{"id":386,"date":"2013-06-17T13:20:14","date_gmt":"2013-06-17T11:20:14","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=386"},"modified":"2013-06-17T13:20:14","modified_gmt":"2013-06-17T11:20:14","slug":"cuerda-para-rato","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=386","title":{"rendered":"Cuerda para rato"},"content":{"rendered":"<p><b><span style=\"font-size: small;\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/cuerda.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-387\" alt=\"cuerda\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/cuerda.jpeg\" width=\"200\" height=\"154\" \/><\/a>Jos\u00e9 Luis L\u00f3pez Bretones<\/span><\/b><\/p>\n<p>Aprovechando el socorrido recurso a la etimolog\u00eda, se me permitir\u00e1 explicar brevemente el sentido del t\u00e9rmino \u00abextraviado\u00bb que figura en la cabecera de esta revista y cuya inclusi\u00f3n tal vez llame la atenci\u00f3n del p\u00fablico lector previamente dispuesto a la chanza y la maledicencia. A este respecto, me preguntaban hace unos d\u00edas si eso de \u00abextraviados\u00bb, adem\u00e1s de formar parte del t\u00edtulo, conten\u00eda tambi\u00e9n un sentido en cierto modo premonitorio. Quisiera empezar por aclarar que, antes bien, lo que pretende ser es una simple declaraci\u00f3n de intenciones. El dichoso adjetivo, aparte de su acepci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan -esa que tiene que ver con la locura o la insania-, constituye el t\u00edpico ejemplo de palabra compuesta en la que la preposici\u00f3n latina \u00abextra\u00bb act\u00faa de prefijo separable con el sentido de \u00abfuera de\u00bb, al cual se le une la part\u00edcula \u00abviado\u00bb, derivada del sustantivo \u00abv\u00eda\u00bb: ruta, camino, sendero. Por lo tanto, \u00abextraviados\u00bb son, en puridad, aqu\u00e9llos que andan fuera del camino, los que se apartan de la v\u00eda: en este caso, del camino m\u00e1s usual, m\u00e1s trillado, m\u00e1s com\u00fan, y eligen para dar cauce o expresi\u00f3n a sus ideas e intenciones otras sendas menos frecuentadas, menos habituales, bien por escabrosas, bien por peliagudas. De ah\u00ed, merced a una curiosa analog\u00eda, el hecho de que este t\u00e9rmino pasara m\u00e1s tarde a aplicarse a los enajenados, a los que se apartaban de las reglas normales de conducta y\/o de pensamiento.\u00a0<!--more--><br \/>\nDesde luego, este camino extra\u00f1o o extravagante es el que parece que hay que tomar cuando alguien se decide a embarcarse en cualquier propuesta cultural que, si se quiere dotada de una m\u00ednima dignidad en sus contenidos y objetivos, surja y se desarrolle en una ciudad como Almer\u00eda. Una ciudad que, salvo contadas y honrosas excepciones, y por diferentes circunstancias en la que me es imposible detenerme ahora, no se ha destacado precisamente por la trascendencia o la prolongaci\u00f3n en el tiempo de este tipo de manifestaciones editoriales. Por ello mismo nos parece que cuando surge entre nosotros un producto de estas caracter\u00edsticas y su prop\u00f3sito es el de servir de veh\u00edculo para el pensamiento y la opini\u00f3n, para la reflexi\u00f3n independiente en torno a diferentes asuntos relacionados en general con la cultura y la sociedad, el simple hecho de su existencia se convierte en un acontecimiento merecedor cuando menos de ser tenido en cuenta.<br \/>\nEse car\u00e1cter de independencia que a los responsables de la revista nos gusta remarcar pienso que ha de venir dado, ante todo (aparte de por su intenci\u00f3n de no cargar sus p\u00e1ginas a costa del presupuesto p\u00fablico, como resulta tan habitual por estos pagos), por el contenido de los art\u00edculos y trabajos que en ella se recojan, a cuyos autores les pediremos, adem\u00e1s de aut\u00e9ntica competencia en sus respectivas materias, todo lo contrario a la complacencia, la reverencia o el servilismo hacia cualquier tipo de intereses esp\u00fareos o bastardos, h\u00e1llense \u00e9stos donde quiera y tengan el nombre que tengan. Esto no significa, l\u00f3gicamente, que no elogiemos todo aquello que creamos elogiable, todos aquellos proyectos o actuaciones que creamos basados en la dignidad y el car\u00e1cter verdaderamente \u00fatil y provechoso de sus objetivos y resultados. Pero la revista nace con una vocaci\u00f3n fundamentalmente cr\u00edtica, siendo sus receptores ideales todos aquellos que habitan y sienten alg\u00fan tipo de preocupaci\u00f3n hacia esta tierra nuestra, que ha vivido, y sigue viviendo en tantos aspectos, al margen de tantas cosas.<br \/>\nAdmitamos, por otro lado, que el mantenimiento a lo largo de los a\u00f1os de unas ciertas actitudes de sospecha, de incomodidad, e incluso de temor o de inquina ante cualquier proyecto o idea que no viniera avalada por la pertenencia a una serie de c\u00edrculos cerrados, endog\u00e1micos y, por tanto, empobrecedores, nos han hecho lamentarnos a muchos de nosotros ante actitudes que no cabr\u00eda calificar sino de reaccionarias, de pacatas o de pueblerinas: actitudes que en demasiadas ocasiones nos han conducido a un letargo y a un atraso creativo, intelectual o de simple criterio est\u00e9tico cuyas funestas consecuencias acaban repercutiendo sobre el tejido social en su conjunto, determinando modos de ser y comportamientos frecuentemente indeseables.<br \/>\nParece evidente que las condiciones o las posibilidades para superar esta serie de r\u00e9moras que han venido lastrando el empuje y las iniciativas de los mejores, han de venir guiadas por una voluntad dispuesta a superar localismos y estrecheces mentales que no consiguen sino condenar a la colectividad a la inconsciencia, la inanidad y, en definitiva, la inexistencia. En este sentido, la aparici\u00f3n y proliferaci\u00f3n de esfuerzos y materializaciones de este tipo deben ser apoyadas y contempladas como otros tantos lugares de reflexi\u00f3n y de intercambio donde el af\u00e1n de apertura y el inter\u00e9s hacia las corrientes del exterior arraiguen y sean comunicadas por medio de ese instrumento subvertidor y fundamentador a un tiempo que es el lenguaje. Y deben de contemplarse, tambi\u00e9n, como una llamada de atenci\u00f3n sobre nuestra tierra, como una forma de transmitir m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras provinciales nuestra existencia y de reclamar atenci\u00f3n sobre lo que aqu\u00ed se hace, se piensa, se discute.<br \/>\nEn fin, creemos que son necesarias, aqu\u00ed y ahora, personas cuya iniciativa se muestre dispuesta a vencer todo modo de condicionantes e impedimentos que tradicionalmente han hecho de las periferias lugares apartados y poco propicios a la innovaci\u00f3n, la recepci\u00f3n y el desarrollo de los m\u00e1s renovadores flujos culturales. En el mundo del intercambio global de la informaci\u00f3n, de la comunicaci\u00f3n en tiempo real y de los avances tecnol\u00f3gicos en el que estamos inmersos, no debe de seguir manteni\u00e9ndose esa distinci\u00f3n tan acusada entre un centro decisorio, impositivo y alejado, y una periferia pasiva, inerme y olvidada. Y a ello, modestamente, deseamos contribuir desde estas p\u00e1ginas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 Luis L\u00f3pez Bretones Aprovechando el socorrido recurso a la etimolog\u00eda, se me permitir\u00e1 explicar brevemente el sentido del t\u00e9rmino \u00abextraviado\u00bb que figura en la cabecera de esta revista y cuya inclusi\u00f3n tal vez llame la atenci\u00f3n del p\u00fablico lector previamente dispuesto a la chanza y la maledicencia. A este respecto, me preguntaban hace unos d\u00edas si eso de \u00abextraviados\u00bb, adem\u00e1s de formar parte del t\u00edtulo, conten\u00eda tambi\u00e9n un sentido en cierto modo premonitorio. Quisiera empezar por aclarar que, antes bien, lo que pretende ser es una simple declaraci\u00f3n de intenciones. El dichoso adjetivo, aparte de su acepci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan -esa que tiene que ver con la locura o la<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[9],"tags":[48],"class_list":["post-386","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cordel-de-extraviados-2","tag-cordel-de-extraviados-revista"],"views":1302,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/386","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=386"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/386\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":388,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/386\/revisions\/388"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=386"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=386"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=386"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}