Editorial Hijos de Muley Rubio

Mis “memorables” libros de Memorias

FEDERICO UTRERA. Hay memorias que definen una época mejor que los libros de Historia y eso lo saben muy bien los historiadores, los escritores y sobre todo los lector@s. El memorialista sería el Doctor House y su célebre lema: “todos los pacientes mienten”, mientras que la Facultad de Historia sería la Academia de Medicina y llevaría por emblema “todos los médicos mienten”. Entre estas dos certezas habremos de movernos a tientas entre los oscuros laberintos de la Historia con mayúsculas porque quizás ese plural mayestático sea también otra mentira y solo debamos creer la suma contrastada y contradictoria de relatos individuales. Esa es la complejidad de lo que llamamos “realidad”, que en la era digital, con miles de fuentes, se hace más perceptible que en la monolítica o bipolar época analógica. (más…)

Anna Adell, David Torres y Llorenc Raich: el Arte como expiación, verdad y corpografía

La célebre "performance" de Chris Burden: "Shot" (disparo)
La célebre “performance” de Chris Burden: “Shot” (disparo)

Tres libros innovadores en materia de Arte pueden encontrarse ya en las librerías: “El Arte como expiación” de Anna Adell, “No más mentiras”, de David G. Torres y “Corpografía” de Llorenc Raich Muñoz. Artistas contemporáneos como Chris Burden, Santiago Sierra, Eugenio Merino, Joan Teixidor, Noelia Pérez o Pere Formiguera y clásicos como Ramón Gómez de la Serna –el primer “performer” español– e incluso “El Bosco”, salpican sus páginas, como explican sus autores. (más…)

Galdós, Blasco Ibáñez, Ramón, Colombine y Lorca: la otra “generación X”

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Solo los atentos lectores saben de las estratagemas editoriales y literarias para trasladar a los buenos escritores al gran público. De ahí el nacimiento de las denominadas “generaciones”. Pero en realidad, el escritor se curte en solitario, independientemente de sus amistades, filias, fobias e influencias. Federico Utrera reúne aquí a cinco de ellos que se cruzaron en su vida sin saber muy bien por qué, y es algo que explica en su prólogo, que sucede al que también le escribiera para este libro Juan Goytisolo:

“A veces uno no escoge del todo sus lecturas sino que éstas le eligen. Por fortuna, el invisible zahorí que ha manejado mis pasos me ha encaminado hacia un grupo de autores que, tras numerosas podas, han ido tejiendo mi árbol de la literatura. De Benito Pérez Galdós me abrumaron sus “Episodios Nacionales” pero gracias a Juan Goytisolo, Francisco Márquez Villanueva y Emilio Sanz de Soto he podido librarme de la hojarasca de los especialistas que todo lo envolvía y decantarme por sus aspectos mudéjares, que me han ayudado a leerlo y comprenderlo mejor”.

“Hacia Vicente Blasco Ibáñez sufrí una atracción tan fatal como la que padeciera en su época Colombine, lo que me llevó a adquirir prácticamente la totalidad de sus obras por culpa de una descontrolada pasión bibliófila que casi me arruina y que procede de mi abuela paterna, incansable lectora de sus novelas y de quien, a lo que se ve, heredé esta fiebre compulsiva. Fruto de ella, aunque por otros azares, fueron mis dos libros “Memorias de Colombine” y “¡Diputado Blasco Ibáñez!”, cuyas presentaciones públicas –mal trago que no le deseo ni a mis peores enemigos pero que para sobrevivir en el “mercado” editorial me pareció entonces inevitable– pude sobrellevar gracias precisamente a la propia Carmen de Burgos y a Ramón, que solía decir que cada conferencia le costaba al menos dos digestiones”.

“En la primera, celebrada en la Casa de América, parafraseé el discurso de Carmen en su homenaje a Larra, dejando incluso una silla vacía como recuerdo a su persona como si ella estuviera presente, tal y como la primera periodista de habla hispana hizo un siglo antes con Fígaro. Cuando presenté el segundo libro en la Carrera de San Jerónimo se me ocurrió otra travesura para desdramatizar el cariz demasiado serio e institucional del acto y como un guiño no sólo a Blasco, sino al genial e irónico cineasta Luis García Berlanga, que me acompañaba en la mesa. ¿Qué mejor que un palimpsesto ramoniano como homenaje a ambos? Sólo a Colombine, que amó a los dos, se le hubiera ocurrido tal osadía. Una anónima y para mí desconocida investigadora del CSIC que se encontraba entre el público fue la única que se apercibió del juego. A ella se lo dedico”.

“Por último, he querido concluir esta parte con varios ensayos sobre Federico García Lorca, poeta con el que mi abuelo materno compartió la tertulia granadina de “El Rinconcillo” y del que conocí sus últimos momentos gracias también a una confidencia de quien presenció su crimen, cuyo drama, contexto y situación se ha difuminado con el paso del tiempo para dar paso sólo a sus aspectos más épicos. Ese asunto me persigue desde que fui acreedor de la confesión, pero nunca me he atrevido a contarlo en sus detalles por temor a que todo se malinterprete y quede en otro malentendido más. Y además, esa es otra historia…”.

Índice:

Galdós, mudéjar

– Galdós y el mudejarismo

– Tras los pasos de Galdós en Marruecos

– Galdós y Márquez, mudéjares

– Galdós y los nacionalismos

– Leer a Galdós hoy

– Galdós en vacaciones

– Los besos de Galdós

– Galdós gráfico

Blasco Ibáñez: político y novelista

– Blasco Ibáñez, escritor y político

– Blasco Ibáñez política, literatura y sexo.

– Blasco Ibáñez y Cervantes

Ramón y Colombine

– Presentando a Colombine

– El idilio entre Ramón, Colombine y Rodalquilar

– Altas pasiones en el Piso bajo de Ramón

– El voto de la mujer

– Colombine, Premio Planeta

– Tomas Morales, cuentista y judío

– Mercedes Pinto, mujer moderna

Bodas de Lorca

– Los amigos de Federico García Lorca

– Las Bodas de Antonio Gades

– El crimen de una novia

– Lorca, Ramón y Colombine

– Artistas sin generación: Carmen Conde y Moreno Villa

– El “gallo” de Lorca

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El idilio entre Carmen de Burgos, Gómez de la Serna y Rodalquilar

logocordel1“Quizás explica este modo de ser de Carmen el panorama, el ambiente, la fuerza de ese pueblo del que ella es oriunda: Rodalquilar. Muchas veces hemos oído hablar a Carmen de ese pueblo fantástico. Todo lo que después ha ido viendo ella por el mundo lo había visto ya en Rodalquilar: esa costumbre escandinava, esa riqueza tropical de vegetación, ese proverbio de un pueblo lejano, ese nombre con apariencias exóticas. Rodalquilar es un pueblo de la costa de Almería, pero perdido, sin comunicaciones, con su caserío disperso en el monte. Rodalquilar es un pueblo virgen, al que el mar ha ido trayendo nociones de todo, reflejos lejanos, y en cuyo clima admirable se han refugiado elementos de vida tránsfuga, cosas, fuerzas vivas, que necesitaban la belleza de un sitio perdido, confortable, aislado por una fiera estribación de montañas. En el mar de Rodalquilar, entre las rocas de Rodalquilar, vive la foca y el lobo de mar, y entre sus árboles hay aclimatados árboles de floras raras. En la montaña de Rodalquilar, Carmen ha visto y ha jugado con magníficos granates, y ha visto riscos enteros de amatistas que, desparramados en una cantidad fantástica, brillaban bajo la luz del sol, y en Rodalquilar, ahora, al cabo del tiempo, van a ser explotadas varias minas de oro, alguna de las que tuvo registradas el padre de Carmen, pero que, por no poder ser explotadas, venció su derecho al cabo del tiempo, hasta que hoy, después de muchos años de estarse recreando la tierra aquella con su secreto entrañable, la “compañía poderosa” de siempre las va a explotar… En ese magnífico Rodalquilar, en uno de sus grandes cortijos del que era dueña, nació Carmen. ¿No despeja un poco ésto ese misterio recio y extraordinario que hay en la constitución de Carmen, tan valerosa y tan heroica?”
(Ramón Gómez de la Serna. Automoribundia)

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