{"id":320,"date":"2013-06-17T14:30:29","date_gmt":"2013-06-17T12:30:29","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=320"},"modified":"2013-06-17T16:33:33","modified_gmt":"2013-06-17T14:33:33","slug":"un-viaje-por-el-niger-hasta-tombuctu","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=320","title":{"rendered":"Un viaje por el N\u00edger hasta Tombuct\u00fa"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_321\" aria-describedby=\"caption-attachment-321\" style=\"width: 198px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/tombuctu4.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-321\" alt=\"Imagen obtenida por Diego Barrado en su viaje a Tombuct\u00fa siguiendo la ruta de Le\u00f3n el Africano en su Descripci\u00f3n de Africa\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/tombuctu4.jpeg\" width=\"198\" height=\"131\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-321\" class=\"wp-caption-text\">Imagen obtenida por Diego Barrado en su viaje a Tombuct\u00fa siguiendo la ruta de Le\u00f3n el Africano en su Descripci\u00f3n de Africa<\/figcaption><\/figure>\n<p><b>Diego Barrado.<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">La mayor parte de las opiniones que conozco coinciden: Tombuct\u00fa decepciona. Mi escaso ingl\u00e9s alcanza para entender las gu\u00edas del Lonely Planet y all\u00ed lo dice claramente: cuesta mucho esfuerzo llegar y es f\u00e1cil sentirse decepcionado al alcanzar el objetivo, \u00abdisappointed\u00bb creo que es la palabra que utilizan. Incluso cualquier malin\u00e9s sensato con el que hables, te recomienda que no vayas. Ya lo hab\u00eda le\u00eddo en la magn\u00edfica novela \u00abCita en Tombuct\u00fa\u00bb (Ediciones Destino) y es verdad, sin duda Pep Subir\u00f3s no la escribi\u00f3 de o\u00eddas.\u00a0<!--more--><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Sin embargo, ahora que he estado en ese decepcionante lugar, puedo aportar mi opini\u00f3n. Lo que en realidad sucede es que Tombuct\u00fa no existe, no al menos con los par\u00e1metros l\u00f3gicos y sensoriales con que estamos acostumbrados a experimentar una ciudad. Por supuesto que hay una poblaci\u00f3n que ostenta tal nombre, muy peque\u00f1a, situada a las puertas del Sahara, entre las charcas que deja el N\u00edger, cuando asustado ante la perspectiva de enfrentarse al gran desierto, decide trazar una curva de 180 grados para volver de nuevo hacia el Golfo de Guinea, a sus h\u00famedos y acogedores or\u00edgenes tropicales. Pero no es f\u00e1cil verla, ni tan siquiera olerla como sucede con tantas ciudades \u00e1rabes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Por m\u00e1s que espigo entre mis recuerdos no consigo encontrar mi primer anhelo por esa ciudad, s\u00f3lo acierto a apuntar que siempre quise ir. Pero s\u00e9 que no es verdad, que ese siempre debe tener un origen, seguramente un libro de viajes o alguna leyenda; al fin y al cabo Tombuct\u00fa es m\u00e1s un mito que una realidad. Incluso es posible que ese deseo se lo deba a mi muy ilustre colega, el ge\u00f3grafo \u00e1rabe andalus\u00ed Al-Hasan-Ben Muhammad Al-Wazzan Al Fasi, m\u00e1s conocido en occidente como Le\u00f3n el Africano, autor a mediados del siglo XVI de una &#8216;Descripci\u00f3n de \u00c1frica y de las cosas notables que en ella se encuentran&#8217; (edici\u00f3n en castellano de \u00abHijos de Muley-Rubio\u00bb) en la que habla, aunque poco, de Tombuct\u00fa.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Por el contrario, s\u00ed recuerdo con exactitud cu\u00e1ndo y por qu\u00e9 decid\u00ed definitivamente ir. Sucedi\u00f3 hace no mucho, cuando despu\u00e9s de intentar imaginarla durante tanto tiempo pude por fin o\u00edrla, especialmente en discos de Al\u00ed Farka Tour\u00e9 como Talking Timbuktu, Niafunk\u00e9 o The River. De hecho, si he abierto el relato con una frase de este magn\u00edfico guitarrista malin\u00e9s es porque desde que le escuch\u00e9 por primera vez me empez\u00f3 a parecer que Tombuct\u00fa no estaba tan lejos, no pod\u00eda resultar tan inaccesible como a primera vista parec\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Aunque de eso s\u00f3lo tuve plena consciencia despu\u00e9s, sobre la pinaza, una piragua a motor que se deslizaba lenta y suavemente N\u00edger abajo en direcci\u00f3n a la todav\u00eda lejana Tombuct\u00fa. El apagado ronroneo del motor Yamaha y el chapoteo del agua al chocar contra la ligera embarcaci\u00f3n parec\u00edan reproducir la m\u00fasica que hab\u00eda escuchado con insistencia casi excluyente durante los meses anteriores. M\u00fasica que entonces comprend\u00ed, y que parec\u00eda limitarse a reproducir mel\u00f3dicamente el discurrir del gran r\u00edo sonoro desde las h\u00famedas alturas de Futa Djal\u00f3n hasta la Macina, la llanura de casi nula pendiente que sirve de umbral a Tombuct\u00fa, y que obliga al N\u00edger a desparramarse en un inmenso delta interior confundiendo en un todo agua, tierra y cielo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Poco a poco, esa identidad entre el r\u00edo y la m\u00fasica se me fue presentando m\u00e1s y m\u00e1s fuerte. De hecho, a mis ojos y o\u00eddos el N\u00edger y la m\u00fasica que se hace en sus orillas, el agua y su reflejo mel\u00f3dico, parec\u00edan confluir en un \u00fanico cauce que recorriese todo Mal\u00ed de norte a sur, desgran\u00e1ndose ambos como una suave letan\u00eda de desconocido origen que procediese del fondo de una suerte de memoria colectiva, y que tras fecundar un inmenso espacio girase para volver al misterioso y desconocido lugar del que surgi\u00f3.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_322\" aria-describedby=\"caption-attachment-322\" style=\"width: 84px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/tombuctu3.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-322\" alt=\"Diego Barrado en su viaje a Tombuct\u00fa siguiendo la ruta de Le\u00f3n el Africano en su Descripci\u00f3n de Africa\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/tombuctu3.jpeg\" width=\"84\" height=\"131\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-322\" class=\"wp-caption-text\">Foto de Diego Barrado en su viaje a Tombuct\u00fa siguiendo la ruta de Le\u00f3n el Africano en su Descripci\u00f3n de Africa<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Y como el paisaje que enmarca el recorrido del N\u00edger, la m\u00fasica del tronco mandinga se va haciendo m\u00e1s sobria a medida que el discurrir del r\u00edo la empuja hacia el norte. As\u00ed, al igual que una descripci\u00f3n geogr\u00e1fica podr\u00eda referir el tr\u00e1nsito del bosque tropical al Sahel cada vez m\u00e1s seco, para finalmente acabar describiendo el N\u00edger como un cauce asediado por las dunas del Sahara; as\u00ed Lucy Duran, en su estudio sobre la m\u00fasica de Mal\u00ed y Guinea (Rough Guide to World Music, vol. One), habla del tr\u00e1nsito de sur a norte de los ritmos r\u00e1pidos y voluptuosos de Guinea y de la m\u00fasica malinesa de lengua maninka a las m\u00e1s lentas melod\u00edas de origen bamana, que sirven de enlace con la cerrada m\u00fasica de las regiones des\u00e9rticas, los blues de la tradici\u00f3n shongai y tuareg de los cuales el citado Ali Farka Tour\u00e9 es el principal representante.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Todas las sensaciones indican que poco de la sociedad y la cultura de esa zona de Mal\u00ed puede entenderse sin la conjunci\u00f3n del discurrir del agua y de los sonidos, que se convierten quiz\u00e1 m\u00e1s que en ning\u00fan otro sitio, en met\u00e1foras de la existencia. El N\u00edger asegura la supervivencia f\u00edsica, permite beber, lavarse, pescar, regar, moverse, transportar mercanc\u00edas o producir electricidad; y sus peri\u00f3dicas inundaciones aportan el barro que ha hecho posible modelar arquitect\u00f3nicamente la cultura sudanesa, con las ciudades de Djenn\u00e9, Mopti o Tombuct\u00fa a la cabeza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">En cuanto a la m\u00fasica y la tradici\u00f3n oral, directamente emparentadas en su concepci\u00f3n tradicional, son la garant\u00eda de supervivencia como sociedad, puesto que a ellas se conf\u00eda la historia, la memoria cultural, los valores y las formas de aprendizaje. Los jalis o griots, como castas o grupos sociales hist\u00f3ricamente encargadas por linaje de la m\u00fasica y de la oralidad, son los detentadores de esa herencia y los encargados de difundirla, transmitirla y adaptarla. Pero no parecen ser los creadores absolutos sino los depositarios de una tradici\u00f3n, que se mantiene y perpet\u00faa, con todos los mestizajes imaginables, en m\u00fasicos como Salif Keita, Al\u00ed Farka Tour\u00e9 y muchos otros, aun cuando para estos \u00faltimos la m\u00fasica sea una elecci\u00f3n y no una imposici\u00f3n sucesoria.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Tanto el r\u00edo como la m\u00fasica y la oralidad parecen compartir un origen y un destino misterioso. El lento desfilar del N\u00edger, con sus peri\u00f3dicas pero inexplicables crecidas era el reloj que marcaba el discurrir de la vida. Y esa vida convertida en historia, en memoria cultural de un pueblo, es la que los griots recog\u00edan en sus cantos no tanto como un conjunto de hechos individuales sino como un cont\u00ednuo y r\u00edtmico sucederse de genealog\u00edas, de sagas en las cuales las individualidades se insertaban dentro de una matriz m\u00e1s amplia donde lo m\u00e1s destacado es el fluir.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Una aver\u00eda producida poco despu\u00e9s de dejar la ciudad de Djenn\u00e9 nos oblig\u00f3 a detenernos en un impecable poblado de barro, plagado de graneros alrededor de los cuales apuntaba el mijo. El calor y la humedad invitaban a esperar la reparaci\u00f3n a la sombra del enorme karit\u00e9 junto al cual se hab\u00eda definitivamente detenido el veh\u00edculo; no obstante, emprendimos un corto paseo que nos habr\u00eda de deparar uno de los momentos m\u00e1s interesantes del viaje. Una ni\u00f1a de no m\u00e1s de seis o siete a\u00f1os, con su peque\u00f1o hermano colgado a la espalda, demostr\u00f3 una incre\u00edble capacidad para reproducir cualquier frase en espa\u00f1ol, por muy larga y enrevesada que fuese. As\u00ed, ante nuestro entusiasmo, repiti\u00f3 durante un buen rato los refranes, trabalenguas, versos y trozos de canciones que le propon\u00edamos, sin ning\u00fan error y exactamente con la misma entonaci\u00f3n que nosotros imprim\u00edamos, mientras re\u00eda alegremente nuestros in\u00fatiles esfuerzos por hacer lo mismo con su idioma.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Es inevitable preguntarse de d\u00f3nde procede esa enorme capacidad de o\u00edr, de pegar las palabras y su musicalidad a la memoria, de venerarlas y paladearlas como tesoros que tienen un valor m\u00e1s all\u00e1 de su sentido inteligible inmediato, m\u00e1s all\u00e1 de un significado que se nos puede escapar pero que sin duda nos trasciende. Esa ni\u00f1a, con su capacidad de apreciar y de transmitir los sonidos s\u00f3lo puede surgir de una sociedad que es plenamente consciente de que ha fiado su concepci\u00f3n del mundo a una de las m\u00e1s fr\u00e1giles creaciones humanas: la palabra.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_323\" aria-describedby=\"caption-attachment-323\" style=\"width: 200px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/tombuctu2.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-323\" alt=\"Mezquita Sankor\u00e9\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/tombuctu2.jpeg\" width=\"200\" height=\"131\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-323\" class=\"wp-caption-text\">Mezquita Sankor\u00e9<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Esas palabras, melod\u00edas, cuentos y leyendas, al igual que el N\u00edger, parecen atravesar tanto en el tiempo como en el espacio la sociedad malinense, sin pertenecer del todo ni a un lugar ni a un momento concreto. En ellos se encuentra, por tanto, la explicaci\u00f3n de la pasada y de la actual sociedad as\u00ed como las bases de su futuro, aun cuando sus propios miembros no conociesen a ciencia cierta, al igual que tambi\u00e9n les suced\u00eda con el r\u00edo, ni de d\u00f3nde ven\u00edan ni a d\u00f3nde se dirig\u00edan.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">No s\u00e9 si las culturas del entorno del r\u00edo se hicieron en el pasado esas preguntas sobre la procedencia y el destino de sus tradiciones. En cuanto a los europeos, especialmente los exploradores y las sociedades geogr\u00e1ficas del XVIII y XIX, curiosos pero eminentemente pr\u00e1cticos, s\u00f3lo se interesaron por el complejo discurrir del N\u00edger, principalmente para ver si pod\u00eda servir de v\u00eda de penetraci\u00f3n hacia el interior del \u00c1frica occidental.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Se ten\u00edan noticias de un curso bajo, el Djoliba de los bambara localizados en torno a la ciudad de Seg\u00fa, as\u00ed como de un delta en la actual Nigeria. Pero la desembocadura se encontraba al sur, mientras que desde el primer viaje del explorador escoc\u00e9s Mungo Park se sab\u00eda que el Djoliba flu\u00eda hacia el norte; y no era f\u00e1cil prever un recorrido tan caprichoso que incluyese una curva de 180 grados en el l\u00edmite del Sahara. De hecho, ni tan siquiera el ya citado Le\u00f3n el Africano, que hab\u00eda llegado en uno de sus viajes hasta la mism\u00edsima Tombuct\u00fa y que incluso hab\u00eda navegado por el N\u00edger, conoc\u00eda con certeza el recorrido de este r\u00edo, llegando a recoger informaciones que lo identificaban con el curso bajo de otro de los grandes misterios de la geograf\u00eda africana: el Nilo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Y sin embargo, nada m\u00e1s distinto geogr\u00e1ficamente y en cuanto a sus repercusiones culturales que el Nilo y el N\u00edger. El primero, tras recibir el inmenso caudal et\u00edope del Nilo Azul en la actual Jartum se halla con fuerzas suficientes para afrontar el Sahara, empujando con \u00e9l desde la Antig\u00fcedad a las civilizaciones nubia y egipcia hacia el Mediterr\u00e1neo. Por el contrario, los reducidos aportes h\u00eddricos que a la altura de Mopti vierte el Bani en el N\u00edger no consiguen infundir a \u00e9ste la confianza suficiente como para atreverse a seguir avanzando hacia el norte y enfrentarse al desierto.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEsta renuncia del N\u00edger supuso que entre lo que los \u00e1rabes llamaban Bil\u201ad al Sud\u00e1n &#8211; la Tierra de los Negros &#8211; y las culturas mediterr\u00e1neas se estableciese un enorme muro de incomunicaci\u00f3n, el Sahara, que s\u00f3lo pod\u00eda ser superado por los navegantes del desierto, los tuaregs, que hicieron durante siglos de intermediarios entre ambos mundos. Y as\u00ed surgi\u00f3 primero la realidad y luego el mito de Tombuct\u00fa, lugar de ruptura entre el agua y la arena, entre la piragua y el camello, en donde nada hab\u00eda pero por donde todo deb\u00eda pasar, centro imprescindible de comunicaci\u00f3n pero del que nada o casi nada fiable se sab\u00eda.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Ese continuo tr\u00e1fico de mercanc\u00edas &#8211; otro tipo de fluir &#8211; gener\u00f3 una inmensa riqueza econ\u00f3mica de la que poco queda. Pero tambi\u00e9n una enorme prosperidad cultural que afortunadamente ahora se est\u00e1 recuperando en una instituci\u00f3n que lleva el nombre de uno de los m\u00e1s insignes sabios de la ciudad: Ahmed Baba. Como dice el canto de griot recogido por J.R. de Benoist en su libro\u00bbLe Mali\u00bb (L&#8217;Harmattan), y que traduzco del franc\u00e9s:<\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\n\u00abLa sal viene del norte,<br \/>\nEl oro viene del sur,<br \/>\nLa plata viene del pa\u00eds de los Blancos,<br \/>\nPero la palabra de Dios, los hechos sabios,<br \/>\nLas historias y los bellos cuentos,<br \/>\nS\u00f3lo se les encuentra en Tombuct\u00fa\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nLa primera noche que pas\u00e9 en esa ciudad, despu\u00e9s de una enorme tormenta que la dej\u00f3 sumida en la oscuridad, y lo que es peor, silenci\u00f3 el ruidoso aparato de aire acondicionado que mal que bien refrescaba mi habitaci\u00f3n, Tombuct\u00fa se llen\u00f3 de sapos. Decenas, cientos de sapos saltaban a cada paso que daba entre la oscuridad. La habitaci\u00f3n, el ba\u00f1o, los pasillos del hotel y lo que hasta hac\u00eda pocas horas era un ardiente arenal sin vida bull\u00edan de enormes sapos que sal\u00edan de cualquier sitio, a aprovechar la inesperada agua que el cielo les acababa de regalar.<\/span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_324\" aria-describedby=\"caption-attachment-324\" style=\"width: 85px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/tombuctu1.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-324\" alt=\"Mezquita Djinguereber\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/tombuctu1.jpeg\" width=\"85\" height=\"131\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-324\" class=\"wp-caption-text\">Mezquita Djinguereber<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Como se\u00f1ala H. Biedermann en su \u00abDiccionario de s\u00edmbolos\u00bb (Paid\u00f3s), en algunas leyendas los sapos aparecen como custodios de tesoros y de misterios. Hasta ah\u00ed llegaba Tombuct\u00fa para seguir preservando su propio mito, a proponer un supuesto juego del escondite al que despu\u00e9s de so\u00f1ar mucho tiempo ha conseguido finalmente llegar hasta ella. A seguir manteniendo la ficci\u00f3n de que no has visto nada aun cuando est\u00e9s all\u00ed; a espetarte en tu propia cara que por mucho que mires Tombuct\u00fa sigue escondido a tus ojos detr\u00e1s de sus casas de adobe, de sus calles sin asfaltar y de las tiendas de los tuaregs, del polvo y del calor asfixiante, de la arena y de los sapos.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">El peque\u00f1o avi\u00f3n de fabricaci\u00f3n sovi\u00e9tica que nos sac\u00f3 de Tombuct\u00fa contaba con las habituales recomendaciones de no fumar y de atarse el cintur\u00f3n escritas en cir\u00edlico, y con unos pilotos rusos que parec\u00edan disfrazados como para actuar de extras en una mala pel\u00edcula americana sobre la Guerra Fr\u00eda. Al elevarse sobre el N\u00edger permite contemplar una gran parte de ese curso que tanto intrig\u00f3 hasta hace poco. Desde esa altura todo parece entenderse sin problemas: un curso bajo que fluye al norte, un delta al sur y una enorme curva que los une, y que en ese momento se extend\u00eda en parte ante mis ojos con su rosario de charcas y lagunas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Pero no hay que olvidar que nuestra capacidad de volar es muy reciente, y que a pesar de esa supuesta superioridad f\u00edsica y mental que nos permite la altura siempre resultar\u00e1 inevitable preguntarse por el continuo fluir del agua. Al menos mientras recordemos la prodigiosa frase de Her\u00e1clito, en la que nos advert\u00eda de que el r\u00edo en el que ahora nos introducimos no volver\u00e1 a pasar jam\u00e1s.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">No creo que vuelva a Tombuct\u00fa. Ni siquiera s\u00e9 si deseo volver. Pero estoy seguro de que me gustar\u00eda estar siempre volviendo, siempre envuelto en su misterio, prepar\u00e1ndome para en otra hipot\u00e9tica visita, buscar tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de los sapos. Aunque lo cierto es que en ning\u00fan momento me decepcion\u00f3, \u00abdisappoint\u00bb, que dir\u00edan en Lonely Planet.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Diego Barrado. La mayor parte de las opiniones que conozco coinciden: Tombuct\u00fa decepciona. Mi escaso ingl\u00e9s alcanza para entender las gu\u00edas del Lonely Planet y all\u00ed lo dice claramente: cuesta mucho esfuerzo llegar y es f\u00e1cil sentirse decepcionado al alcanzar el objetivo, \u00abdisappointed\u00bb creo que es la palabra que utilizan. Incluso cualquier malin\u00e9s sensato con el que hables, te recomienda que no vayas. 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