{"id":326,"date":"2013-06-17T14:30:54","date_gmt":"2013-06-17T12:30:54","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=326"},"modified":"2019-03-16T11:55:01","modified_gmt":"2019-03-16T10:55:01","slug":"guerra-a-la-guerra-carmen-de-burgos-y-virginia-woolf","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=326","title":{"rendered":"Guerra a la guerra: Carmen de Burgos y Virginia Woolf"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_327\" aria-describedby=\"caption-attachment-327\" style=\"width: 129px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/woolf73.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-327\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/woolf73.jpeg\" alt=\"Virginia Woolf, un cartel reclamando escolaridad para las mujeres, y Colombine\" width=\"129\" height=\"158\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-327\" class=\"wp-caption-text\">Virginia Woolf, un cartel reclamando<br \/>escolaridad para las mujeres, y Colombine<\/figcaption><\/figure>\n<p><strong>Esther Zaplana.<\/strong><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">A comienzos de su andadura, el feminismo ten\u00eda particular inter\u00e9s en alcanzar ciertos logros considerados fundamentales para el desarrollo social, as\u00ed como para el avance del movimiento de emancipaci\u00f3n de la mujer, no olvidando que entre sus entonces m\u00e1s pol\u00e9micas reivindicaciones se encontraban la lucha por su plena integraci\u00f3n en la educaci\u00f3n, el mundo laboral, y la pol\u00edtica. Tampoco hay que olvidar que por lo general las primeras d\u00e9cadas del siglo XX se caracterizan, al menos en Europa, por una creciente militarizaci\u00f3n y guerras sobre las cuales un copioso n\u00famero de mujeres clam\u00f3 en contra, resaltando sobretodo las secuelas que los conflictos b\u00e9licos engendraban. Muchas mujeres se consideraban entonces pacifistas, entendiendo por esto el no querer &#8216;combatir hasta que caiga el \u00faltimo hombre&#8217;. Sin embargo, son mucho menos frecuentes, desde una perspectiva feminista, las reflexiones te\u00f3ricas contra el militarismo, la guerra y su ant\u00edtesis, la paz. Una notable excepci\u00f3n es Virginia Woolf, que en Las tres guineas argumenta contra el militarismo y la guerra, y establece la conexi\u00f3n te\u00f3rica entre la militarizaci\u00f3n\/guerra y el patriarcado\/masculinidad.<\/span><\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-326 gallery-columns-2 gallery-size-medium'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/carmen73.jpeg'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"103\" height=\"158\" src=\"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/carmen73.jpeg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/cartelvoto71.jpeg'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"109\" height=\"158\" src=\"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/cartelvoto71.jpeg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p><!--more--><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">El discurso feminista espa\u00f1ol que se despliega en el marco del 98 puede ser concebido a la par del resurgimiento de una actitud cr\u00edtica hacia la ideolog\u00eda liberal; \u00e9sta se hab\u00eda desarrollado a trav\u00e9s de la din\u00e1mica actividad cultural y reformista llevada a cabo por el Krausismo, el cual influy\u00f3 ya significativamente en el pensamiento espa\u00f1ol a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Aguado corrobora que el feminismo en Espa\u00f1a enlaza con una corriente de pensamiento que se remonta a la Ilustraci\u00f3n, pero que representa una radicalizaci\u00f3n del humanismo liberal hacia el universalismo y el igualitarismo. El grupo de librepensadoras que emergen en este momento formular\u00eda sus postulados a partir de los discursos feministas europeos, pero compartir\u00edan adem\u00e1s aspectos afines e inherentes al Regeneracionismo y la Generaci\u00f3n del 98, entre cuyas preocupaciones se encontraba la repatriaci\u00f3n y militarismo. En este contexto, Carmen de Burgos se convierte en maestra de ense\u00f1anza, escritora y periodista, y se nutre por tanto de los postulados e ideas progresistas y laicas del Regeneracionismo y Krausismo. La autora se implic\u00f3 a fondo en las propuestas de la Generaci\u00f3n del 98 y estuvo firmemente comprometida con los males sociales de Espa\u00f1a, lo que le llev\u00f3 a adoptar una postura harto cr\u00edtica hacia el tradicionalismo, a la vez que manifestaba una decisiva oposici\u00f3n a los horrores de la guerra y menosprecio hacia el patriotismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">De Burgos acept\u00f3 el desaf\u00edo de convertirse en corresponsal de guerra y se dispuso a viajar a Melilla en agosto de 1909 para seguir de cerca la guerra en Marruecos, m\u00e1s concretamente, la evoluci\u00f3n de los acontecimientos que hab\u00edan comenzado en julio tras la matanza de soldados espa\u00f1oles en el Rif. A su regreso a Madrid, de Burgos escribi\u00f3 En la guerra. En las primeras p\u00e1ginas del relato se establece ya la trama del conflicto colonial mediante la iron\u00eda, dirigida \u00e9sta a la actitud de turistas, curiosos y desocupados de todas partes congregados en Melilla ante la perspectiva de presenciar &#8216;el espect\u00e1culo de una de las pocas guerras donde se encuentra la tradici\u00f3n salvaje del odio de razas&#8217;. Cr\u00edticas por parte de intelectuales contra expansi\u00f3n colonial espa\u00f1ola no era algo inaudito; Azpeit\u00faa en Marruecos, la mala semilla resiente, por ejemplo, la escalada y el coste de los dispositivos militares: &#8216;Mil setecientos millones ha costado Marruecos a Espa\u00f1a desde que se declar\u00f3 el Protectorado, porque hemos montado una lujos\u00edsima y complicada m\u00e1quina militar y civil..&#8217;. De Burgos, por otra parte, no duda en atestiguar la paradoja que implica para Espa\u00f1a, heredera de la cultura musulmana, el arremeter contra los Moros en aras del progreso.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Durante su estancia en Melilla, de Burgos informaba regularmente al Heraldo de Madrid sobre el desarrollo de la guerra, pese a que sus art\u00edculos fueran sometidos a alg\u00fan tipo de censura. La autora se lamentaba que la prensa no informara al lector objetivamente sobre lo que ocurr\u00eda y fuera, por el contrario, un instrumento de poder, del poder militar y el ideal de patriotismo que hab\u00eda de silenciar el sufrimiento humano y restar importancia a la derrota y la muerte. El 10 de septiembre escrib\u00eda en el Heraldo: &#8216;Nadie se mueve, la misa sigue (..) Tal vez en este mismo instante en que el sacerdote cat\u00f3lico entona sus \u00faltimas preces van a reunirse con Al\u00e1 algunos sectarios de Mahoma, destrozados por nuestros proyectiles&#8217;. En contraste, cuando escribe En la guerra, de Burgos siente m\u00e1s autonom\u00eda para escribir sobre su experiencia. La protagonista del relato, Alina, viaja a Melilla con su marido y es testigo presencial de la realidad diaria que circunda el desenlace de la batalla. De Burgos coloca en el centro de la narraci\u00f3n al personaje femenino, lo que le permite articular una voz que exprese lo absurdo y la crueldad de la guerra. Alina nos ofrece una versi\u00f3n distinta en su descripci\u00f3n del mismo episodio de guerra, destacando, no tanto la preponderancia, sino la impotencia ante a la ejecuci\u00f3n de una poderosa m\u00e1quina de guerra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">\u2026.Se ve\u00eda el fogonazo del tiro al salir del terrible tubo de hierro, la bala pasaba silbando sobre la cabeza de los cristianos (..) Pocos segundos despu\u00e9s se escuchaba el eco de la detonaci\u00f3n, repercutiendo de loma en loma, como una doliente queja. La misa no se interrumpi\u00f3; todos continuaron tranquilos, indiferentes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Influida por el humanismo liberal, todo el mundo a los ojos de Carmen de Burgos, incluyendo los soldados, se erigen como instrumento del poder militar. Podr\u00edamos decir, no obstante, que de Burgos no asocia de forma expl\u00edcita el militarismo con la masculinidad, aunque s\u00ed cuestiona claramente el ideal de patriotismo, recubri\u00e9ndolo bajo el tinte de la iron\u00eda: &#8216; (Alina) se familiarizaba con el espect\u00e1culo pintoresco de la guerra, con el horror del mal necesario, (..) la alegr\u00eda del triunfo alz\u00e1ndose sobre el dolor de las v\u00edctimas&#8217;. El horror de la guerra y el sufrimiento infringido a las v\u00edctimas que se desprende de determinados escritos de Carmen de Burgos nos permite reflexionar sobre su disconformidad, tanto con la guerra como con el poder pol\u00edtico-militar. Aunque no analiza expl\u00edcitamente el levantamiento de una m\u00e1quina militar nacional, manifiesta abiertamente su rechazo al militarismo auspiciado por el poder. Sin embargo, su postura, tal cual se muestra, parece contener un sesgo marcadamente humanista: preocupaci\u00f3n por todas las v\u00edctimas de guerra y agravio ante la indiferencia que la guerra provoca en general. La conexi\u00f3n entre la escalada militar y el poder masculino no es establecida por de Burgos, sino que ser\u00e1 formulada por Virgina Woolf en Las tres guineas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Woolf est\u00e1 convencida de que la divisi\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado est\u00e1 relegando a las mujeres a una posici\u00f3n de inferioridad, subordinada. La divisi\u00f3n de estas esferas va adem\u00e1s unida al patriarcado y a la guerra\/militarismo, lo que lleva a Woolf al escepticismo a la hora de razonar el grave tema de la guerra (y su posible prevenci\u00f3n): &#8216;En la vida de la naci\u00f3n hay dos mundos, el mundo de los hombres y el mundo de las mujeres. La naturaleza obr\u00f3 bien al encomendar al hombre la custodia de la familia y de la naci\u00f3n. El mundo de la mujer es su familia, su marido, sus hijos y su hogar&#8217;. Pero Woolf va m\u00e1s all\u00e1 al establecer la conexi\u00f3n entre el surgimiento de reg\u00edmenes autocr\u00e1ticos y la subyugaci\u00f3n tanto de naciones como de mujeres, indicando claramente que da igual d\u00f3nde encontremos al dictador: &#8216;&#8230;cuando lo encontramos en pa\u00edses extranjeros, es un animal muy peligroso y feo (..) Y est\u00e1 aqu\u00ed, entre nosotros, alzando su repulsiva cabeza, escupiendo su veneno&#8217;. Estas aserciones plantean expresamente la cuesti\u00f3n de la exclusi\u00f3n de la mujer del poder en el an\u00e1lisis del militarismo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Gill Plain aduce que Woolf en Las tres guineas pueda no querer razonar el por qu\u00e9 puede ser necesario recurrir a la guerra, ya que sus argumentos parecen defender el pacifismo a la vez de resaltar la aberraci\u00f3n del insultante sistema patriarcal. A pesar de todo, Woolf analiza con detalle en su ensayo las dificultades con las que tropiezan las mujeres que viven en una sociedad que las ha relegado, y continua releg\u00e1ndolas, a un papel secundario mediante la presencia de separados discursos masculino \/femenino y la perpetuaci\u00f3n de la dualidad de lo p\u00fablico\/privado. Estas consideraciones conducen a Woolf no s\u00f3lo al rechazo del sistema patriarcal, sino tambi\u00e9n a pronunciar la necesidad que tienen las mujeres de integrarse en la esfera p\u00fablica si se quiere prevenir la guerra. Sin embargo, esto crear\u00eda dilemas para la mujer, puesto que corre el riesgo de sacrificar su &#8216;diferencia&#8217;, sexual y cultural, al integrarse en una sociedad cuya edificaci\u00f3n le ha sido ajena:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">&#8230;nosotras, las hijas de los hombres con educaci\u00f3n, nos encontramos entre la espada y la pared. A nuestra espalda, tenemos el sistema patriarcal; (..) Ante nosotras, tenemos el mundo de la vida p\u00fablica.. (&#8230;) Es una alternativa en la que tenemos que escoger entre dos males. \u00bfNo ser\u00eda mejor que nos arroj\u00e1ramos del puente al r\u00edo, que abandon\u00e1ramos el juego, que declar\u00e1semos que la vida humana, en su integridad, es un error, y, en consecuencia, nos la quit\u00e1ramos?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">La exclusi\u00f3n de la mujer de las profesiones, manteni\u00e9ndola ajena, &#8216;extra\u00f1a&#8217;, es suficiente para eximirlas de su plena participaci\u00f3n en decisiones delicadas como es el tema militar. Su conocida aserci\u00f3n resume sus ideas:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">&#8230;si t\u00fa insistes en protegerme, o en proteger a nuestra patria, quede claramente establecido y aceptado por ambas partes, fr\u00eda y racionalmente, que luchas para satisfacer un instinto sexual en el que yo no puedo participar, para conseguir unos beneficios que no he compartido y probablemente no compartir\u00e9, pero que no luchas para satisfacer mis instintos, ni para protegerme o proteger a mi patria. Y la extra\u00f1a proseguir\u00e1: Y as\u00ed es por cuanto, en mi condici\u00f3n de mujer, no tengo patria. En mi condici\u00f3n de mujer, mi patria es el mundo entero.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Woolf no arguye aqu\u00ed que las mujeres son innatamente pacifistas, sino que no tienen un inter\u00e9s nacional que defender. Barret se\u00f1ala que el argumento de Woolf sobre el pacifismo oscila un espinoso punto: si pretende defender una postura de &#8216;igualdad&#8217;, entendiendo las diferencias entre hombres y mujeres fruto del resultado hist\u00f3rico, no biol\u00f3gico, y apoyando por tanto la participaci\u00f3n de hombres y mujeres en su tarea de construir un futuro m\u00e1s &#8216;andr\u00f3gino&#8217;, o, por el contrario, si aspira a defender una pol\u00edtica basada en la diferencia -diferente instinto, diferente experiencia- que confirmar\u00eda la identidad separada de hombres y mujeres, y les conducir\u00eda a futuros separados. A diferencia de Woolf, de Burgos no desarrolla un \u00edntegro an\u00e1lisis sobre el militarismo desde una perspectiva feminista, aunque su aborrecimiento de la guerra le empuja a llevar una implacable campa\u00f1a en contra. Escribi\u00f3 art\u00edculos como &#8216;\u00a1Guerra a la guerra!&#8217;, donde hace un repaso y documenta diversos estudios sobre la guerra para terminar abogando por el pacifismo y el derecho del individuo a negarse a matar. No obstante, sus conclusiones, una vez m\u00e1s, est\u00e1n cargadas de un hondo sentido humanista:<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Yo he visto la guerra, he presenciado la tristeza de la lucha; he contemplado el dolor de las heridas en las fr\u00edas salas de hospitales, y he visto los muertos en el campo de batalla&#8230;Pero m\u00e1s que todo eso, me ha horrorizado la crueldad que la guerra despierta, c\u00f3mo remueve el fango en nuestras almas, c\u00f3mo nos habit\u00faa con el sufrir ajeno hasta casi la indiferencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">De todo esto se desprende que de Burgos y Woolf comparten una profunda aversi\u00f3n a la guerra, engarzando con discursos feministas que denuncian el horror que \u00e9sta conlleva, as\u00ed como la escalada del militarismo. Sin embargo, mientras que de Burgos, integrada el pensamiento de las librepensadoras, est\u00e1 fuertemente influenciada por el humanismo liberal, las aserciones de Woolf sobre la guerra y la paz sugieren que los debates sobre la cuesti\u00f3n de la mujer se desenvolv\u00edan en t\u00e9rminos de la superioridad y la inferioridad de los sexos. Como indica Plain, al destacar Woolf la naturaleza asfixiante y destructiva del patriarcado, contribuye significativamente en el adelanto de una posible y meritoria alternativa feminista. Por su parte, los escritos de de Burgos deparan en el sufrimiento de la guerra para ambos sexos, sustentando el pacifismo, y comprendiendo que la noci\u00f3n de &#8216;diferencia&#8217; no deb\u00eda comportar ni inferioridad (para la mujer como clase), ni ser un impedimento para los derechos de la mujer y su lucha por entrar en la esfera p\u00fablica.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esther Zaplana. A comienzos de su andadura, el feminismo ten\u00eda particular inter\u00e9s en alcanzar ciertos logros considerados fundamentales para el desarrollo social, as\u00ed como para el avance del movimiento de emancipaci\u00f3n de la mujer, no olvidando que entre sus entonces m\u00e1s pol\u00e9micas reivindicaciones se encontraban la lucha por su plena integraci\u00f3n en la educaci\u00f3n, el mundo laboral, y la pol\u00edtica. Tampoco hay que olvidar que por lo general las primeras d\u00e9cadas del siglo XX se caracterizan, al menos en Europa, por una creciente militarizaci\u00f3n y guerras sobre las cuales un copioso n\u00famero de mujeres clam\u00f3 en contra, resaltando sobretodo las secuelas que los conflictos b\u00e9licos engendraban. 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