{"id":493,"date":"2013-06-17T17:06:49","date_gmt":"2013-06-17T15:06:49","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=493"},"modified":"2013-06-17T17:07:05","modified_gmt":"2013-06-17T15:07:05","slug":"sobre-piedras-y-esponjas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=493","title":{"rendered":"Sobre piedras y esponjas"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_494\" aria-describedby=\"caption-attachment-494\" style=\"width: 203px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/lapiedra.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-494\" alt=\"\u00a9 Carlos P\u00e9rez Siquier\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/lapiedra.jpeg\" width=\"203\" height=\"200\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-494\" class=\"wp-caption-text\">\u00a9 Carlos P\u00e9rez Siquier<\/figcaption><\/figure>\n<p><b>Elena Caballero.<\/b><\/p>\n<p>La provincia nace pero tambi\u00e9n se hace. Hay provincias abiertas, di\u00e1fanas, por donde fluye alegre y caprichoso el ritmo de la vida y de sus gentes. Otras, en cambio, son provincias m\u00e1s apartadas, donde ese flujo vital tiende a quedar estancado, ensombrecido, a pesar de asomarse a alg\u00fan mar luminoso.<br \/>\nEst\u00e1n las provincias que para llegar a ellas deben saltarse mil obst\u00e1culos y mil autov\u00edas-promesa, a las que para ir hay que pensarlo dos veces; y est\u00e1n las rodeadas de puentes de acceso imaginarios por los que visitantes y habitantes van y vienen, reciclando el ox\u00edgeno siempre cambiante de la historia. Hay provincias donde el simple hecho de llegar te hace sentir un poco prisionero, especialmente cuando se hallan escoradas en alg\u00fan rinc\u00f3n del mapa; y hay otras donde mirar por sus avenidas y los ojos de sus gentes logra transportarte al espacio en el que todo es posible.<br \/>\nHay provincias embudo, con tendencia al atasco y al embotamiento, y hay provincias colador, por donde se filtran los buenos influjos y queda fuera la escoria. Hay provincias esponja que retienen en seguida todo lo bueno que que les llega de sus hermanas de fuera; pero tambi\u00e9n las hay como piedras p\u00f3mez, que s\u00f3lo miran su fant\u00e1stico ombligo y no dejan traspasar todo lo que sea diferente, qued\u00e1ndose secas, vac\u00edas e inconscientes.<br \/>\nHay provincias que son tierra f\u00e9rtil, sobre las que si hechas amor o buenas ideas recoges el fruto multiplicado. Pero hay provincias \u00e1ridas frente a la alegr\u00eda o la idea ajena y desconfiadas frente al desinteresado amor, proclives a recoger tempestades, odios y tristezas. Las hay azules, picassianas, mullidas y con innumerables caminos que ofrecer; pero tambi\u00e9n las tenemos sucias, duras y defensoras a ultranza de todo lo pasado.<br \/>\nHay provincias amables que ofrecen esos lugares pintorescos favorables a la charla o la lectura y donde ante tus ojos puede circular un universo variado de personas inquietas expresando alg\u00fan tipo de arte aligerador de ruidos cotidianos. Pero est\u00e1n las que carecen o destruyen esos sitios intermedios donde poder crecer y divertirse a un tiempo.<br \/>\nHay provincias que cuidan gozosas las joyas que la naturaleza tuvo a bien incluir en su geograf\u00eda, dan gracias por el regalo y lo miman para el futuro bien de todos. Hay otras provincias donde por el simple hecho de vivir en ellas se cree poder hacer lo que les venga en gana con la naturaleza prestada y la doblegan o asfixian con pl\u00e1sticos por el bien de sus hijos.<br \/>\nHay provincias desconocidas, que en su digno anonimato muestran al viajero las m\u00e1s bellas perlas de la existencia, mientras hay otras con tanto af\u00e1n de sufrir que dicen que, tanto si llegas a ellas como si te vas, lo har\u00e1s llorando.<br \/>\nHay provincias diminutas donde reina la paz y el respeto a la diferencia. Las hay m\u00e1s grandes, donde lo diferente se se\u00f1ala y aterra. Hay provincias con brillos y matices donde bulle sin prisa pero sin pausa el flujo de la vida. Y hay provincias, en fin, donde es urgente que, aun asomadas al mar, se abran para recibir y aceptar el soplo del universo exterior al que hoy dan la espalda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Elena Caballero. La provincia nace pero tambi\u00e9n se hace. 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