{"id":503,"date":"2013-06-17T17:15:06","date_gmt":"2013-06-17T15:15:06","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=503"},"modified":"2013-06-17T17:15:06","modified_gmt":"2013-06-17T15:15:06","slug":"el-ejido-el-miedo-europeo-a-la-inmigracion-desgarra-a-un-pueblo-espanol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=503","title":{"rendered":"El Ejido: el miedo europeo a la inmigraci\u00f3n desgarra a un pueblo espa\u00f1ol"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_504\" aria-describedby=\"caption-attachment-504\" style=\"width: 109px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/elmiedo.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-504\" alt=\"El periodista Erik Mart\u00ednez Westly traduce desde Washington para CORDEL el art\u00edculo del diario The New York Times publicado el pasado 8 de mayo, texto que por su inter\u00e9s reproducimos en su integridad.\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/elmiedo.jpeg\" width=\"109\" height=\"200\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-504\" class=\"wp-caption-text\">El periodista Erik Mart\u00ednez Westly traduce desde Washington para CORDEL el art\u00edculo del diario The New York Times publicado el pasado 8 de mayo, texto que por su inter\u00e9s reproducimos en su integridad.<\/figcaption><\/figure>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><b><span style=\"color: #663399;\">Roger Cohen.<\/span><\/b><br \/>\n<span style=\"color: #888888;\">(Traducci\u00f3n: Erik Mart\u00ednez Westley) El Ejido, Espa\u00f1a.<\/span><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">Los naranjos reci\u00e9n plantados en la Plaza de Colonizaci\u00f3n sugieren cierto orgullo c\u00edvico en este pueblo del sur de Espa\u00f1a. Sin embargo, lo que queda entre los escombros y cenizas de \u00abComunicaciones Afro-latinas\u00bb demuestra que el civismo se ha esfumado.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nLas veinte cabinas telef\u00f3nicas del establecimiento quemado eran usadas por los inmigrantes -en su mayor\u00eda marroqu\u00edes- para llamar a casa. Eso era antes de que les pegaran fuego el 20 de abril, dos d\u00edas despu\u00e9s de que el kiosco de prensa de un marroqu\u00ed fuera tambi\u00e9n quemado en la ciudad cercana de Almer\u00eda. \u00abEsto es racismo puro &#8211; 12.000 d\u00f3lares de inversi\u00f3n hechos a\u00f1icos porque algunos espa\u00f1oles no pueden ver a los africanos,\u00bb dijo Arm\u00f3n Elia Mej\u00eda, el due\u00f1o, que es a su vez un inmigrante de la Rep\u00fablica Dominicana.\u00a0<!--more--><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEstos son los \u00faltimos incidentes de una ola de violencia xen\u00f3foba en esta zona del sur de Espa\u00f1a. Tras el asesinato de una mujer espa\u00f1ola en un mercado local a manos de un marroqu\u00ed, a principios de febrero, brotaron tres d\u00edas de violencia en contra de los miles de trabajadores norteafricanos asentados en la zona.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><b><span style=\"color: #663399;\">El peor caso<\/span><\/b><br \/>\nEsta\u00a0<\/span><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">explosi\u00f3n social, conocida tambi\u00e9n como \u00abla guerra\u00bb, ha sido el peor caso reciente de violencia racista en una Europa cada vez m\u00e1s incomodada por la inmigraci\u00f3n. \u00abCuando un pueblo se levanta es porque ya est\u00e1 cansado\u00bb, dijo Alejandro Fern\u00e1ndez, prometido de la mujer asesinada. \u00abTe lo digo: este sitio es una bomba de relojer\u00eda\u00bb.<br \/>\nEn cierta manera, la bomba es de fabricaci\u00f3n local. En El Ejido pasaron muchas cosas en poco tiempo, creando una cultura sin ra\u00edces propicia para que saltara la chispa. El Ejido se hizo rico por la producci\u00f3n invernal de frutas y hortalizas, se hizo mixto por la enorme cantidad de trabajadores marroqu\u00edes que las recog\u00edan, se hizo resentido y tenso porque su identidad cambiaba de repente.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nPero, de alguna manera, el dilema de El Ejido es el de toda Europa. Espa\u00f1a, como muchos de sus socios de la Uni\u00f3n Europea, es un pa\u00eds rico cuya poblaci\u00f3n est\u00e1 envejeciendo r\u00e1pidamente, con un bajo \u00edndice de natalidad, y con una aversi\u00f3n cada vez mayor a mancharse las manos trabajando. Necesita inmigrantes de pa\u00edses pobres por mucho que su orgullo se resista a admitirlo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nA trav\u00e9s de todo el continente, j\u00f3venes braceros emigran de pa\u00edses pobres -de \u00c1frica o de Europa del Este- enga\u00f1ados por las ofertas de trabajo, para enfrentarse a naciones hostiles que temen que su identidad cultural se diluya y que sus estados de bienestar se sobrecarguen.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEn Austria, el partido de J\u00f6rg Haider tiene como primer punto de su agenda luchar contra \u00abel exceso de extranjeros\u00bb. En Alemania, los conservadores urgen a los ciudadanos a tener m\u00e1s hijos en vez de aceptar inmigrantes. En Francia se produjeron revueltas despu\u00e9s de que la polic\u00eda matase a un argelino. En Gran Breta\u00f1a surgen nuevas leyes dr\u00e1sticas para frenar el n\u00famero creciente de los que piden asilo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\n\u00abLa demograf\u00eda de Europa requiere inmigrantes por una sencilla regla demogr\u00e1fica\u00bb, dice Kristy Hughs, funcionaria veterana de las Naciones Unidas. \u00abPero intenta decirle eso a la gente. El ambiente pol\u00edtico es el de una Europa-fortaleza, aunque los inmigrantes hagan el trabajo que nadie quiere hacer y nos garanticen que no acabaremos como un continente de viejos\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEspa\u00f1a est\u00e1 envejeciendo r\u00e1pidamente. Sin un flujo de inmigrantes j\u00f3venes y sin un cambio radical en la tasa de natalidad de 112 ni\u00f1os por mujer, ser\u00e1 el pa\u00eds con el porcentaje m\u00e1s alto de ancianos del mundo en el 2050, seg\u00fan estudios de las Naciones Unidas. El 37% de la poblaci\u00f3n tendr\u00e1 m\u00e1s de 65 a\u00f1os en comparaci\u00f3n con el 17% actual.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nAlguien tendr\u00e1 que mantener a esa poblaci\u00f3n que envejece bajo el sistema actual de seguridad social, financiado por los contribuyentes, que predomina en Europa. Alguien tambi\u00e9n tiene que estar dispuesto a trabajar de sol a sol en la Costa del Sol recogiendo tomates y albahaca para los cincuentones de Hamburgo y Helsinki que quieren comer ensalada mediterr\u00e1nea durante todo el a\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><b><span style=\"color: #663399;\">Inmigraci\u00f3n e innovaci\u00f3n<\/span><\/b><br \/>\nS\u00f3lo\u00a0<\/span><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">sugerir, sin embargo, que inmigrantes de \u00c1frica y de Ruman\u00eda son la respuesta a estos dilemas, aunque provoca angustia en la Europa Occidental. Al contrario de Estados Unidos, estas naciones viejas no se consideran tierra de inmigrantes y m\u00e1s bien creen que la inmigraci\u00f3n, antes que ser un catalizador de innovaciones, es una amenaza para los empleos fijos. En Espa\u00f1a, un pa\u00eds pobre durante mucho tiempo que mandaba emigrantes al extranjero, el salto necesario para cambiar esta mentalidad es enorme.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\n\u00abNosotros nunca nos cre\u00edmos racistas&#8230; hasta la invasi\u00f3n de los noventa\u00bb, dice el soci\u00f3logo Tom\u00e1s Calvo Buezas. \u00abTodav\u00eda lo negamos en p\u00fablico y pol\u00edticos que tienen \u00e9xito por su programa anti-inmigrantes, como Haider de Austria o Le Pen de Francia, nos parecen impensables. F\u00edjate en nuestra lengua: a los ricos todav\u00eda los llamamos \u00ab\u00e1rabes\u00bb y a los pobres norteafricanos los llamamos \u00abmoros\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nUno de los miles de norteafricanos que se ganan la vida bajo el ardiente mar de pl\u00e1stico que rodea El Ejido es Ilhami Elhoussin, de 24 a\u00f1os. En 1998 pag\u00f3 500 d\u00f3lares para cruzar ilegalmente el Mediterr\u00e1neo hacia Espa\u00f1a en una peque\u00f1a barca. A los otros 19 acompa\u00f1antes los atrap\u00f3 la polic\u00eda nada mas llegar; Ilhami corri\u00f3 tierra adentro y se escap\u00f3.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nDos a\u00f1os despu\u00e9s, sus sue\u00f1os de inmigrante se limitan a lo siguiente: una casucha sin agua ni luz, con un techo de pl\u00e1stico sujeto con rocas, en medio de un p\u00e1ramo \u00e1rido hacia donde el viento sofocante de \u00c1frica lleva rodando las bolsas de basura. Comparte la chabola diminuta con su primo. Otros cincuenta braceros africanos viven en chozas parecidas pegadas unas a otras en las afueras de El Ejido.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nAlgunos lo tienen un poquito mejor. Eljabiry Salah, 29 a\u00f1os, tiene luz y agua en su chabola. No obstante su cama es un colch\u00f3n de goma espuma colocado encima de las cajas que usa durante el d\u00eda para recoger frutas y hortalizas.\u00bbMi casa es para animales, no para humanos\u00bb, dice Elhoussin. Pero se niega a volver a \u00c1frica. Aqu\u00ed puede ganar hasta 25 d\u00f3lares al d\u00eda recogiendo frutas y hortalizas. En Marruecos, dice, no hay trabajo para los j\u00f3venes&#8230; a menos que quieras alistarte en el Ej\u00e9rcito por 6 d\u00f3lares al d\u00eda.<br \/>\nEste joven africano en Europa sale casi todos los d\u00edas con cuchillo y tijeras a trabajar bajo el mar de pl\u00e1stico, donde las temperaturas pueden alcanzar 45 grados en primavera y verano. La perspicacia humana todav\u00eda no ha sido capaz de crear una m\u00e1quina que recoja tomates. Por lo tanto, los recoge Elhoussin, llenando los cubos a un ritmo de m\u00e1s de 12 Kgs. por hora. Ma\u00f1ana, la fruta madura estar\u00e1 en Perpignan, Francia o Rotterdam, en Holanda, lista para adornar la \u00abInsalata Caprese\u00bb del almuerzo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEstas exportaciones, que han superado 115 millones de toneladas anuales, desde unas 100.000 toneladas a principios de los ochenta, han convertido lo que era una esquina paup\u00e9rrima de Espa\u00f1a en un pueblo de gran riqueza y fuerte crecimiento econ\u00f3mico. El sol que se derrama sobre 75.000 acres de invernaderos ha resultado ser tan valioso como el petr\u00f3leo.\u00a0<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nLa construcci\u00f3n en El Ejido se ha hecho omnipresente. El pueblo ha doblado sus habitantes desde 1981, de 29.000 a 55.000. Nuevos centros comerciales est\u00e1n de moda. Pero esta \u00abnueva Espa\u00f1a\u00bb, chic y confiada, sigue siendo extranjera para Elhoussin y los norteafricanos cuyo trabajo ha ayudado a transformar la regi\u00f3n.<br \/>\nElhoussin, uno entre ocho hijos de un pueblo de las afueras de Casablanca -la natalidad de Marruecos es dos veces y media la de Espa\u00f1a-, manda un promedio de 350 d\u00f3lares al mes a su padre para mantener a la familia (su hermana m\u00e1s peque\u00f1a tiene 10 a\u00f1os). Con los 150 d\u00f3lares que le quedan vive de manera humilde, sin apenas salir, sobre todo desde \u00abla guerra\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\n\u00abMuchos bares no aceptan marroqu\u00edes por la noche\u00bb, nos dice. \u00abHemos venido aqu\u00ed a trabajar de la misma manera que trabajaron los espa\u00f1oles cuando salieron de Espa\u00f1a una vez. Los j\u00f3venes marroqu\u00edes queremos una casa, un coche, y el dinero es mejor aqu\u00ed. Pero la mayor\u00eda en El Ejido es racista. No quieren arrendarnos sus pisos o terrenos, no quieren que miremos a las mujeres, no quieren que construyamos mezquitas.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nNo obstante, la violencia de febrero, en la que m\u00e1s de quinientos norteafricanos perdieron sus casas, asombr\u00f3 a este joven marroqu\u00ed. Mientras las chabolas y los coches ard\u00edan, y una masa de gentuza merodeaba por el pueblo con palos, Elhoussin huy\u00f3 aterrorizado a las monta\u00f1as, detr\u00e1s de El Ejido, donde junto con otros marroqu\u00edes aguant\u00f3 cuatro d\u00edas sin comer. Por fin regres\u00f3, pero a un lugar que hab\u00eda cambiado, donde los resentimientos escondidos se hab\u00edan convertido en llagas a flor de piel. La tregua inestable actual es s\u00f3lo parcial, marcada por comunidades divididas que evitan mirarse y por espor\u00e1dicos brotes de violencia.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><b><span style=\"color: #663399;\">Hablar sin oirse<\/span><\/b><br \/>\nEn\u00a0<\/span><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">cada guerra, hay dos realidades entre las cuales parece que no se pueden tender puentes. Atrincherada en sus mundos opuestos, la gente habla sin o\u00edrse. Seg\u00fan las autoridades y empresarios espa\u00f1oles, los marroqu\u00edes son responsables, en gran parte, del cataclismo. Tenemos la muerte de Encarnaci\u00f3n L\u00f3pez, la mujer asesinada en el mercado, pero diez d\u00edas antes ocurrieron otros dos homicidios perpetrados por marroqu\u00edes. \u00abAqu\u00ed hay m\u00e1s de 4.000 norteafricanos sin trabajo fijo\u00bb dice Antonio Mart\u00edn, encargado de la seguridad regional. \u00abSi no trabajan no pueden comer; as\u00ed es que roban, trafican y causan problemas\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nLas quejas van m\u00e1s all\u00e1. Si los marroqu\u00edes viven en chabolas es porque no quieren pagar el alquiler, dicen los espa\u00f1oles. Si no pagan el alquiler es porque mandan el dinero a sus familias. Si alguna vez deciden alquilar quieren meter a 20 en un cuarto y \u00bfqui\u00e9n puede aceptar eso en Europa?<br \/>\nSiguiendo estos argumentos, los espa\u00f1oles fueron a Argentina y a Alemania a trabajar cuando el pa\u00eds era pobre, pero eran culturalmente compatibles, no como estos \u00abmoros\u00bb que esperan que se les d\u00e9 todo lo que su propio pa\u00eds no puede ofrecerles y sin invertir aqu\u00ed ni un c\u00e9ntimo.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\n\u00abLa realidad es que nos hace falta su trabajo y, por tanto, vamos a tener que aprender a vivir juntos,\u00bb dice Antonio Escobar, director de Agroponiente. \u00abNuestra mentalidad tiene que mejorar. Pero ellos tambi\u00e9n tienen que aprender a asimilarse. \u00bfPor qu\u00e9 tenemos que adaptarnos a su Ramad\u00e1n?\u00bb<br \/>\nFern\u00e1ndez, 25 a\u00f1os, el hotelero apenado que se iba a casar con L\u00f3pez antes de que su asesinato encendiera la violencia, todav\u00eda lleva el anillo de oro y sus ojos azules se llenan de l\u00e1grimas cuando habla de su amada.\u00bbEra humilde, trabajadora y cari\u00f1osa &#8230; era perfecta para m\u00ed,\u00bb dice se\u00f1alando el crucifijo que le cuelga en el pecho. \u00abPero una mujer no vale nada para un marroqu\u00ed. La cambiar\u00eda por una cabra o por una oveja.\u00bb<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nComo en cualquier disputa, la verdad oscila entre las dos partes. Los \u00abMoros\u00bb fueron los \u00c1rabes y Bereberes que conquistaron Espa\u00f1a en el siglo octavo y permanecieron en la pen\u00ednsula hasta su expulsi\u00f3n en 1492. La historia le a\u00f1ade cierta carga al problema. Los peri\u00f3dicos en Marruecos han estado denunciando a Espa\u00f1a por \u00abuna nueva cruzada anti-isl\u00e1mica\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nAdem\u00e1s, por si faltasen problemas, tras una gran y r\u00e1pida expansi\u00f3n, la industria de productos agr\u00edcolas se ha estabilizado y los trabajos est\u00e1n empezando a escasear. Se paga cerca de 500 d\u00f3lares al mes, cantidad que no atrae a los espa\u00f1oles, que esperan por lo menos el doble de eso, aunque el desempleo alcance un 15%.<br \/>\nNadie sabe con certeza cu\u00e1ntos norteafricanos est\u00e1n en la regi\u00f3n. Ali Blidan, l\u00edder de un grupo para los derechos de los inmigrantes, los estima en 45.000. La polic\u00eda dice que menos de la mitad. La mayor\u00eda llegaron en la \u00faltima d\u00e9cada y, sin embargo, las plazas de El Ejido est\u00e1n llenas de j\u00f3venes marroqu\u00edes desocupados.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nEn la plaza del distrito de San Agust\u00edn, donde ardi\u00f3 la empresa \u00abComunicaciones Afro-latinas\u00bb, hay dos bares. A uno van los espa\u00f1oles y a otro los marroqu\u00edes. Los dos grupos, que no comparten ni los bancos, se miran sospechosamente. Al lado, en el cuartel local de la polic\u00eda, Paco Ruiz, jefe de la polic\u00eda local, ofrece una explicaci\u00f3n diferente sobre lo que ocurri\u00f3 la noche de la violencia. Seg\u00fan \u00e9l, el problema lo causaron los marroqu\u00edes y argelinos, \u00abque no se aguantan\u00bb. Como no pueden beber en sus pa\u00edses \u00abcuando llegan aqu\u00ed pierden el control\u00bb, opinaba Ruiz. Mir\u00f3 a un visitante a los ojos y prosigui\u00f3: \u00abPuede que el fuego se haya apagado, pero las brasas siguen ardiendo. Este sitio va a explotar de nuevo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><b><span style=\"color: #663399;\">Exodo a Francia<\/span><\/b><br \/>\nPara\u00a0<\/span><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\">asegurarse de que esto no pase, las autoridades han movilizado a varios cientos de polic\u00edas extras desde febrero. Tambi\u00e9n el Parlamento ha introducido una legislaci\u00f3n que permite regularizar su situaci\u00f3n a los inmigrantes ilegales que llegaron antes del 1 de junio de 1999.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nPero a Ilhaimi Elhoussin no le interesa quedarse. En cuanto ahorre un poco, dice, quiere irse al norte, a \u00abun lugar m\u00e1s civilizado, como Francia\u00bb donde espera trabajar en un restaurante. La bienvenida all\u00e1 no promete ser m\u00e1s acogedora. La actitud de la Europa-fortaleza var\u00eda poco de pa\u00eds a pa\u00eds. \u00abLa marcha desde el sur hacia el norte es inevitable\u00bb, dice Jean Claude Chesnais, un dem\u00f3grafo franc\u00e9s. \u00abLa poblaci\u00f3n de \u00c1frica crece 20 millones al a\u00f1o mientras la nuestra decrece r\u00e1pidamente. El problema es que tenemos miedo de la inmigraci\u00f3n que nos hace falta\u00bb.<\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-family: Arial, Helvetica, sans-serif; font-size: small;\"><br \/>\nFern\u00e1ndez, todav\u00eda de luto, ve l\u00f3gico este miedo. La pu\u00f1alada a su prometida fue una aberraci\u00f3n, el trabajo de un hombre. Pero las emociones son irracionales y Fern\u00e1ndez insiste en sacar conclusiones generales. \u00ab\u00bfQui\u00e9n -se pregunta- quiere jug\u00e1rsela viviendo con un vecino que es un completo desconocido?\u00bb.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Roger Cohen. (Traducci\u00f3n: Erik Mart\u00ednez Westley) El Ejido, Espa\u00f1a. Los naranjos reci\u00e9n plantados en la Plaza de Colonizaci\u00f3n sugieren cierto orgullo c\u00edvico en este pueblo del sur de Espa\u00f1a. Sin embargo, lo que queda entre los escombros y cenizas de \u00abComunicaciones Afro-latinas\u00bb demuestra que el civismo se ha esfumado. Las veinte cabinas telef\u00f3nicas del establecimiento quemado eran usadas por los inmigrantes -en su mayor\u00eda marroqu\u00edes- para llamar a casa. Eso era antes de que les pegaran fuego el 20 de abril, dos d\u00edas despu\u00e9s de que el kiosco de prensa de un marroqu\u00ed fuera tambi\u00e9n quemado en la ciudad cercana de Almer\u00eda. \u00abEsto es racismo puro &#8211; 12.000 d\u00f3lares<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[114],"class_list":["post-503","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cordel-de-extraviados-1","tag-el-ejido"],"views":1360,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/503","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=503"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/503\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":505,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/503\/revisions\/505"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=503"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=503"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=503"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}