Editorial Hijos de Muley Rubio

Outing

En la imagen, Leopoldo Alas, cuya última novela lleva por título "A través de un espejo oscuro".
En la imagen, Leopoldo Alas, cuya última novela lleva por título «A través de un espejo oscuro».

Leopoldo Alas

La palabra «outing» significa «sacar del armario», el resto es mas bien hacerse visible, salir. Cuando la decisión es voluntaria y no es forzada no sé si deberíamos hablar de «outing», al menos en su lengua original. Pero ya que el término se ha puesto de moda diré que «Outing en España. Los españoles salen del armario» es un libro periodístico que hace un repaso, sobre todo en los últimos años, a cómo se ha afrontado este asunto en la prensa y con testimonios, y repasa cómo se ha producido este «outing» en la política, el deporte, el arte, la literatura, el cine o el teatro. 

Ahora bien, cuando uno se defiende del «outing» argumenta que la sexualidad es algo privado: «no se meta usted en mi sexualidad porque eso pertenece al ámbito personal». Pues bien, posiblemente esto sea falso. Fernando Bruquetas pregunta en el libro si la sexualidad es o no privada y responde que a su juicio es pública y se manifiesta en las miradas, la pose, el vestir, el habla, las muestras de afecto y un largo etcétera de expresiones públicas y notorias. Yo también lo creo y muchas veces me pregunto porqué las preferencias sexuales tienen una traducción y un reflejo social.

Al principio uno se extraña de esto y parece que está siempre a vueltas con esta locura, pero es que esa afirmación que hace Fernando Bruquetas me parece muy justa: por supuesto que existe un rostro sexual y un rostro público para la sexualidad en cada uno de nosotros. Y ese es el grave problema: esa parte pública se ha estado silenciando durante mucho tiempo como algo nefando o pecaminoso. Y como dice Fernando Bruquetas en el libro, solo da fé pública de aquello que durante mucho tiempo los homosexules se han visto obligados a ocultar.

Si se fijan bien, la gente más reaccionaria y que va ahora de moderna, suele decir: «lo que cada uno haga en la cama es asunto de cada cual, pero que a mí no me lo vengan a decir porque eso es exhibicionismo», como argumenta Francisco Umbral o todos esos modernos de toda la vida. Pues mire, no. La sexualidad tiene una traducción pública en nuestros gestos, en nuestros comportamientos, en nuestras elecciones estéticas y probablemente también en nuestras elecciones morales.

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