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La editorial Hijos de Muley-Rubio (HMR) ha rescatado del olvido la primera traducción al castellano que se hizo de la Descripción de Africa por León el Africano, sobrenombre del escritor, diplomático y viajero granadino Al-Hasan-Ben Muhammad Al-Wazzan Al Fasi, que emigró de España tras la expulsión de los Reyes Católicos. El texto es obra de Luciano Rubio, arabista, políglota y monje que vivió gran parte de su vida en el Monasterio de El Escorial, pegado a su biblioteca, una de las más amplias del mundo en manuscritos y libros árabes antiguos. Antes de morir, Luciano Rubio nos dejó esta magnífica traducción, realizada sobre la edición italiana de 1563 de Ramusio, cotejada cuidadosamente con la de 1554 y teniendo además en cuenta las variantes que con relación a ésta última hizo notar Massignon respecto a la edición príncipe de 1550. 

INDICE

Nuestra Edición.
Nuestra Traducción.
Al lector.
Biografía de León Africano.
La Descripción de Africa.

PRIMERA PARTE
-El origen de Africa.

SEGUNDA PARTE
-La región de Hea.
-La región de Sus.
-La región de Marruecos.
-La región de Guzzula.
-La región de Duccala.
-La región de Hascora.
-La región de Tedle.

TERCERA PARTE
Reino de Fessa (Fez).
-La provincia de Tamesne.
-La provincia de Fez.
-La provincia de Azgar.
-La provincia de Habt.
-La provincia del Rif.
-La provincia de Garet.
-La provincia de Elchauz.

APENDICES
-Indice geográfico.
-Homenaje a Luciano Rubio.
-Un manuscrito de León Africano en El Escorial.

 

Puede leer un amplio extracto del libro en Google Books pinchando aquí

 

FICHA TÉCNICA:

Título: León el Africano: Descripción de Africa y de las cosas notables que en ella se encuentran

Autor: León el Africano

Edición crítica y traducción: Luciano Rubio

Prólogo: Amin Maalouf

Nota de los editores: Federico Utrera y J. L. Bretones

Caract: 272 páginas. 15 mapas autógrafos a plumilla. Apéndice de homenaje a Luciano Rubio.

ISBN: 84-923433-5-4

Precio: 15 euros

PRÓLOGO DE AMIN MAALOUF SOBRE LUCIANO RUBIO
“Haber escrito una novela inspirada en la vida de León el Africano no me autoriza a prologar la obra que usted, lector, tiene ahora ante sus ojos; a decir verdad, ese mismo hecho debería mas bien descalificarme. Pues la labor crítica y traductora de Luciano Rubio está basada, ante todo, en la precisión documental, en el rigor histórico y filológico, en la paciencia, en la humildad; elementos de los que difícilmente puede prevalerse la escritura novelesca, que al fin y al cabo, no es sino una puesta en escena, una dramatización de nuestros propios sueños y fantasmas. (…) Si a pesar de todo me he tomado la libertad de escribir estas breves líneas de presentación es porque quizá entre el erudito y el novelista puede existir al menos una cosa en común: una asión poderosa, a veces obsesiva, hacias aquellas figuras que nos han seducido, intrigado, inspirado y hasta extenuado. En nuestro caso, León el Africano, el personaje, su obra, su siglo, su itinerario. (…)

SINOPSIS

La editorial Hijos de Muley-Rubio (HMR) ha rescatado del olvido la primera traducción al castellano que se hizo de la Descripción de Africa por León el Africano, sobrenombre del escritor, diplomático y viajero granadino Al-Hasan-Ben Muhammad Al-Wazzan Al Fasi, que emigró de España tras la expulsión de los Reyes Católicos. El texto es obra de Luciano Rubio, arabista, políglota y monje que vivió gran parte de su vida en el Monasterio de El Escorial, pegado a su biblioteca, una de las más amplias del mundo en manuscritos y libros árabes antiguos. Antes de morir, Luciano Rubio nos dejó esta magnífica traducción, realizada sobre la edición italiana de 1563 de Ramusio, cotejada cuidadosamente con la de 1554 y teniendo además en cuenta las variantes que con relación a ésta última hizo notar Massignon respecto a la edición príncipe de 1550.

EL AUTOR
“A mí, Hasan, hijo de Mohamed el alamín, a mí, Juan León de Médicis, circuncidado por la mano de un barbero y bautizado por la mano de un papa, me llaman hoy el Africano, pero ni de Africa, ni de Europa, ni de Arabia soy. Me llaman también el Granadino, el Fesí, el Zayyati, pero no procedo de ningún país, de ninguna ciudad, de ninguna tribu. Soy hijo del camino, caravana es mi patria y mi vida la más inesperada travesía. Mis muñecas han sabido a veces de las caricias de seda y a veces de las injurias de la lana, del oro de los príncipes y de las cadenas de los esclavos. Mis dedos han levantado mil velos, mis labios han sonrojado a mil vírgenes, mis ojos han visto agonizar ciudades y caer imperios. Por boca mía oirás el árabe, el turco, el castellano, el bereber, el hebreo, el latín y el italiano vulgar, pues todas las lenguas, todas las plegarias me pertenecen. Mas yo no pertenezco a ninguna. No soy sino de Dios y de la tierra, y a ellos retornaré un día no lejano. Y tú permanecerás después de mí, hijo mío. Y guardarás mi recuerdo. Y leerás mis libros. Y entonces volverás a ver esta escena: tu padre, ataviado a la napolitana, en esta galera que lo devuelve a la costa africana, garrapateando como mercader que hace balance al final de un largo periplo. ¿Pero no es esto, en cierto modo, lo que estoy haciendo: qué he ganado, qué he perdido, qué he de decirle al supremo Acreedor? Me ha prestado cuarenta años que he ido dispersando a merced de los viajes: mi sabiduría ha vivido en Roma, mi pasión en El Cairo, mi angustia en Fez, y en Granada vive aún mi inocencia. (Amín Maalouf: León el Africano. Versión española de María Teresa Gallego Urrutia y María Isabel Reverte Cejudo. Alianza Editorial).

EL TRADUCTOR Y EDITOR
Luciano Rubio nació en Posada de Omaña (León). Escogió para su tesis doctoral de la carrera de Filosofía y Letras, sección de Lenguas Semíticas, la edición en árabe de la obra Lubab al-Muhassal fi usul al-Din, que Abenjaldún escribió a los 18 años siendo estudiante de Teología en Túnez y cuyo autógrafo se conserva en la Real Biblioteca del Monasterio de El Escorial. Acompañó la transcripción del texto con su respectiva traducción castellana y un amplio análisis crítico. Le dirigió la tesis el prestigioso arabista Angel González Palencia y obtuvo sobresaliente y premio extraordinario. El texto árabe comenzó a imprimirse en Tetuán por el Instituto Muley Al-Hasan en 1952 aunque cuando estaba realizada la mitad del trabajo ordenó la suspensión del resto debido a las múltiples erratas, que no soportaba. También escribió En torno a los prolegómenos de Abenjaldún ÀMuqaddama o Muqaddima? (1950) y editó el texto árabe de Una controversia del siglo XIII en torno a la prueba de la existencia del Ser Necesario junto con la traducción castellana y una breve introducción. Los controversistas fueron Naym al-Din Ali ben Omar al-Katibi al-Qazwini (1294) y Abu Ya”afar Nasir al-Din Muhammad a-Tusi (1274). En 1971 volvió de nuevo sobre este filósofo, al que consideraba el Descartes árabe del siglo XIV, y publicó Abenjaldún, su pensamiento fundamental, su originalidad, su doctrina de la causalidad y su formación intelectual. Difundió además un estudio crítico sobre El filósofo autodidacto, la novela filosófica de Abentofáil, aquel médico granadino nacido en Guadix que llegó a ser médico de cámara y visir en Marraquex de un sultán almohade, hasta que renunció a su cargo en favor del entonces joven médico y filósofo Averroes. Transcribió el texto árabe y tradujo al castellano con interesantísimas anotaciones Algunos pasajes del tratado de Metafísica de Al-Katibi y la prueba de la existencia del Ser Necesario (1953) y el Juicio de algunos musulmanes españoles sobre las doctrinas de Algazel (1956). Tradujo del árabe en una edición crítica el Pseudo-Aristóteles, Teología (1972) y amplió sus trabajos en esta materia con El Neoplatonismo de la Teología del Pseudo-Aristóteles y su proyección en la Edad Media (1989). Dos años antes había recopilado algunos de sus artículos en el volumen El”ocasionalismo” de los teólogos especulativos del Islam, su posible influencia en Guillermo de Ockham y en los”ocasionalistasÒ de la Edad Moderna. Como destacado arabista escribió también su Sentido del término árabe”mutakallimun” traducido por los traductores medievales por”loquentes” (1988) y Cuatro pensadores musulmanes, Alkindi, Alfarabi, Avicena y Algazel, a los dos lados de la frontera cristiano-islámica de España en el siglo XII y parte del XIII (1988). A la investigación sobre el Monasterio de El Escorial consagró también parte de sus estudios, como Una colección de cuentos orientales en la Biblioteca Escurialense (1936), La colección de manuscritos árabes de la Biblioteca del Monasterio de San Lorenzo el Real de El Escorial (1989), La victoria de San Quintín (1557) y la fundación del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial (1957) y Los historiadores del Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial: Memorias de Fray Antonio de Villacastín (1959). La serie se interrumpió por causas inevitables, aunque la continuó en 1985. En la revista Mauritania (1941) hizo un trabajo sobre el agustino Melchor Martínez Antuña y polemizó con el aparejador Amancio Portabales en El Monasterio del Escorial, sus arquitectos y artífices (1948). Por último, redactó en 1964 su Cronología y topografía de la fundación y construcción del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial y en París publicó también Escurial (1963), entre otros trabajos. Sobre San Agustín escribió en dos volúmenes La Orden Agustiniana en El Escorial (1963), El ideal monástico de San Agustín y otras cuestiones anejas (1983), De nuevo sobre la Regla Monástica de San Agustín (1985) y Seis temas en torno al monacato agustiniano (1992). Tambien escribió Un extracto de”La Ciudad de Dios” de San Agustín, original y autógrafo de Felipe V (1955) y”La Ciudad de Dios” y los estudios semíticos (1981). En 1970 escribió La norma fundamental de la vida monástica según San Agustín y otras reflexiones en torno a la Regula Augustini. Polemizó abiertamente con dos padres agustinos recoletos que criticaron su prólogo al libro de María Leticia Sanchez El Monasterio de la Encarnación de Madrid (1986) y con Miguel Asin Palacios en ¿Influyó Aben Abbad de Ronda en la doctrina mística de San Juan de la Cruz? (1993). En 1990 salió a la luz su Tratado de Arquitectura de Villalpando, orígenes, vicisitudes y contenido dentro del libro del arquitecto José Corral Jam titulado El Tratado de la Arquitectura Perfecta en la última visión del profeta Ezequiel. En esta obra tradujo además del latín al castellano aquellas partes del comentario de Villalpando que tratan de arquitectura. Acerca de Fray Luis de León escribió su Originalidad y recursos estilísticos de Fray Luis de León en su obra”De los Nombres de Cristo” (1991) y El temperamento melancólico de Fray Luis de León y sus actuaciones prácticas (1991) mientras que a su precursor Alonso de Orozco le dedicó El Beato Alonso de Orozco, hombre de letras (1991), Relaciones entre el Beatro Alonso de Orozco y Fray Luis de León (1991) y Figura y contribución intelectual y religiosa del Beato Alonso de Orozco (1992). A la biografía y obra de este desconocido autor, al que consideraba el tratadista, intelectual y humanista español más prolífico y relevante del siglo XVI, le dedicó la última parte de su vida, siendo su último trabajo la edición bilingüe en latín y castellano de sus Comentarios al Cantar de los Cantares. Paciente, tolerante, entusiasta y humilde a pesar de su extraordinario y asombroso don de lenguas, Luciano Rubio murió silenciosamente en el Monasterio de El Escorial en 1997.

RESEÑAS Y CRÍTICAS

elpais

 

UN HOMBRE DE FRONTERA
José María Ridao

La lectura de estas páginas de León el Africano, traducidas y anotadas en 1940 por el agustino de El Escorial Luciano Rubio, ofrecen noticias muy directas sobre la Berbería que poco despues conocerían cautivos españoles como Cervantes y Passamonte, y enfrentan al lector con problemas y reflexiones no alejados de intereses contemporaneos. (…) La lectura de la “Descripción de Africa y de las cosas notables que en ella se encuentran” pone de manifiesto la arbitrariedad con que se fijaban -con que se fijan- las fronteras culturales. En numerosas ocasiones a lo largo de la obra, León el Africano constata el sustrato latino y arriano sobre el que se desarrolla el islam en Berbería, comun al de buena parte del Sur de Europa.

colpisa

 

RECUPERADA LA “DESCRIPCION DE AFRICA”
Juan Cantavella

Hace doce años se publicó en España el relato 3León el Africano2, del escritor libanés de expresión francesa Amin Maalouf. La calidad de esta novela hizo que tuviera una amplia difusión, no solamente en Francia ni en España, sino en otros muchos países. De esta manera tuvimos conocimiento de la existencia del andaluz León el Africano, un compatriota nuestro de origen arabe que fue expulsado de España cuando los Reyes Católicos conquistaron Granada. Ahora se ha recuperado su “Descripción de Africa” donde da noticia de una parte de aquel continente, obtenida a través de sus numerosos viajes y de la amplia cultura que poseía. Bienvenido sea el descubrimiento, aunque sea a traves de la novela de Amín Maalouf. Fue precisamente este quien tuvo la visión singular de convertirlo en personaje de una narración actual y muchos pudieron pensar que se trataba de un individuo de ficción. La prueba de que existió en la realidad se halla en el libro que acaba de publicar la editorial Hijos de Muley Rubio. Ha rescatado su libro “Descripción de Africa”, en traducción del fraile agustino Luciano Rubio, y lo ofrece con toda clase de explicaciones sobre el autor, para situar esta recuperación en unos parámetros mas comprensibles. (…) La “Descripción de Africa” que ahora se publica en España fue escrita probablemente en Roma en 1526 y publicada por primera vez en lengua italiana en 1550. La primera traducción al español no llega hasta el año 1950 y es obra principalmente del padre Luciano Rubio, que continuó trabajando sobre este texto y sobre esta figura durante el resto de su vida, hasta legar a su muerte una versión española muy trabajada en los nombres, que es lo problemático, y con notas para aclarar los aspectos que más se pueden prestar a confusión. Es lo que ha servido para esta edición concienzuda que presenta Hijos de Muley-Rubio. (…)

abccultural

 

UN ANDALUSI GENIAL
Bernabé López García

Trece años despues de la edición de su novela, Maaoluf es invitado a prologar esta reedición de la traducción y edición crítica que firma el padre agustino Luciano Rubio. El libro que Hijos de Muley-Rubio edita ahora tiene todo el valor de recuperación de unos materiales hoy olvidados, que vieron la luz en imprentas e institutos de la zona del protectorado español en Marruecos y que nunca han gozado del reconocimiento científico, antropológico e histórico que merecían. (…) La historia de este libro de León el Africano parece complicada, El padre Rubio (1909-1997), arabista de vocación y estudio, que pasaría su vida ligado al Monasterio de El Escorial, realizó en 1949 un viaje con otros agustinos como el tambien arabista José López Ortiz a Marruecos, segun cuenta el propio Rubio en una “nota del traductor”. (…)
La obra que Muley-Rubio publica de manera cuidada respetando la versión de 1950, permite adentrarse en un itinerario reconstruible aun hoy, tal es la fidelidad de su autor al espacio y a las costumbres. Destaca sin duda la descripción de la ciudad que acogiera al granadino, Fez, con sus alhamas, madrazas, adarves, conservados hoy casi tal como los describe este libro. Los mapas, reproducidos de la edición original, son de calidad y de gran utilidad, dándole al libro la apariencia de una “guía turistica” de hace casi cinco siglos.

abc

 

LEÓN EL AFRICANO VUELVE A GRANADA
Francisco Giménez-Alemán

PASEANDO sin rumbo por las calles de Granada tropiezo con Juan León Africano. Con motivo del segundo aniversario (22 de noviembre) de la muerte del P. Luciano Rubio acaba de editarse la primera traducción al castellano, que se me aparece en el escaparate de una librería granadina, de la “Descripción de África”, la célebre obra del diplomático, viajero y escritor, nacido en la ciudad de la Alhambra en el siglo XV, Al-Hassan-Ben Muhammad Al-Wazzan Al Fasi, que pasaría a la historia de la cultura arábigo-andaluza con el sobrenombre de León el Africano. Libro insustituible para el conocimiento de los países del África de su tiempo, las costumbres y la geopolítica del vecino continente, la traducción que nos llega este frío otoño se debe a la ingente labor de investigación de uno de los sabios escurialenses del siglo, el padre agustino Luciano Rubio (1909-1997) y a la modesta pero muy cuidada edición de Hijos de Muley-Rubio. Se trata de la primera traducción al castellano basada en la edición italiana de Ramusio (1563), y por tanto un auténtico tesoro bibliográfico del que da fe en el prólogo Amin Maalouf, el célebre autor de la novela que puso al alcance del gran público la vida y la obra de Juan León Africano, el mítico escritor que emigraría de su Granada nazarí como consecuencia de la expulsión decretada por los Reyes Católicos.

El autor de la traducción de esta obra fundamental de nuestra cultura, el P. Luciano Rubio, fue uno de los más preclaros intelectuales de este siglo, heredero de la rica tradición monacal escurialense, que pasó gran parte de su vida trabajando (“Mis manos sólo han sabido de las caricias del papel en los libros y de los roces de los hábitos de lana”) en la Real Biblioteca. Él mismo cuenta cómo en 1949 visita Marruecos, invitado por don Juan Beigbeder, y tiene entonces oportunidad de revisar el libro de León el Africano titulado “De la descripción de África y de las cosas notables que en ella se encuentran”. A partir de ese momento no se toma descanso hasta completar la traducción de la obra que vería la luz en 1950 en una pequeña edición reservada a los estudiosos del mítico escritor granadino y que Luciano Rubio no firma debido a su proverbial sentido de la modestia. No estará de más recordar que este hombre llegó a ser Prior General de los Agustinos en Roma, después de haber desempeñado todos los puestos de responsabilidad en la Orden de San Agustín.

Amin Maalouf nos presenta a León el Africano como el símbolo de una etapa de coexistencia y como arquetipo de identidad heterogénea “por la forma serena de vivir sus diferentes vínculos, de navegar sin odio entre los distintos países, religiones y lenguas, así como por su voluntad de servir de lazo de unión entre el norte y el sur del Mediterráneo, de ser un “traductor” en el sentido más completo del término, es decir: un transmisor de conocimientos”. Pero el trabajo de Luciano Rubio aporta, además de darnos a conocer la personalidad y el estilo de León el Africano, una serie de notas, fruto de sus largos años de investigación en la Real Biblioteca, que vienen a corregir las numerosas inexactitudes del original y a completar sus referencias con las de otros historiadores y geógrafos árabes. Es así como podemos adentrarnos en la lectura de un libro de viajes apasionante en el que la descripción de los lugares, las ciudades y las gentes son, como bien es sabido, una muestra, acaso de las más excelsas, de la literatura hispano-árabe. El relato de la vida en el Rif, de los burdeles, jardines y huertas de Fez, de Tetuán como corazón del exilio granadino, son sólo algunas muestras de la riqueza descriptiva de Juan León Africano a la que la experta mano del P. Rubio supo extraer todas sus esencias lexicográficas, toda su belleza narrativa y todo su valor de diamante en bruto. Nacido en Granada hacia 1487, Al-Hassan-Ben Muhammad Al-Wazzan Al Fasi fue un testigo excepcional de su tiempo. Así, Luciano Rubio ha podido documentar la extraordinaria peripecia vital de León el Africano que, por ejemplo, pudo contemplar durante un viaje, y a su paso por Tlemeen, Argel, Bugia, el encuentro de las tropas de los Reyes Católicos con las de Barbarroja, Constantina y Túnez. Convertido al cristianismo y bautizado por el Papa León X, vivió largo tiempo en Roma donde a buen seguro quedó su “Descripción de África”, posteriormente editada en Italia por Ramusio. De vuelta a Túnez y a la fe del Islam, su rastro se pierde para los biógrafos hacia 1537 sin que pueda establecerse a ciencia cierta la fecha de su muerte.

Ahora ha regresado a Granada, seguramente a las librerías de toda España, y en medio de los más de cincuenta mil títulos que se editan anualmente se nos antoja como una gran novedad este libro antiguo recuperado por un fraile benemérito al que se ha querido rendir homenaje con la publicación de su fascinante traducción de la “Descripción de África”, inmensa contribución a la cultura hispano-árabe de un sabio agustino, “hijo del Creador, hermano del hombre y padre en mi comunidad cristiana”.

Los editores transcriben en la solapa una nota que bien pudiera ser autobiográfica de Luciano Rubio, que acaso ilustre algo más sobre la personalidad de este buen fraile: “Por boca mía oirás el árabe, el francés, el castellano, el alemán, el hebreo, el inglés, el latín, el griego y el italiano, pues todas las lenguas, todas las plegarias me pertenecen. Mas yo no pertenezco a ninguna. No soy sino de Dios y de la tierra, y a ellos retornaré un día no lejano.” Dedicado toda su vida al estudio y a la oración, el P. Rubio es posiblemente uno de los más altos ejemplos de la contribución de las órdenes religiosas españolas a nuestra Cultura. Bien merece este recuerdo cuando se cumplen dos años de la desaparición de quien no profesaba más creencias que las de Dios y las de su fiel seguidor San Agustín.

 

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EL GRAN LEON EL AFRICANO
Suele ocurrir que editoriales pequeñas que cuentan con poco soporte mediático ven como sus libros corren el riesgo de pasar desapercibidos y no precisamente por falta de calidad. Esperemos que eso no ocurra con el libro de León el Africano Descripción de Africa, editado por Hijos de Muley Rubio, con traducción y edición crítica de Luciano Rubio (magnífico arabista fallecido en 1997) y prólogo del escritor libanés Amín Maalouf (autor de la célebre novela León el Africano). Con este volumen, la editorial pretende, por un lado, dar a conocer a León el Africano de su puño y letra, un granadino de nacimiento que seguiría en el olvido de no ser por la gran novela de Maalouf, y por otro lado al gtran arabista Luciano Rubio, tambien injustamente olvidado, y a quien de alguna manera esta editorial homenajea publicando este libro. Pero ya que hablamos de libros de calidad, aprovechen la oportunidad de disfrutar, en esta misma editorial, del libro “Memorias de Colombine”, del periodista Federico Utrera, ya que se trata de la primera biografía escrita sobre la pionera periodista española.

 

elsemanal

 

UN CLASICO RECUPERADO
Escrita en el siglo XVI, la Descripción de Africa, de León el Africano, ha sido incluso hasta época muy reciente, casi la unica fuente de documentación sobre este continente. La presente edición, realizada por Luciano Rubio, pretende poner en manos del lector no un texto muerto, sino un texto asequible a toda clase de lectores que sientan curiosidad por saber lo que ha habido mas allá del Estrecho de Gibraltar.