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_293\" aria-describedby=\"caption-attachment-293\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/cernuda.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-293\" alt=\"Leopoldo Panero, Felicidad Blanc y Luis Cernuda, paseando en Londres\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/cernuda.jpeg\" width=\"200\" height=\"134\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-293\" class=\"wp-caption-text\">Leopoldo Panero, Felicidad Blanc y Luis Cernuda, paseando en Londres<\/figcaption><\/figure>\n<p><b>Juan Luis Panero<\/b><\/p>\n<p>(Conferencia en el Museo Ram\u00f3n Gaya de Murcia).<\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Luis Cernuda le dedic\u00f3 a Ram\u00f3n Gaya un poema muy hermoso que giraba en torno a un retrato de Fray Hortensio F\u00e9lix Paravicino, pintado por el Greco, que est\u00e1 en un museo de Boston, en Estados Unidos. Y cuando Cernuda lo vio, le conmovi\u00f3 la idea de que el retrato de un juez espa\u00f1ol del siglo de oro, de cierta importancia, estuviese en Estados Unidos, exiliado como \u00e9l, lo cual le empuj\u00f3 a escribir un poema que est\u00e1 dedicado a Ram\u00f3n Gaya.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Por lo dem\u00e1s, en la actitud humana y pict\u00f3rica, en un caso, po\u00e9tica en otro, tanto de Ram\u00f3n Gaya como de Luis Cernuda, hay ciertas similitudes: ambos han sido, el uno como pintor y el otro como escritor, dos personas bastantes incomprendidas durante una \u00e9poca en Espa\u00f1a.\u00a0<!--more--><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Hab\u00eda una pintura, digamos entre comillas, \u00abfranquista\u00bb, una poes\u00eda \u00abfranquista\u00bb y, al rev\u00e9s, una pintura \u00abantifranquista\u00bb y una poes\u00eda \u00abantifranquista\u00bb. Quedaba muy poco espacio en aquellos a\u00f1os en Espa\u00f1a (eran los a\u00f1os cincuenta y sesenta, que los conozco muy bien) para un pintor independiente que no era ni vanguardista ni social, como era Ram\u00f3n; y tampoco lo hab\u00eda para un poeta que no era ni franquista ni comunista. Es decir, no era el caso de un Jos\u00e9 Mar\u00eda Pem\u00e1n ni de un Rafael Alberti, por hablar de dos ilustres gaditanos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">M\u00e1s tarde, la poes\u00eda de Cernuda fue creciendo en valoraci\u00f3n, al igual que ha ido sucediendo con la pintura de Ram\u00f3n Gaya, y es por eso que estamos en este museo conmemorando a Luis Cernuda. Creo que, siguiendo aquellas biograf\u00edas de Plutarco, podr\u00edamos hablar en cierta medida de dos vidas paralelas.<\/p>\n<p><\/span><\/p>\n<figure id=\"attachment_294\" aria-describedby=\"caption-attachment-294\" style=\"width: 102px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/lcernuda2.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-294\" alt=\"Luis Cernuda, por Ram\u00f3n Gaya\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/lcernuda2.jpeg\" width=\"102\" height=\"134\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-294\" class=\"wp-caption-text\">Luis Cernuda, por Ram\u00f3n Gaya<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Yo tuve la suerte, o la casualidad, de conocer siendo ni\u00f1o a Luis Cernuda en Londres, donde mi padre dirig\u00eda el Instituto de Espa\u00f1a y donde Cernuda estaba exiliado. Pero mi padre segu\u00eda una pol\u00edtica de buena voluntad hacia ciertos elementos del exilio, concretamente hacia Cernuda. Hab\u00edan sido amigos de j\u00f3venes y Cernuda, con todas sus distancias, tambi\u00e9n era un hombre bastante solitario. Y, de pronto, aquel encuentro en Londres, donde tal vez tuvo m\u00e1s relaci\u00f3n con mi madre que con mi padre, lo hizo sentirse, supongo, un poco m\u00e1s cerca de Espa\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Yo tengo bastantes recuerdos de \u00e9l que no voy a ir contando, porque esto no es el \u00abHola\u00bb literario y, adem\u00e1s, he escrito ya una parte en un libro de memorias y la otra parte alguna vez la contar\u00e9 m\u00e1s por extenso. Pero s\u00ed tengo unos recuerdos muy claros. Yo ten\u00eda por entonces entre cuatro y cinco a\u00f1os, y si hubiera sido en Madrid no me hubiera fijado en absoluto, pero todos mis recuerdos de infancia est\u00e1n asociados a Londres. De hecho, mi primer viaje en avi\u00f3n fue para ir a Londres, donde me encontr\u00e9 con una ciudad que no ten\u00eda nada que ver con Madrid y con gente que hablaba otro idioma. Y a Cernuda lo vi all\u00ed mucho y, pese a esa fama de hombre fr\u00edo y antip\u00e1tico, conmigo fue absolutamente encantador, y me ha quedado de \u00e9l un recuerdo enormemente entra\u00f1able. Pero claro est\u00e1, entonces yo ni pensaba que era poeta ni pensaba que era nada; para m\u00ed era una persona un tanto rara, porque un ni\u00f1o no entiende lo que es el exilio ni lo que es nada.<\/p>\n<p>Pero el hecho de que fuese espa\u00f1ol y, por otro lado, que fuera vestido de ingl\u00e9s, (porque Cernuda vest\u00eda mas ingl\u00e9s que los propios ingleses), aquella sensaci\u00f3n de ser y no ser perteneciente a mi familia, a d\u00edas s\u00ed y a d\u00edas no, hac\u00edan que aquel personaje se me quedara muy grabado. Como se me qued\u00f3 enormemente grabada la \u00faltima visi\u00f3n de \u00e9l, que fue en la puerta del Instituto de Espa\u00f1a en Londres (que ahora creo que es el actual Instituto Cervantes), ante la cual Luis Cernuda, al despedirse de mi padre, de mi madre y de m\u00ed, se ech\u00f3 a llorar. Yo no hab\u00eda visto llorar a personas mayores, ese recuerdo se me ha quedado muy vivo; y lo puedo evocar, en este momento, perfectamente: es decir, esa situaci\u00f3n en la puerta de la calle, que fue desde luego algo muy extra\u00f1o para m\u00ed. Me ha quedado, como digo, un recuerdo muy claro. Pero luego pasan los a\u00f1os y me olvido de \u00e9l, a pesar de que quedan mis recuerdos de Londres.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">De pronto, teniendo como diecisiete o dieciocho a\u00f1os, en una antolog\u00eda de poes\u00eda espa\u00f1ola contempor\u00e1nea, le\u00ed un poema suyo. Hab\u00eda varios, pero uno me impresion\u00f3 much\u00edsimo y, entonces s\u00ed, por primera vez, asoci\u00e9 de pronto, de una manera tal vez un poco vaga, a Luis Cernuda -para entonces ya sab\u00eda que era poeta- con ese poema que s\u00ed voy a leer, pues fue por ah\u00ed por donde empez\u00f3 mi personal inter\u00e9s por la poes\u00eda de Cernuda. El poema se llama \u00abAdolescente fui\u00bb:<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_295\" aria-describedby=\"caption-attachment-295\" style=\"width: 116px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/lcernuda.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-295\" alt=\"Dibujo de Ram\u00f3n Gaya sobre Cernuda\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/lcernuda.jpeg\" width=\"116\" height=\"134\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-295\" class=\"wp-caption-text\">Dibujo de Ram\u00f3n Gaya sobre Cernuda<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">\u00abAdolescente fui en d\u00edas id\u00e9nticos a nubes, \/ cosa gr\u00e1cil, visible por penumbra y reflejo, \/ y extra\u00f1o es, si ese recuerdo busco, \/ que tanto, tanto duela sobre el cuerpo de hoy. \/\/ Perder placer es triste \/ como la dulce l\u00e1mpara sobre el lento nocturno; \/ aquel fui, aquel fui, aquel he sido; \/ era la ignorancia mi sombra. \/\/ Ni gozo ni pena; fui ni\u00f1o \/ prisionero entre muros cambiantes; \/ historias como cuerpos, cristales como cielos, \/ sue\u00f1o luego, un sue\u00f1o m\u00e1s alto que la vida. \/\/ Cuando la muerte quiera \/ una verdad quitar de entre mis manos, \/ las hallar\u00e1 vac\u00edas, como en la adolescencia \/ ardientes de deseo, \/ tendidas hacia el aire.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Por \u00e9l descubr\u00ed al poeta, es un poema de juventud de Cernuda y, en cierta forma, es tambi\u00e9n un poema de mi juventud, porque me marc\u00f3 profundamente. Pero en aquel momento yo estaba m\u00e1s interesado por la poes\u00eda social que se hac\u00eda en Espa\u00f1a -Gabriel Celaya, Blas de Otero, etc. -, que por la de Cernuda, a quien, adem\u00e1s, hab\u00eda le\u00eddo mal. Me refiero a una poes\u00eda de intenci\u00f3n, digamos, fundamentalmente pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Mi padre ten\u00eda ediciones de \u00abLa realidad y el deseo\u00bb, pero despu\u00e9s de la Guerra Civil en casa no hab\u00eda ning\u00fan libro de \u00e9l. Encontrar libros de poes\u00eda era sumamente dif\u00edcil en aquella Espa\u00f1a y Cernuda qued\u00f3, ya digo, como una sombra. Y, por otro lado, por aquella \u00e9poca de estudiante en la universidad participaba en actividades pol\u00edticas, en el Partido Comunista, etc. etc. Entre los poetas \u00abliberales\u00bb (Alberti, Celaya&#8230;), Neruda era el m\u00e1s importante, el Neruda del \u00abCanto General\u00bb, un libro con muchas ca\u00eddas y con mucha poes\u00eda que ya no me dice nada, aunque de todos modos era un poeta con m\u00e1s entidad que cualquiera de los de aqu\u00ed.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Pero Cernuda quedaba un poco como al margen de los intereses m\u00edos a los dieciocho, diecinueve, veinte a\u00f1os mas o menos, cuando, en 1963, un poeta que ya ha muerto, Fernando Qui\u00f1ones, con el cual trabajaba en una editorial, me dio la noticia de que hab\u00eda muerto Luis Cernuda. Aquello realmente, de pronto, s\u00ed me golpe\u00f3; esa noche habl\u00e9 con mi madre, que se sinti\u00f3 muy afectada, y me cont\u00f3 su relaci\u00f3n de amistad con Cernuda. Hablamos mucho de \u00e9l, y fue el propio Qui\u00f1ones quien me prest\u00f3 la tercera edici\u00f3n de \u00abLa realidad y el deseo\u00bb, que se hab\u00eda editado en M\u00e9xico. Le\u00ed ese libro completo y tuve una impresi\u00f3n radical. En la vida ese tipo de impresiones se suelen tener de j\u00f3venes y transforman tu visi\u00f3n del mundo. Y esa lectura de los poemas de Cernuda vino a transformar para m\u00ed no s\u00f3lo la visi\u00f3n de la poes\u00eda, sino la visi\u00f3n del mundo, que es algo mucho m\u00e1s profundo y mucho m\u00e1s duradero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Porque en Cernuda hay un ensamblaje muy notable entre el personaje y su poes\u00eda, entre la actitud \u00e9tica del poeta y su propia poes\u00eda. Recuerdo aquel verso que siempre me ha gustado mucho de la \u00abEp\u00edstola moral a Fabio\u00bb: \u00abiguala con la vida el pensamiento\u00bb. Pues bien, Cernuda ha sido uno de los poetas espa\u00f1oles que m\u00e1s cercano ha estado de igualar su vida con su pensamiento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Como ya, por otro lado, hab\u00eda vivido una influencia muy importante que quiero destacar: la del escritor franc\u00e9s Albert Camus, un hombre que estaba tambi\u00e9n, como en el caso de Cernuda, situado entre la derecha y la izquierda, un intelectual con una visi\u00f3n muy l\u00facida del mundo, una persona muy independiente, que se hab\u00eda matado en un accidente de autom\u00f3vil unos a\u00f1os antes de que Cernuda muriese.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed encontr\u00e9 un camino para seguir siendo, hasta el \u00faltimo d\u00eda de la vida del general Franco, \u00abantifranquista\u00bb; pero sin tener tampoco que ser inexorablemente \u00abcomunista\u00bb. Es decir, elegir entre Franco o Stalin era una decisi\u00f3n absolutamente macabra, y en un momento dado me di cuenta de que hab\u00eda otro camino posible, un camino mas dif\u00edcil, que era el la independencia personal. Y eso me lo ense\u00f1aron, a los veinti\u00fan a\u00f1os, fundamentalmente Albert Camus y Luis Cernuda. Luego vendr\u00edan otros, pero a ellos dos les estoy profundamente agradecido y, desde entonces, he mantenido esa misma actitud, de no estar ni con un extremo ni con el otro.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Por otro lado, hay una frase de Octavio Paz a prop\u00f3sito de lo que realmente debe ser un poeta que me parece fundamental. Se halla en un ensayo sobre Luis Cernuda que sigue siendo, despu\u00e9s de much\u00edsimos a\u00f1os, el mejor ensayo que se ha escrito nunca sobre \u00e9l, y la frase dice: \u00abYo dir\u00eda que es el poeta que habla no para todos sino para cada uno que somos todos\u00bb. Esta distinci\u00f3n me parece muy buena, porque, por ejemplo, Neruda intentaba hablar para todos. Pero \u00bfqu\u00e9 es todos, qu\u00e9 es \u00abel pueblo\u00bb? La palabra &#8216;pueblo&#8217; no he acabado de entenderla nunca\u2026 Creo que todos s\u00ed somos una comunidad, pero la palabra del poeta tiene que llegar a cada uno por separado. Por eso soy muy partidario de las lecturas privadas de poes\u00eda, y aunque yo he hecho muchas en p\u00fablico y me parecen muy bien, porque la gente que tiene inter\u00e9s en mi poes\u00eda puede alcanzar a conocerme personalmente, creo que la mejor lectura de un poeta tiene uno que hacerla en la soledad de su cuarto y sintiendo que est\u00e1, de alguna manera, dialogando con el poeta al que est\u00e1 leyendo. Es entonces cuando, de verdad, te sientes emocionado. Y pienso que poetas como Cernuda, sobre todo, tienen que leerse en solitario. Por cierto, tambi\u00e9n dice Octavio Paz en otro momento de ese ensayo que Cernuda es un poeta solitario y para solitarios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de estas ya diversas visiones en torno a Cernuda y al descubrimiento de su poes\u00eda, en 1970 pas\u00e9 un a\u00f1o en Estados Unidos, en Nueva York, donde habl\u00e9 de Cernuda con algunos profesores, que eran bastante reticentes con el poeta. En esa \u00e9poca, ni dentro ni fuera de Espa\u00f1a, Cernuda era un poeta ni demasiado estimado ni demasiado tra\u00eddo y llevado. Se hab\u00eda producido el homenaje de la revista \u00abLa ca\u00f1a gris\u00bb, de Valencia; antes incluso, la revista \u00abC\u00e1ntico\u00bb, de C\u00f3rdoba, le hab\u00eda tributado otro homenaje, y por aquel entonces, un grupo de poetas -Jaime Gil de Biedma, Paco Brines y yo- intent\u00e1bamos de nuevo que se diese a Cernuda el valor que realmente ten\u00eda, pero la cosa no acababa de funcionar. Y en Nueva York me encontr\u00e9 que ni los profesores hisp\u00e1nicos ni los americanos lo valoraban especialmente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Despu\u00e9s, en San Francisco, me sucedi\u00f3 una an\u00e9cdota a partir de la cual escrib\u00ed una prosa, que es de las que m\u00e1s me gustan y que est\u00e1 publicada en mi libro \u00abLos mitos y las m\u00e1scaras\u00bb. Aquella prosa sobre Cernuda se llama \u00abEl marco vac\u00edo\u00bb y la escrib\u00ed a ra\u00edz del encuentro con una editora norteamericana que hab\u00eda coincidido, junto a su marido, con Cernuda cerca de Nueva York, donde el poeta estuvo dando clases durante dos a\u00f1os. Al parecer, un d\u00eda de nevada, con mucho fr\u00edo, iban los tres paseando y Cernuda les dijo en un momento dado que subieran un momento a su cuarto para tomar juntos una copa de jerez. Subieron al cuarto, estuvieron all\u00ed hablando, y esta mujer se fij\u00f3 en un detalle, que a\u00f1os despu\u00e9s me cont\u00f3 a m\u00ed y que yo relatar\u00e9 ahora. El hecho es que ella no hab\u00eda vuelto a hablar de Cernuda con nadie, se separ\u00f3 de su marido, perdi\u00f3 de vista a Cernuda, se dedic\u00f3 a una ediciones que hac\u00eda en San Francisco y, de pronto, por casualidad, fue a una lectura m\u00eda y a la salida se ofreci\u00f3 a llevarme al hotel, y en el transcurso hablamos de Cernuda. Entonces fue cuando me cont\u00f3 el descubrimiento que hab\u00eda hecho en su cuarto, un cuarto que, seg\u00fan dijo -y yo ya me figuraba-, estaba muy ordenado, muy pulcro; pero sobre la mesilla de noche aquella mujer hab\u00eda visto un marco, un marco antiguo -yo imagin\u00e9 que espa\u00f1ol o barroco-, y aquel marco estaba vac\u00edo. No hab\u00eda nada, ninguna imagen, ninguna fotograf\u00eda: el marco con su cristal, pero absolutamente vac\u00edo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">La sensaci\u00f3n de Luis Cernuda en una universidad perdida de Estados Unidos, en un d\u00eda de nieve y con un marco vac\u00edo al lado de su cama me parece una de la sensaciones de mayor soledad que se puedan tener. Desde luego, cuando luego alguna gente ha dicho que Cernuda ten\u00eda un car\u00e1cter muy dif\u00edcil, yo siempre he pensado que la vida, desde luego, no se lo puso en absoluto f\u00e1cil.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">De San Francisco me fui a M\u00e9xico, donde estuve viviendo unos meses, y all\u00ed, en ciudad de M\u00e9xico, por primera vez, mas a\u00fan que en Espa\u00f1a, s\u00ed que sent\u00ed, no en plan mayoritario, pero s\u00ed en una minor\u00eda importante, un gran respeto y una gran admiraci\u00f3n por Luis Cernuda.<\/p>\n<p>Es cierto que sus libros, tanto de poes\u00eda como muchos de prosa, se hab\u00edan editado en M\u00e9xico: \u00abVariaciones sobre un tema mejicano\u00bb, la tercera edici\u00f3n -la m\u00e1s completa- de \u00abOcnos\u00bb, otro libro de cr\u00edtica literaria como \u00abPensamiento po\u00e9tico en la l\u00edrica inglesa\u00bb, etc. Pero realmente s\u00ed encontr\u00e9 all\u00ed una pasi\u00f3n por Cernuda. Octavio Paz, por ejemplo, que era conocido en Espa\u00f1a pero muy minoritariamente, me habl\u00f3 con un entusiasmo enorme y yo, claro est\u00e1, le habl\u00e9 con el mismo entusiasmo del ensayo suyo sobre Cernuda. Le\u00ed tambi\u00e9n en su libro \u00abSalamandra\u00bb el poema que le hab\u00eda dedicado, un poema muy hermoso. Habl\u00e9 asimismo de Cernuda con Ram\u00f3n Xirau y con Alvaro Mutis, con quien visit\u00e9 la tumba de Cernuda en el pante\u00f3n Jard\u00edn de Ciudad de M\u00e9xico. Alvaro hab\u00eda estado en una ocasi\u00f3n anterior, sab\u00eda d\u00f3nde estaba, y llevamos un ramo de violetas, porque era su flor predilecta. Y tambi\u00e9n volv\u00ed a sentir entonces, porque la l\u00e1pida de su tumba estaba rajada, una extra\u00f1a sensaci\u00f3n de separaci\u00f3n enorme entre el poeta y su pa\u00eds, entre el poeta y su normal p\u00fablico de lectores.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Y esto me lleva a un poema que me resulta la prueba m\u00e1s dram\u00e1tica y l\u00facida sobre el exilio, porque, en general, los poetas del exilio -Le\u00f3n Felipe, Alberti y dem\u00e1s- siempre ten\u00edan el sue\u00f1o, o por lo menos lo escrib\u00edan, de que iban a volver, que regresar\u00edan a Espa\u00f1a. Y ese poema de Cernuda, que se llama \u00abImpresi\u00f3n de destierro\u00bb, es de una lucidez absoluta sobre su propio destino, sobre el sentimiento de que no iba a volver. Y adem\u00e1s, sobre el destino de una persona \u00edntegra en el exilio:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">\u00abFue la pasada primavera, \/ hace ahora casi un a\u00f1o, \/ en un rinc\u00f3n del viejo Temple, en Londres, \/ con viejos muebles. Las ventanas daban, \/ tras edificios viejos, a lo lejos, \/ entre la hierba el gris rel\u00e1mpago del r\u00edo. \/ Todo era gris y estaba fatigado \/ igual que el iris de una perla enferma. \/\/ Eran se\u00f1ores viejos, viejas damas, \/ en los sombreros plumas polvorientas; \/ un susurro de voces all\u00e1 por los rincones, \/ junto a mesas con tulipanes amarillos, \/ retratos de familia y teteras vac\u00edas. \/ La sombra que ca\u00eda \/ con un olor a gato, \/ despertaba ruidos en cocinas. \/\/ Un hombre silencioso estaba \/ cerca de m\u00ed. Ve\u00eda \/ la sombra de su largo perfil algunas veces \/ asomarse abstra\u00eddo al borde de la taza, \/ con la misma fatiga \/ del muerto que volviera \/ desde la tumba a una fiesta mundana. \/ En los labios de alguno, \/ all\u00e1 por los rincones \/ donde los viejos juntos susurraban, \/ densa como una l\u00e1grima cayendo \/ brot\u00f3 de pronto una palabra: Espa\u00f1a. \/ Un cansancio sin nombre \/ rodaba en mi cabeza. \/ Encendieron las luces. Nos marchamos. \/\/ Tras largas escaleras casi a oscuras \/ me hall\u00e9 luego en la calle, \/ y a mi lado, al volverme, \/ vi otra vez a aquel hombre silencioso, \/ que habl\u00f3 indistinto algo \/ con acento extranjero. \/ Un acento de ni\u00f1o en voz envejecida. \/\/ Andando me segu\u00eda \/ como si fuera solo bajo un peso invisible, \/ arrastrando la losa de su tumba; \/ mas luego se detuvo. \/ \u00ab\u00bfEspa\u00f1a?\u00bb, dijo. \u00abUn nombre. \/ Espa\u00f1a ha muerto\u00bb. Hab\u00eda \/ una s\u00fabita esquina en la calleja. \/ Le vi borrarse entre la sombra h\u00fameda\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Despu\u00e9s de esa visi\u00f3n tan absolutamente tr\u00e1gica del exilio, Cernuda, obviamente, nunca volvi\u00f3 a Espa\u00f1a. Ni creo que hubiese vuelto con la muerte de Franco, primero porque ya le habr\u00eda cogido muy mayor, y segundo porque para esas fechas ya se habr\u00eda resignado a que su destino era el exilio y la soledad.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Pero Cernuda tuvo la suerte de encontrarse en M\u00e9xico con un peque\u00f1o grupo de admiradores, aunque no tanto espa\u00f1oles, con los cuales no tuvo especial trato. Cuando Cernuda llega a M\u00e9xico yo creo que Ram\u00f3n Gaya ya no estaba. Cernuda llega a M\u00e9xico tarde, creo que hacia los a\u00f1os cincuenta, porque antes estuvo en los Estados Unidos, y por tanto Ram\u00f3n Gaya ya no se encontraba all\u00ed. De la otra gente del exilio mantuvo alg\u00fan contacto con Le\u00f3n Felipe, Moreno Villa y, sobre todo, con la poetisa Concha M\u00e9ndez, en cuya casa vivi\u00f3 y en cuya casa muri\u00f3. Concha M\u00e9ndez estaba casada con el poeta y editor Manuel Altolaguirre, hasta que se separaron, Manuel se fue a vivir con otra mujer y finalmente se mat\u00f3 en un accidente aqu\u00ed en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Por tanto, Cernuda no tuvo mucha relaci\u00f3n con lo espa\u00f1ol, pero, en cambio, encontr\u00f3 esa suerte de que unos cuantos poetas mejicanos, fundamentalmente Octavio Paz -que fue con el que tuvo mas relaci\u00f3n-, respetasen y valorasen su poes\u00eda. Y tuvo tambi\u00e9n la suerte de que se publicara all\u00ed la primera edici\u00f3n mejicana de \u00abLa realidad y el deseo\u00bb. Eso s\u00ed se lo debe en parte al espa\u00f1ol Joaqu\u00edn D\u00edez Calero, que fund\u00f3 luego la editorial Joaqu\u00edn Mortiz, y que era tambi\u00e9n el responsable de las ediciones del Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. Pero realmente la persona que mas insisti\u00f3 para que ese libro apareciese en M\u00e9xico, en el Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, fue, sin duda, Octavio Paz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Luego, otros poetas, como el nicarag\u00fcense Ernesto Mej\u00eda S\u00e1nchez o el colombiano Alvaro Mutis, que resid\u00edan en M\u00e9xico, estuvieron, cada cual en su medida, cerca de ese enorme solitario que fue Luis Cernuda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Quiero referirme a la cercan\u00eda que existe entre M\u00e9xico y Sevilla. La primera vez que yo fui a Sevilla, en el a\u00f1o 1966, acababa de pasar ocho meses viviendo en Londres, donde termin\u00e9 mi primer libro. Una casualidad hizo que viajase hasta Sevilla y, despu\u00e9s de estar viviendo en Londres, me pareci\u00f3 otro mundo. Sevilla es la ciudad que mas me gusta de Espa\u00f1a. Y cuando luego, dos a\u00f1os despu\u00e9s, fui a M\u00e9xico, encontr\u00e9 muchas similitudes arquitect\u00f3nicas y de otro tipo.<br \/>\nEntonces M\u00e9xico D.F. no era una ciudad destruida, como ahora, sino que era medianamente vivible. Cuando yo llegu\u00e9 ten\u00eda nueve millones de habitantes, una ciudad indudablemente grande, pero ahora tiene veintid\u00f3s, y se ha convertido en un lugar invivible. M\u00e9xico era el pa\u00eds de Am\u00e9rica que a m\u00ed m\u00e1s me ha gustado, en el que he vivido m\u00e1s tiempo y con m\u00e1s pasi\u00f3n, pero ya ha perdido bastante de ese encanto que Cernuda pudo encontrar y que le acerc\u00f3 a su Sevilla natal. Yo creo que los colores, la influencia andaluza en la arquitectura barroca mejicana, todo ese mundo, incluso el propio acento, la propia manera de hablar de los mejicanos, le acerc\u00f3, mas que a Espa\u00f1a, a su odiada en cierta medida -y en otra entra\u00f1ablemente querida- Sevilla. Odi\u00f3 Sevilla, pero escribi\u00f3 el libro m\u00e1s hermoso que se ha escrito nunca sobre Sevilla, que son los poemas en prosa de \u00abOcnos\u00bb. Esa es una de las contradicciones (que yo entiendo perfectamente) que se daban en un hombre en las condiciones de vida que tuvo que soportar y que la historia le oblig\u00f3 a soportar. Porque recordemos que no s\u00f3lo vivi\u00f3 la Guerra Civil espa\u00f1ola, sino que cuando se exilia a Inglaterra tiene que vivir all\u00ed el horror de la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos de Londres, etc., etc. Y m\u00e1s tarde tuvo que marchar a un pa\u00eds tan inh\u00f3spito para un sevillano como es Estados Unidos. As\u00ed que cuando por fin llega a M\u00e9xico, Cernuda encuentra de nuevo su patria y su destino y, con todo lo que a veces le irritaba M\u00e9xico en su vida final, pas\u00f3 all\u00ed veinte a\u00f1os de su vida hasta que le sobrevino la muerte. La l\u00e1pida rajada en la tumba de Cernuda creo que ya la han arreglado, y a \u00e9l, que escribi\u00f3 un hermos\u00edsimo libro titulado \u00abDonde habite el olvido\u00bb, creo que le hubiera gustado especialmente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Voy a ir concluyendo ya esta evocaci\u00f3n que he ido desarrollando un poco a saltos, y cuyo \u00fanico valor reside en que abarca casi toda mi vida, desde los cinco a\u00f1os que ten\u00eda en 1947, cuando m\u00e1s recuerdos guardo de Cernuda, hasta a los sesenta que tengo hoy. As\u00ed que son cincuenta y cinco a\u00f1os de \u00abcernudismo\u00bb m\u00e1s o menos vivido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Terminar\u00e9, pues, con un poema que escrib\u00ed sobre Cernuda, publicado hace ya muchos a\u00f1os, y que es donde m\u00e1s concentrado se halla ese itinerario de lo que Luis Cernuda ha representado para m\u00ed, aunque en este caso a\u00f1ad\u00ed un lugar como Roma, donde Cernuda nunca estuvo. Pero \u00e9l sent\u00eda una gran admiraci\u00f3n por el poeta rom\u00e1ntico ingl\u00e9s John Keats, y cuando yo fui a visitar la casa de Keats en Roma -tal y como lo cuento en el poema- encontr\u00e9 all\u00ed de pronto tambi\u00e9n la presencia de Luis Cernuda. Y ese poema lleva su nombre:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">\u00abEn Madrid, donde me dieron la noticia de tu muerte, \/ en Sevilla, a\u00f1os despu\u00e9s, en una extra\u00f1a primavera, \/ en Londres, repitiendo tantas veces \/ el sonido de tu voz, el roce de tu mano. \/ En Nueva York, mirando caer la nieve \/ -junto a aquel cuerpo que tanto quise-, \/ y en M\u00e9xico, bajo la lluvia, frente a la piedra rajada, \/ que nada guardas \/ sino tu nombre y las cenizas de un recuerdo, \/ has estado conmigo, fantasma de un fantasma. \/ Y esta tarde de Roma -en la casa en que muriera Keats-, \/ bajo la luz transparente de principios de oto\u00f1o, \/ he vuelto a sentir, casi un temblor, tu presencia, \/ la terca pasi\u00f3n de tu memoria, \/ algo remoto y familiar como tu fotograf\u00eda. \/ Que esa presencia, esa memoria me acompa\u00f1en \/ hasta el d\u00eda en que sean reflejo fiel, \/ testimonio in\u00fatil de un sue\u00f1o derrotado \/ y una mano cierre mis ojos para siempre\u00bb.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juan Luis Panero (Conferencia en el Museo Ram\u00f3n Gaya de Murcia). Luis Cernuda le dedic\u00f3 a Ram\u00f3n Gaya un poema muy hermoso que giraba en torno a un retrato de Fray Hortensio F\u00e9lix Paravicino, pintado por el Greco, que est\u00e1 en un museo de Boston, en Estados Unidos. Y cuando Cernuda lo vio, le conmovi\u00f3 la idea de que el retrato de un juez espa\u00f1ol del siglo de oro, de cierta importancia, estuviese en Estados Unidos, exiliado como \u00e9l, lo cual le empuj\u00f3 a escribir un poema que est\u00e1 dedicado a Ram\u00f3n Gaya. Por lo dem\u00e1s, en la actitud humana y pict\u00f3rica, en un caso, po\u00e9tica en otro, tanto de<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[72,71,73],"class_list":["post-292","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cordel-de-extraviados-3-4","tag-cernuda","tag-panero","tag-ramon-gaya"],"views":3010,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/292","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=292"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/292\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":296,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/292\/revisions\/296"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=292"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=292"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=292"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}