{"id":406,"date":"2013-06-17T13:35:51","date_gmt":"2013-06-17T11:35:51","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=406"},"modified":"2013-06-17T13:35:51","modified_gmt":"2013-06-17T11:35:51","slug":"perspectivas-de-la-ciudad-celeste","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=406","title":{"rendered":"Perspectivas de la ciudad celeste"},"content":{"rendered":"<p><b><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/portada1.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-384\" alt=\"portada1\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/portada1-300x60.jpeg\" width=\"300\" height=\"60\" srcset=\"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/portada1-300x60.jpeg 300w, https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/portada1.jpeg 400w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a>Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente<\/b><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">El presente texto, que reproducimos \u00edntegramente, se public\u00f3 por vez primera en el cat\u00e1logo de la exposici\u00f3n El espacio privado, celebrada entre los meses de octubre y diciembre de 1990, en el Centro Nacional de Exposiciones (Madrid), y cuyo comisario fue Luis Fem\u00e1ndez Galiano.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">A Coral que es de aire<br \/>\nAntonio Flores in memoriam<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">EL sol ca\u00eda del otro lado de la Alcazaba. Descend\u00edan las nubes como interminables p\u00e1jaros de fuego m\u00e1s all\u00e1 de las cuevas de Las Palomas. Todo es puro espacio de la mirada que, en realidad, no existe, sino que resulta una invenci\u00f3n de los visibles. Generan \u00e9stos la pupila. Se ven en ella. Espejo. No nos ven a nosotros. Somos sus invisibles. Y nada hay en este espacio, sino fuego y l\u00edneas de color extremado, la ligereza a\u00e9rea de las formas que el viento da al animal celeste en este instante inm\u00f3vil, s\u00fabito, quieto, suspendido de su sola luz. Un p\u00e1jaro se posa en la quietud total del propio vuelo, como si desde \u00e9ste contemplara el sacrificio solar tan lento y silencioso. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos emularlo sin garganta, sin pulm\u00f3n, sin plumaje? Quisi\u00e9ramos crear una palabra, una sola palabra, que fuese igual a este espacio quieto e infinito donde, sin embargo, el mundo muere y nace al otro lado de su propia imagen. Cataclismo final. Teolog\u00eda de la luz celeste. Hemos seguido el sol desde hace mucho, desde el comienzo de los tiempos, dicen. Lo hemos seguido. Se va m\u00e1s all\u00e1, del otro lado de s\u00ed, se sume en el costado opuesto de la luz, herido por la lanza. C\u00e1liz, este espacio de fuego, grial de sangre, donde humillo mis fauces. Inexhausto.\u00a0<!--more--><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\n\u00bfC\u00f3mo pensar o imaginar la azotea sin imaginar o pensar el s\u00f3tano? Dos espacios extremos de la construcci\u00f3n y, sin embargo, dos espacios tan \u00edntimamente unidos. Una escalera de caracol une en la casa uno y otro punto. En el camino entre ambos se realiza, en verdad, toda la obra alqu\u00edmica: la ascensi\u00f3n de la cripta a la luz.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo ascender si antes no hemos descendido? S\u00f3lo por eso, puedo ahora, arriba, en la plenitud celeste, convocar al universo, llamar a los vivos y a los muertos, es decir, apurar mi luminosa copa de sombra.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nAzotea es voz que empez\u00f3 a utilizarse hacia 1400 y tiene origen ar\u00e1bigo. Dice el Diccionario de Autoridades que significa terrado o solana, entendiendo por ella: \u00abSitio alto en lo \u00faltimo de las casas, descubierto y sin tejado, cuyo suelo est\u00e1 enladrillado o hecho con argamasa fuerte para que las aguas corran. En Andaluc\u00eda y en otras provincias es muy com\u00fan en todas las casas\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nAqu\u00ed, en la \u00faltima extremidad de la Andaluc\u00eda Oriental, azotea no es t\u00e9rmino que goce de abundante uso. Se dice -y se escribe- mucho m\u00e1s terrao para significar exactamente lo mismo: \u00abSitio descubierto en lo \u00faltimo de las casas\u00bb. Pudiera ser que terrado viniera tambi\u00e9n del \u00e1rabe tarr\u00e2ha, seg\u00fan Corominas, que sirve para designar lo que est\u00e1 o se echa encima de algo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nLa azotea o terrado es aqu\u00ed algo m\u00e1s que una cubierta visitable. Es un bello espacio, posiblemente entoldado, para estar al atardecer, un espacio habitable m\u00e1s que visitable, espacio para quedarse con un vaso transparente de l\u00edquido muy fr\u00edo o para iniciar, en efecto, esa interminable o imposible conversaci\u00f3n sobre un nuevo arte mediterr\u00e1neo. Espacio ex\u00f3tico para m\u00ed, que provengo de otras latitudes, pero que habito con especial intensidad y ah\u00ednco. Con especial pasi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEstos terrados. de la vieja ciudad, que encuadran el remate del patio de luces en la vivienda almeriense tradicional, sirvieron anta\u00f1o para m\u00faltiples usos. Se utilizaban como pajareras para la cr\u00eda de palomas, seg\u00fan a\u00fan se hace ahora, pero tambi\u00e9n para la simple cr\u00eda de gallinas y pollos, como abajo el s\u00f3tano -provisto de pila y aljibe- pod\u00eda ser espacio ritual de la familiar matanza.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEl terrado es un elemento vivo y fuerte, muy fuerte, de la habitaci\u00f3n humana en el oriente andaluz. Cierra la casa o la cubre, pero tambi\u00e9n la descubre o abre hacia lo celeste, como se abre la palma para recibir la soberana luz.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nSubamos, pues, a la azotea o terrado para que el visitante, nuestro amigo, vea en el crep\u00fasculo el r\u00e1pido vuelo cruzado de los vencejos. Desde all\u00ed se avizora un paisaje urbano de blancas casas c\u00fabicas y terrados planos, la piedra y la tierra desecada por el sol y por la miseria del cerro de San Crist\u00f3bal, la Alcazaba al poniente. La luz, la naturaleza, las techumbres, las viviendas mismas pertenecen a otra geograf\u00eda, a otra cultura. En el coraz\u00f3n de la ciudad vieja, desde lo alto, nos so\u00f1ar\u00edamos sin dificultad en alg\u00fan lugar del Magreb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEl reloj del deplorable Ayuntamiento rompe las posibilidades del encanto. Tiene el reloj una grabaci\u00f3n del fandango de Almer\u00eda, pero el triste artefacto est\u00e1 deteriorado, le faltan notas, destroza met\u00f3dicamente los o\u00eddos. Nadie lo arregla ni lo suprime, que ser\u00eda, ciertamente, lo m\u00e1s noble.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nLo mutilado, lo defectuoso, lo roto, lo lentamente putrefacto parece parte del vivir cotidiano. Tal vez para que as\u00ed lo sea siempre, y como para hacer del simple error destino, las gentes de esta ciudad abandonada escogen con tan menguado aviso a sus autoridades p\u00fablicas o se las dejan imponer. \u00bfHasta cu\u00e1ndo?<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nY de ese modo se hace aqu\u00ed el Sur, m\u00e1s que en otro lugar, lento desmoronamiento sin fin, sobre el que se tiende desde lo alto la mirada, h\u00fameda de amor y de melancol\u00eda.<\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span style=\"color: #993300; font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">* * *<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Cuando escribo estas l\u00edneas tengo ante m\u00ed la silueta de la Alcazaba de Almer\u00eda en la luz, ya un poco vencida, de la tarde. En los terrados vecinos un grupo de hombres j\u00f3venes regula con silbidos el vuelo de una bandada de palomas con las alas pintadas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nHace nueve siglos, el padre del m\u00edstico Ben al Arif, Mohamed Ben Musa, formaba parte de la guarnici\u00f3n de la Alcazaba. En \u00e9sta o en sus aleda\u00f1os debi\u00f3 de nacer el futuro maestro de espirituales, para el que su padre hab\u00eda escogido el oficio de tejedor. Y de alg\u00fan modo lo fue: tejedor de m\u00e1s sutiles y delicadas tramas.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nSeg\u00fan un manuscrito de la Colecci\u00f3n Gayangos, que As\u00edn cita, el sobrenombre Ben al Arif se deb\u00eda a que el padre hab\u00eda ejercido en T\u00e1nger, de donde era originario, el oficio de jefe de la vigilancia nocturna. Curiosamente, la palabra arif designa tambi\u00e9n al contemplativo y, en los oficios relacionados con la arquitectura, al que tiene capacidad de vigilancia y de reconocimiento de las obras p\u00fablicas, de donde pas\u00f3 al castellano, con m\u00e1s humildes sentidos, la palabra alarife.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\n\u00abLa ciudad de Almer\u00eda era en aquella \u00e9poca -escribe As\u00edn Palacios- el principal foco del sufismo esot\u00e9rico de Alandalus [ &#8230;]. Al comenzar el siglo VI de la h\u00e9gira, en plena dominaci\u00f3n almor\u00e1vide, Almer\u00eda vino a ser la metr\u00f3poli espiritual de todos los suf\u00edes espa\u00f1oles.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nLa formaci\u00f3n de ese clima espiritual hab\u00eda empezado mucho antes, cuando en los \u00faltimos tiempos del califato los m\u00edsticos cordobeses de la escuela de Ben Masarra buscaron refugio aqu\u00ed -como lo hab\u00eda buscado Ben Hazm, el famoso autor de El collar de la paloma- y establecieron una comunidad religiosa en Pechina, ciudad que fue, en rigor, el primer n\u00facleo de cultura de la regi\u00f3n almeriense en esa \u00e9poca. Las comunidades de Pechina representan, sin duda, el punto original de enlace con cuanto iba a vincular m\u00e1s tarde la espiritualidad de Ben al-Arif con la m\u00edstica de los masarr\u00edes.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nPero ya antes de Ben al-Arif hab\u00eda recorrido las tierras de Almer\u00eda un m\u00edstico de intensa proyecci\u00f3n popular, Mohamed Ben Isa de Elvira, que predicaba por calles y plazas la uni\u00f3n del alma con Dios.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nTierras \u00e9stas, ya entonces rec\u00f3nditas y extremas, de monjes y de m\u00edsticos. Nada tiene, pues, de extra\u00f1o que quien acaso fue el mayor te\u00f3logo m\u00edstico del mundo isl\u00e1mico, lbn&#8217; Arab\u00ed de Murcia, lector privilegiado del Mahasin al Mayalis, relacionado por la amistad y el mutuo reconocimiento con Abu Abd Allah al-Gazzal, que fue el principal de los disc\u00edpulos de Ben al-Arif, escribiera en la ciudad de Almer\u00eda, durante el mes de ramad\u00e1n del a\u00f1o 1198, en el breve lapso de once d\u00edas y bajo el flujo ininterrumpido de la iluminaci\u00f3n divina, su libro Mawaqui al Nochum o Gu\u00eda del novicio, que puede pasar con \u00e9l, sin ayuda de maestros de esp\u00edritu, desde la pr\u00e1ctica externa regida por la luz de las estrellas hasta la secreta luz lunar que s\u00f3lo alumbra al m\u00edstico en los estadios superiores de su experiencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEl propio lbn&#8217; Arab\u00ed recuerda en el Fotuhat que, seg\u00fan testimonio de Al-Gazzal, hab\u00eda entre los disc\u00edpulos que acud\u00edan a las clases del maestro Ben al-Arif un hombre particularmente secreto y silencioso. Tanto, que inspiraba temor reverencial. Intrigado Al-Gazzal, lo sigui\u00f3, al t\u00e9rmino de una lecci\u00f3n, por las callejas nocturnas de la ciudad y pudo ver con sus ojos c\u00f3mo un \u00e1ngel descend\u00eda del aire y le daba un pan por alimento.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEntre la Alcazaba y la azotea donde escribo vuela en amplios c\u00edrculos una bandada de palomas con las alas pintadas. La luz se reduce hacia el poniente. Tales hombres habitaron este mismo lugar. Acaso, de alg\u00fan modo, lo habitan todav\u00eda. O acaso, digo, nosotros escribimos a\u00fan sobre sus respiraciones sumergidas, sobre las tenues, no visibles membranas de su esp\u00edritu, sobre la latitud de su resurrecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 \u00c1ngel Valente El presente texto, que reproducimos \u00edntegramente, se public\u00f3 por vez primera en el cat\u00e1logo de la exposici\u00f3n El espacio privado, celebrada entre los meses de octubre y diciembre de 1990, en el Centro Nacional de Exposiciones (Madrid), y cuyo comisario fue Luis Fem\u00e1ndez Galiano. A Coral que es de aire Antonio Flores in memoriam EL sol ca\u00eda del otro lado de la Alcazaba. Descend\u00edan las nubes como interminables p\u00e1jaros de fuego m\u00e1s all\u00e1 de las cuevas de Las Palomas. Todo es puro espacio de la mirada que, en realidad, no existe, sino que resulta una invenci\u00f3n de los visibles. Generan \u00e9stos la pupila. 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