{"id":530,"date":"2013-06-17T17:36:19","date_gmt":"2013-06-17T15:36:19","guid":{"rendered":"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=530"},"modified":"2013-06-17T17:36:19","modified_gmt":"2013-06-17T15:36:19","slug":"memoria-y-paisaje-almeriense-en-la-obra-de-goytisolo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/?p=530","title":{"rendered":"Memoria y paisaje almeriense en la obra de Goytisolo"},"content":{"rendered":"<p><b><span style=\"font-size: small;\"><a href=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/logocordel1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-206\" alt=\"logocordel1\" src=\"http:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/wp-content\/uploads\/2013\/06\/logocordel1.jpg\" width=\"300\" height=\"62\" \/><\/a>Fernando Garc\u00eda Lara.\u00a0<\/span><\/b><\/p>\n<p><span style=\"color: #888888;\"><i><b>El profesor Fernando Garc\u00eda Lara ley\u00f3 esta conferencia en el acto de clausura del coloquio que celebr\u00f3 el Instituto de Estudios Almerienses (IEA) sobre la obra de Juan Goytisolo. Por su sentido de la anticipaci\u00f3n y su rigor, reproducimos el texto y rogamos a los actuales responsables del IEA la urgente y necesaria reedici\u00f3n de \u00abEscritos sobre Juan Goytisolo\u00bb, el libro colectivo donde se recoge \u00edntegramente.\u00a0<!--more--><\/b><\/i><\/span><\/p>\n<p>Esta humilde intervenci\u00f3n tiene como prop\u00f3sito recordar el inter\u00e9s o la importancia que Almer\u00eda, ya como paisaje o como \u00e1mbito vital, cobra en la prosa goytisoliana. Al mismo tiempo que se procura rescatar nuestra desolada biograf\u00eda como brizna de una memoria lucida y directa, empe\u00f1o \u00faltimo y brillant\u00edsimo del autor, cerrando, a lo que parece, una etapa de lo que va ya siendo prolongado y exclusivo quehacer de Juan Goytisolo.<\/p>\n<p>Parece relativamente f\u00e1cil trazar los perfiles de la evoluci\u00f3n ideol\u00f3gica de Goytisolo. M\u00e1s dif\u00edcil es, sim embargo, trasegar a categor\u00edas cr\u00edticas inteligibles su mundo formal, el intenso debate de sus b\u00fasquedas y hallazgos literarios, el enriquecimiento de su mundo expresivo, alimentado de sucesivas avalanchas, ya vitales o librescas, cuyos or\u00edgenes se nos velan o se nos ocultan con frecuencia.\u2028Sobre lo primero tenemos una bibliograf\u00eda abundante y, por lo dem\u00e1s, felizmente accesible, cuyo \u00fanico m\u00e9rito posiblemente haya consistido en atender las propias indicaciones del autor, siempre preocupado y, con frecuencia obligado a subrayar o glosar su particular mundo de ficciones.<\/p>\n<p>Sobre lo segundo, las cosas no se presentan tan directas o rectil\u00edneas. \u2028Si nos fijamos bien, y a fuer de rigurosos, no son muy abundantes, ni mucho menos evidentes, los materiales de la presencia almeriense en la obra de Juan Goytisolo: un relato de viajes, Campos de N\u00edjar, un interesante experimento narrativo con el que el autor midi\u00f3 fuerzas en su momento, La Chanca, algunas contundentes p\u00e1ginas de ese libro gozne en su producci\u00f3n, Se\u00f1as de identidad, las cat\u00e1rticas rememoraciones contenidas en sus \u00faltimos ejercicios de estilo, Coto vedado y En los reinos de Taifa, y un corto etc\u00e9tera en el que cabe encajar una serie de glosas, art\u00edculos y citas que agotar\u00edan el material. (&#8230;)<\/p>\n<p>Lo que les propongo, por consiguiente, no es tanto la complaciente lectura del anfitri\u00f3n agradecido a las lisonjas del huesped, como delimitaci\u00f3n de un tema (en la doble vertiente que tiene en Goytisolo no s\u00f3lo el paisaje, sino paisaje rememorado, recompuesto, encajado con precisi\u00f3n en su experiencia) cuyos contundentes y hasta lacerantes rasgos se entrecruzan finalmente en la existencia del narrador.\u2028Y es que la general diferencia que en la visi\u00f3n de la realidad y en la expresi\u00f3n metaf\u00f3rica ofrece el paisaje y la memoria almeriense de Juan Goytisolo con respecto a lo que el \u00abalmeriensismo\u00bb haya podido ser -si es que algo serio ha llegado a ser literariamente hablando, cosa sobre la que prefiero suspender el juicio- no s\u00f3lo es revelador de un momento posterior de la evoluci\u00f3n del tema y de un temperamento distinto.<\/p>\n<p>Es tambien expresi\u00f3n de una visi\u00f3n y sentimiento tamizados por un punto de vista que para nuestro autor nunca est\u00e1 o parece exento de razonamiento intelectual -y hasta de informaci\u00f3n libresca- que en los a\u00f1os en que se encuentra redactando Campos de N\u00edjar o La Chanca le obliga, por ejemplo, al minucioso repaso de una determinada tradici\u00f3n literaria al respecto, ya se trate de la Descripci\u00f3n de Espa\u00f1a, de Al-Idrisi -un texto de 1154-, ya sea la hom\u00f3nima obra de Abulfeda, del siglo XV esta \u00faltima, o la Redacci\u00f3n de viaje de Francisco P\u00e9rez Bayer, en 1782, etc. Quiero decir con todo ello que estamos ante un problema de historia literaria, que en el actual panorama de la filolog\u00eda continua siendo un grave problema irresuelto y, por tanto, nada desde\u00f1able. Nunca, pues, ante un tema exclusivamente localista. (&#8230;)<\/p>\n<p>Como el propio Goytisolo ha dejado escrito, \u00abuna casualidad sumamente feliz\u00bb fue lo que proporcion\u00f3 el primer conocimiento, indirecto todav\u00eda, s\u00f3lo referenciado por unos nativos de una tierra que se apresurar\u00eda a visitar, dej\u00e1ndole cautivo desde entonces. Es durante 1956 cuando Goytisolo contempla por primera vez las playas y las sedientas tierras del luminoso sur, hasta entonces solo presentido.\u2028De \u00e9ste y un posterior viaje proviene la materia ambiental y narrativa de Campos de N\u00edjar y de La Chanca. Por aquel entonces, y admitiendo sin m\u00e1s la existencia de una narrativa o de una literatura con caracter\u00edsticas y peculiaridades propias y diferenciadas como consecuencia del corte que supuso la conflagraci\u00f3n b\u00e9lica del 36-39, la novela viene a ser algo as\u00ed como la continuaci\u00f3n del enfrentamiento en el campo de batalla. (&#8230;)<\/p>\n<p>Esta literatura viajera, la de Campos de N\u00edjar y La Chanca, es, contrariamente, una denuncia, un alegato contra la injusticia, una meditada informaci\u00f3n que procura contrarrestar a la propaganda franquista y, en fin, un documento que quiere ser preciso y exacto en el que quede constancia de la Espa\u00f1a olvidada. Momento de dudas y vacilaciones en el escritor sobre el papel de los materiales novelescos que le hacen pasar sin transici\u00f3n desde el venerado por entonces objetivismo del relato de viajes a un rescatado subjetivismo, enriquecedor de la perspectiva, que empieza por el mero hecho de narrar en primera persona, como ocurre en La Chanca, un libro escrito contra alguien y contra algo.\u2028Al final del primer cap\u00edtulo de La Chanca piensa el personaje Goytisolo, el exiliado Goytisolo: \u00abAlmer\u00eda era ya un vicio conocido\u00bb.<\/p>\n<p>Es evidente que los elementos tr\u00e1gicos que defin\u00edan entonces la labor del novelista exist\u00edan en tanto que imagen c\u00f3smica del rechazo, del exilio, similar a la imagen del desterrado Ulises; es decir como un destierro del esp\u00edritu que no puede encontrarse a s\u00ed mismo sino a condici\u00f3n y a trav\u00e9s de una serie de deturpaciones, de purificaciones. Suprimido por entonces, y por el r\u00e9gimen de entonces, un posible y previsto final feliz -previsto unicamente por imaginado o acariciado-, el destino (y m\u00e1s, el destino tr\u00e1gico) se convierte en determinante de la obra y en proponer el proceso de elaboraci\u00f3n de la obra misma como proceso de purificaci\u00f3n.\u2028Almer\u00eda era, pues, un vicio conocido no solo por familiar, sino por el atisbo o la intuici\u00f3n de que unicamente en esta desolada tierra podr\u00eda iniciarse la batalla contra la dominaci\u00f3n de la tragedia y de la aniquilaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de la vida como tragedia o como destierro jam\u00e1s superable crea o tiene sus propias incertidumbres que suponen el hecho de pensar que el camino de la vida no tiene porqu\u00e9 labrarse siempre por los senderos de la \u00abraz\u00f3n\u00bb, sino que tambien existen capas instintivas, capas oscuras que pudieran actuar como plataformas de la liberaci\u00f3n individual. (&#8230;)\u2028Pero la abolici\u00f3n del esencialismo en sus aspectos mim\u00e9ticos y expresivos no va a ser en la obra goytisoliana sino un largo proceso. nunca algo fulminante y f\u00e1cil, en donde Almer\u00eda va cobrando forma interior, p\u00e1gina ineludible en la descripci\u00f3n del largo camino hacia el encuentro con la escritura, que en Goytisolo viene a ser lo mismo que el encuentro con su liberaci\u00f3n y el abandono de todo lastre m\u00edtico. Pero proceso al mismo tiempo de purgaci\u00f3n o afinamiento de la memoria que ha encontrado, por fin (estamos ya a la altura de Se\u00f1as de identidad) definitivo anclaje. (&#8230;)<\/p>\n<p>He aqu\u00ed la rememoraci\u00f3n de Almer\u00eda en Se\u00f1as de identidad, una vez abolido el esencialismo, el referencialismo a una realidad exterior preexistente, abolida, en fin, la historia o, mejor, convertida en pasado, un pasado, eso s\u00ed, recuperable, necesariamenre recuperable a trav\u00e9s de la memoria:<\/p>\n<p>\u00abHab\u00edas amado aquella tierra con el espasmo lento, ardoroso del volc\u00e1n, -\u00edncubo, t\u00fa y sumisa ella-, la rica ofrenda de su miseria como preciosa dote para ti, unidos, cre\u00edas, en una misma lucha contra el destino amargo.\u2028Varios a\u00f1os han transcurrido desde entonces, y si esperanzado y andrajoso AYER se fue, MA\u00d1ANA no ha llegado. La tierra sigue all\u00ed, sometida a la ley aut\u00e9ntica, inexorable; lejos t\u00fa de ella, distra\u00eddo ya, sin dolor ni reparo, de tu absorbente amor de antes. La suerte os burl\u00f3 a los dos. El Norte obeso puso los ojos en ella y una infame turba de especuladores en sol (agotados sucesivamente el oro, la plata y los ricos filones de sus entra\u00f1as; los bosques, los regad\u00edos, las dehesas; la rebeld\u00eda, el orgullo, el amor a la libertad de los hombres por la usura avariciosa de los siglos) ha ca\u00eddo sobre ti (oh, nueva, abrasada Alaska) para acumular y enriquecer a costa de tu \u00faltimo don gratuito (el celeste chivo enardecedor y violento), fundar colonias, chal\u00e9s, snacks, paradores de turismo, tabernas andaluzas, hoteles, afeando el pa\u00eds sin mejorar al habitante: expertos alemanes, peritos en playas, solitarios cazadores de fortunas, laureados y canosos combatientes de la Cruzada y hasta una dama g\u00e1rrula tocada con un turbante hind\u00fa -(la alusi\u00f3n a Dominique Aubier parece clara)- que lee gravemente M\u00edo Cid sobre la inh\u00f3spita giba de un camello (una doncella en la otra, la sustrae del flujo solar con una descolorida sombrilla).\u2028Tierra pobre a\u00fan, y profanada; exhausta y compartida; vieja de siglos, y todav\u00eda hu\u00e9rfana. M\u00edrala, cont\u00e9mplala. Graba su imagen en tu retina. El amor que os uni\u00f3 sencillamente ha sido \u00bfculpa de ella o de ti? Las fotograf\u00edas te bastan y el recuerdo. Sol, monta\u00f1as, mar, lagartos, piedra. \u00bfNada m\u00e1s? Nada. Corrosivo dolor. Adi\u00f3s para siempre, adi\u00f3s. Tu desv\u00edo te lleva por nuevos caminos. Lo sabes ya. Jam\u00e1s hollar\u00e1s su suelo\u00bb.\u2028He aqu\u00ed la proclamada identidad de Goytisolo y Almer\u00eda. (&#8230;)<\/p>\n<p>Almer\u00eda ha quedado ya incorporada a la memoria, como elemento constitutivo del escritor en ese doble sentido que decimos: no s\u00f3lo como literatura, como paisaje, sino constituyendo moralmente la existencia y la experiencia del autor.\u2028Almer\u00eda es ya definitivamente el asidero a punto de romperse. Aquel \u00abvicio conocido\u00bb ha pasado a escenificaci\u00f3n del pasado. Doloroso pasado, por cierto, en el que condensa \u00absue\u00f1o poblado de sombras\u00bb, aquella presentida posibilidad de salvaci\u00f3n moral.\u2028Al no ser esto posible, Almer\u00eda ser\u00e1 en adelante elemento fijo, constante de la concreta existencia del escritor. Una Almer\u00eda est\u00e1tica a la que Goytisolo volver\u00e1 para encontrar las \u00abhuellas\u00bb de su paso.<\/p>\n<p>Pero volver\u00e1 a trav\u00e9s de la memoria:\u2028\u00bbBa\u00f1o lustral, deslumbramiento epif\u00e1nico: imbricaci\u00f3n de im\u00e1genes fugaces, vor\u00e1gine visual, beatitud expansiva, prolija operaci\u00f3n de enhebrar en orden velado, el flujo torrencial de fotos fijas: dislocaci\u00f3n violenta de estratos, alberos desnudos y mondos, sutilizadora erosi\u00f3n de piedras ocres, sujetas a la lenta, milenaria tortura: ramblas sedientas, parvedad de adelfas, vegetaci\u00f3n mezquina, ubicuidad solar: luz que parece vibrar y adensarse mientras el autocar penosamente se aferra al plomizo alquitr\u00e1n de la carretera: chozas alastradas, firmamento terso, reprimidos, ef\u00edmeros conatos de verdor: impregnadora sensaci\u00f3n de belleza y miseria, existencia cruel, descalza y harapienta, ruin esplendor mineral: exhausta quietud de monta\u00f1as de grupas escurridas, dorso abrupto y quebrado, testuz aderezado por la paleta antojadiza de un pintor: erupciones cut\u00e1neas, llagas rosadas, crirlos sinuosos, cicatrices blancuzcas: desolaci\u00f3n, adustez, magnificencia, dolor corrosivo, plenitud di\u00e1fana: afecto instintivo, espont\u00e1neo a un paisaje hu\u00e9rfano y suntuoso, n\u00edtida asunci\u00f3n del goce identificatorio, fulgurante anagn\u00f3risis de tu encuadre espacial: afinidad, inmediatez, concomitancia a una tierra casi africana que confiere al viaje el aura inici\u00e1tica de una segunda, demorada natividad\u00bb.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed la \u00ableve e irisada burbuja\u00bb que ha estallado a consecuencia de la confrontaci\u00f3n entre la memoria y el espacio real, entre la Almer\u00eda viajada y amada por Juan Goytisolo entre 1956 y 1960 y la memoria de ese paso. He aqu\u00ed, m\u00e1s de veinte a\u00f1os despu\u00e9s, la tentativa de recuperar aquel espacio perdido. Frugal y bello encuentro que inexorablemente nos conduce de nuevo a Campos de N\u00edjar, a su demorado analicismo, pero que nos descubre ante todo la falsedad de aquel supuesto objetivismo.\u2028\u00bfComo no descubrir tambien el cadencioso mundo moral marcado por los principios de atracci\u00f3n-repulsi\u00f3n, contenidos en La Chanca, en esta feliz pincelada?:<\/p>\n<p>\u00abUna ciudad colonial somnolienta y decr\u00e9pita: guardias vestidos de dril, tocados de salacot blanco: cabeceo indolente de coches de caballos: promiscuidad y ajetreo de zoco: hotel Sim\u00f3n, de habitaciones vetustas.\u2028Descubrimiento de ritmos, olores, voces, dulce aprendizaje de la ociosidad: exploraci\u00f3n cauta del \u00e1mbito urbano, fascinaci\u00f3n y horror entremezclados, \u00edntima guerra civil, contradicci\u00f3n insoluble: pluralidad, alternancia, corriente bif\u00e1sica, chispazo creador, esperm\u00e1tico, producto de un choque simult\u00e1neo: ejercicio contemplador, arrobado de un mundo que hiere de otro modo tu enorme sensibilidad moral.\u2028Acento ronco, gutural o cantarino del Sur, a trav\u00e9s del cual se infiltrar\u00e1 quiz\u00e1 misteriosamente el amor a tu lengua: territorio conquistado palmo a palmo, a la escucha de voces transidas de resignaci\u00f3n y pobreza: doble aprehensi\u00f3n gradual de una posible pertenencia y de la \u00edndole aleatoria e incierta de tu otorgada, dudosa identidad\u00bb.<\/p>\n<p>Para finalmente entregarnos la clave de esa Almer\u00eda \u00abestructura est\u00e1tica\u00bb en el orden de la memoria, esa Almer\u00eda ya no \u00ablectura de tiempo\u00bb, sino en todo caso movimiento espacial cuya unica diferenciaci\u00f3n consiste, paradojicamente, en permanecer siempre id\u00e9ntica. Movilidad puramente interior que repite continuamente su presencia, como algo ineludible. \u2028\u00bbEl desamor a Espa\u00f1a -esa entidad ajena, fragmentaria, incompleta, a veces obstusa y terca, otras brutal y tir\u00e1nica-, en cuyo seno negligente has crecido, sufrir\u00e1 el impacto de la breve y enjundiosa cala por las tierras de Almer\u00eda: a tu cansancio juvenil del pobre, brut, trist, dissorta rinc\u00f3n nativo hermosamente evocado por Espriu, a los sue\u00f1os de evasi\u00f3n de alg\u00fan lugar del Norte en donde la gente sea neta y noble, culta, rica, lliure, desvetllada i feli\u00e7, se contrapondr\u00e1 desde entonces la imagen de un paisaje cautivo y radiante cuyo poder de atracci\u00f3n desv\u00eda tu br\u00fajula y la imanta a la atormentada configuraci\u00f3n de sus ramblas, estepas y montes: las primeras vacaciones de Monique, en v\u00edsperas del viaje a Par\u00eds, ser\u00e1n as\u00ed la causa de una conjunci\u00f3n imprevista y veraz: sujeto y motivo de nostalgia, proyecci\u00f3n compensatoria de una patria frustrada, atisbo, vislumbre, presentimiento de un mundo todav\u00eda quim\u00e9rico, pero presente ya en tu esp\u00edritu en su muda, acechante proximidad\u00bb. (&#8230;)<\/p>\n<p>Seis siglos m\u00e1s tarde el escritor Juan Goytisolo inicia un voluntario destierro, movido por el desamor a Espa\u00f1a. Cerca de donde el poeta almeriense Ibn-Yabir a\u00f1oraba su tierra, Goytisolo rememora la \u00abenjundiosa cala\u00bb que le hab\u00eda fascinado. Solo que en este caso el destino, conscientemente asumido, no es algo inexorable, sino la prueba magn\u00edfica de una contradicci\u00f3n entre el esp\u00edritu que se rebela (ese aspecto, en fin, de escritura y escritor indomesticado) y la vida que se impone con todas sus miserias.\u2028De los dos polos de esa contradicci\u00f3n participa por igual la invenci\u00f3n del espacio moral y paisaj\u00edstico de Almer\u00eda. Lugar que cautiva y enamora, que invita, por su indefensi\u00f3n quiz\u00e1, a la posesi\u00f3n y al goce. Espacio abierto, cifra o s\u00edntesis de lo augural es tambi\u00e9n, sin embargo, conjunto ligado a lo humano, alterado, por tanto, mezquino a veces, capaz entonces de detener la elevaci\u00f3n, provocando as\u00ed ese doble impulso de atracci\u00f3n y de huida.\u2028He aqu\u00ed, en mi opini\u00f3n, la clave del proceso de la constituci\u00f3n de esa entidad literaria que con toda propiedad llamamos \u00abMemoria y paisaje almeriense de la obra de Juan Goytisolo\u00bb, complicada operaci\u00f3n que se constituye primero en un sentido literal, entero e independiente si se quiere, en t\u00e9rminos de mera y simple descripci\u00f3n de superficies, pero que simultaneamente despliega un combate propio con la literatura, con la tradici\u00f3n literaria y consigo mismo. (&#8230;)<\/p>\n<p>En este sentido, Almer\u00eda, esa augural lecci\u00f3n de geolog\u00eda, no s\u00f3lo es un tema predominante, un recuerdo liberador y constante, sino que se elige en s\u00edmbolo privilegiado de su sentido de la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando Garc\u00eda Lara.\u00a0 El profesor Fernando Garc\u00eda Lara ley\u00f3 esta conferencia en el acto de clausura del coloquio que celebr\u00f3 el Instituto de Estudios Almerienses (IEA) sobre la obra de Juan Goytisolo. Por su sentido de la anticipaci\u00f3n y su rigor, reproducimos el texto y rogamos a los actuales responsables del IEA la urgente y necesaria reedici\u00f3n de \u00abEscritos sobre Juan Goytisolo\u00bb, el libro colectivo donde se recoge \u00edntegramente.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[10],"tags":[41],"class_list":["post-530","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cordel-de-extraviados-1","tag-juan-goytisolo"],"views":2799,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/530","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=530"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/530\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":531,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/530\/revisions\/531"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=530"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=530"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/editorialhijosdemuleyrubio.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=530"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}