El programa «Primer Plano» de Mar Martínez Raposo, que se emite en el canal internacional de Antena 3 TV, le dedicó su espacio al dramaturgo Fernando Arrabal a propósito de su libro «¡Houellebecq!». A lo largo de la extensa entrevista, celebrada en los bellos y silenciosos jardines de un conocido hotel de la calle Recoletos de Madrid, Arrabal desgranó las vicisitudes de este original libro, que ha sido traducido en Francia y reseñado por más de un centenar de medios de comunicación de todo el mundo, ocupando incluso el interés de «The New York Times», que lo referenció en sus páginas literarias.
Said Messari, protagonista del programa «Crónicas» en TVE
Sorprendido en su taller de grabado, ubicado bajo el Viaducto de Segovia -el puente de los suicidas madrileños-, absorto pasando al torno y al papel la ilustración que Fernando Arrabal dibujó para el libro «¡Houellebecq!», el artista Said Messari fue protagonista del programa «Crónicas» de TVE, que dirige Reyes Ramos con la ayuda de Eloy Parejo. Su quehacer cotidiano, sus ideas y sus sueños fueron recogidos en un cuidado espacio de televisión cuyo original guión corrió a cargo de Carmen Corredor con la realización de Arturo Villacorta, imágenes de Andrés Menéndez, sonido de Jesualdo García Box con Fernando G. Brioles y la edición de Miguel Angel Ortiz, bajo la producción de Antonio Díez y Mar Jiménez. El resultado merece contemplarse aquí:
Agua y Medio Ambiente en el videoarte de Bill Viola (Revista Cuides)
El videoartista norteamericano Bill Viola (Nueva York, 1951), el más reconocido, laureado y cotizado en todo el mundo, ha adoptado el agua como una de las claves fundamentales en su obra. En este artículo se analiza una selección de sus piezas en las que este elemento forma parte, su significado y el papel que juega en el proceso artístico. También se incluyen algunas de las creaciones más referencialmente medioambientales durante el período analizado (1972-2002), que se corresponde con sus treinta años de trayectoria, hasta su puesta en escena más emblemática: Las Pasiones (2003).
Federico Utrera explica en «Informe Semanal» (TVE) las lecturas de Velázquez en su «Cordel de Extraviados»
El pintor Diego Velázquez (1599-1660) es uno de los personajes que el escritor Federico Utrera ha incluido en su libro «Cordel de Extraviados. Literatura y Arte», y también protagonista de uno de los ensayos que contiene este exhaustivo volumen de casi 500 páginas. En él, Utrera recoge sus experiencias e investigaciones artísticas sobre escuelas y personajes que han ido salpicando su existencia.
«Cordel de Extraviados» es el camino por el que Federico Utrera ha deambulado durante las dos últimas décadas, conformando así su propia biografía. Ha trabajado con Juan Goytisolo, Fernando Arrabal, José Ángel Valente o Michel Houellebecq en España, Francia y Marruecos, y con los albaceas de Juan Ramón, Lezama Lima, Ángel Vázquez o Reinaldo Arenas para profundizar en sus investigaciones literarias, que amplió entre otros a Miguel de Cervantes, Fernando de Rojas, Benito Pérez Galdós, Jorge Luis Borges o Luciano Rubio. También contactó con amigos y editores de Luis Cernuda, Octavio Paz, Roland Topor o Gómez Arcos. Todos tienen además en común en este autor su lectura crítica, desgranando aquí la huella que dejaron en su escritura.
En cuanto a la plástica, Utrera confiesa un prejuicio: le aburre la mayoría del arte contemporáneo y de ahí su asidero a los clásicos, algunas de cuyas exposiciones en Europa ha visitado y estudiado con curiosidad: Velázquez, Rembrandt, Durero, Van der Hamen, Van Gogh, Sorolla, Rodin… Pero en este libro también atiende a las vanguardias –Picasso, Modigliani, Kandinsky, Gris, Chirico… – y a dos de los pintores del siglo XX que más estima: Oscar Domínguez y Manolo Millares. Conoció a Cesar Manrique, Jesús de Perceval y Eduardo Chillida, que prologó otro de sus volúmenes, y esos encuentros, como los que ha mantenido con Cristino de Vera, Juan Hidalgo, Fernando de Szyszlo o Mitsuo Miura, salpican estas páginas, que abren también su espacio a las dos últimas renovaciones que más han despertado su sorpresa: el videoarte (Bill Viola, Nam June Paik, Wolf Vostell…) y la anarquitectura (Matta Clark).

«La publicación de la extensa labor de crítica literaria y artística de mi colega almeriense Federico Utrera en las páginas de diarios y revistas entre 1989 y 2009, reunida ahora en el volumen Cordel de Extraviados, es una buena noticia para cuantos nos preocupamos por las lagunas y carencias de nuestra vida cultural», ha escrito el novelista Juan Goytisolo.
«Por fortuna nuestra, Federico Utrera no sigue la estela del periodismo hoy en boga que inunda las páginas de muchos suplementos semanales y de revistas subvencionadas por la Administración, en los que la profusión de clisés e imágenes anodinas sustituye gradualmente a la reflexión». Y añade: «Aunque al servicio de la actualidad periodística, no deja que aquella sea avasallada por la banalidad habitual de ésta. Sus observaciones y comentarios sobre escritores y artistas, ya del pasado, ya contemporáneos, no se limitan a componer un catálogo: evitan los tópicos en uso y tienen el mérito de nadar contracorriente».
«Frente al clisé rutinario, propone una visión desestabilizadora e invita al lector a discurrir por cuenta propia. Indaga en lo dejado en los márgenes por la institución literaria. Separa con nitidez el trigo de la paja. Rescata figuras y valores olvidados por el gremio oficial», señala el novelista español afincado en Marraquech, que apunta como «a las páginas sobre Colombine en su idilio con Ramón Gómez de la Serna y Rodalquilar, agrega un emotivo homenaje a una de las precursoras más notables del feminismo moderno. Igualmente incentivas son sus reflexiones sobre la pintura española del siglo XX, así como sobre la arquitectura y el videoarte».
«En corto: su trayecto de valiente y casi heroico editor de Hijos de Muley-Rubio le ha llevado esta vez a orillarse, como un inmigrante indocumentado, en las costas isleñas. El sello de Ediciones del Cabildo de Gran Canaria acoge así a un refugiado ejemplar y esta excelente iniciativa debe ser acogida con la atención que merece por quienes aún conservan la peligrosa costumbre de leer –costumbre que, en tiempos de Cervantes, “llevaba a los hombres a la hoguera y a las mujeres a la casa llana”, según escribió en Los alcaldes de Daganzo», concluye Goytisolo.

Federico Utrera es autor de “Canarias, Secreto de Estado” (Mateos López, Ed., 1996), trabajo de investigación sobre los aspectos más oscuros de la Transición en el Archipiélago; “Memorias de Colombine” (HMR, 1998, 2ª edic, 1999), la biografía de Carmen de Burgos, primera mujer que se dedicó al periodismo profesional en España y “¡Diputado Blasco Ibáñez!” (HMR, 1999), recopilación de todos los discursos parlamentarios del escritor valenciano. Sobre esta materia también ha publicado «Los Leones del Congreso» (La Esfera de los Libros, 2012), recopilación de anécdotas y experiencias que vivió durante su época de corresponsal parlamentario.
Utrera también es autor de “Después de Tantos Desencantos” (Ed. Festival Internac. de Cine de LPGC, 2008), un ensayo-híbrido sobre la vida de los Panero, estirpe de poetas que se extingue. Su última publicación ha sido «Viola on Vídeo» (URJC, ULPGC, USAL y UAL, 2012), biografía y catálogo razonado del videoartista norteamericano Bill Viola.
Este escritor, afincado en Madrid desde hace 25 años, ha participado también en varias películas: «Mujeres en la Historia: Carmen de Burgos Colombine«, documental televisivo rodado por RTVE (2003), “El crimen de una novia”, sobre la obra de Federico García Lorca (Telespan, 2005), “La Estancia Vacía” (Producc. JV, 2006) acerca de la muerte de Michi Panero en Astorga y «Cubillo, Historia de un crimen de Estado» (La Mirada Producciones, 2012). Además, ha comisariado exposiciones de arte, ciclos de cine e impartido conferencias por toda España. Ha sido fundador de la Asociación de Periodistas Parlamentarios, de la editorial Hijos de Muley-Rubio y de varias revistas culturales.
Lea un amplio extracto del libro pinchando aquí
http://www.youtube.com/watch?v=LPTibdUx8Ck
Por su parte, Matías Díaz Padrón, conservador del Museo del Prado, escribe en el amplio y biográfico prólogo de este libro que Utrera «busca lo que hay de excelencia en los autores que lee y estudia, tanto filósofos, críticos, novelistas, dramaturgos y artistas, sin preferencia en campos de la arquitectura, escultura y pintura. Artículos interesantes en consonancia con una escala de valores que escasea en el páramo triunfante del ahora que vivimos. Es de esperar que algún día se premie este sendero que toma por vía la crítica de la razón».

Para Díaz Padrón, «no hay horizontes en su viaje a través de la literatura clásica más sublime, la renacentista, barroca, romántica y de hoy. De todo araña y transluce con didáctica metodología la esencia. Todo un esfuerzo por transmitir mensajes con sólido realismo. Artículos que no están marcados por los oportunismos a la moda: y producto imperativo de un estilo imperturbable. Escribe todo aquello que llama su atención en un mirar la existencia para hacerla suya y transferirla comprensible. No intenta ni le importa convencer. Expone lo que siente y basta. El resto es asunto del lector. Así sus tesis, imágenes y pensamientos expuestos obligan a reflexionar».
«A Federico le basta la condición del ser. Toma ejemplos de personajes de épocas pasadas. Cuando menciono que es un acierto a contracorriente, lo digo porque no teme mirar hacia atrás cuando se juega con los valores. Tengo un ejemplo eficaz de lo útil de esta perspectiva en la Edad Media que descubrió a Grecia y Roma, y forjó el Renacimiento. Esto nos salvó del fundamentalismo. No eran muy diferentes Ricardo Corazón de León y Solimán el Magnífico. No fue lo más importante la belleza y el arte. Fue el triunfo de la razón y la confianza del hombre. Federico rasga el pasado para extraer y comunicar la conciencia, el provecho de las ideas y la belleza que frena nuestros tiempos», añade.
Y concluye: «Me sorprende descubrir su interés por la cultura clásica a la que tanto debo y espero retornar. Es consciente que la vista es el instrumento único para el juicio de la pintura. Aunque esto parece baladí, tengo motivos para verlo excepcional. La mayoría de los críticos de arte que conozco resumen los textos de los catálogos enviados previamente a los periódicos sin el menor vistazo a las obras expuestas. Va directo a mirar el campo de batalla, buscando la opinión de los expertos y juzgando por sí mismo frente a la realidad palpable de la obra. Esto no es tan común y no tengo por menos que recordarlo. Ví algo de ello en Santiago Amón, crítico de arte fiel a su conciencia y conocedor de la historia del arte. Su ausencia, como bien dijo Martín Ferrand, dejó huérfana a la crítica. Es lástima la falta en la prensa, tan rica, y osada en otras áreas como la política y la sociedad. Esto no está fuera de contexto cuando pienso que Federico Utrera puede bien sustituir la laguna que dejó Santiago Amón en la crítica de arte».
El testamento literario de Juan Luis Panero y sus obituarios menos disparatados
El poeta Juan Luis Panero falleció el 16 de septiembre de 2013 en Torroella de Montgrí (Girona), donde vivía con la médico Carmen Iglesias. Fue incinerado en la intimidad y su muerte despertó una oleada de inesperadas condolencias entre literatos, poetas y simpatizantes de toda España. La única excepción ante tan doloroso trance se produjo en el campo de la política, pues el mayor de los hijos del poeta Leopoldo Panero no fue agraciado con las condolencias oficiales de los Palacios de la Moncloa ni de la Zarzuela, aunque en cambio sí se recibieron en su domicilio llamadas y telegramas desde América, como fue el caso del ex presidente colombiano Belisario Betancur. Quizás fuera este el sino de Juan Luis Panero, mejor apreciado y conocido al otro lado del Atlántico que en su propio país. En el libro «Después de Tantos Desencantos» de Federico Utrera (Editorial HMR), ya se aprecia su gusto por la poesía latinoamericana y en sus «Páginas sobre Cine y Poesía», que seleccionó el propio Panero como un volumen aparte dentro de este libro, figuran sus ensayos sobre poesía mexicana, colombiana, Pablo Neruda y Octavio Paz, entre otros autores.
En «Juan Luis Panero: Poesía y Estética», Juan Luis Panero charla de nuevo pausada y largamente con Federico Utrera en lo que fue su última entrevista en profundidad y en lo que a la postre se ha convertido en su testamento literario. Son 82 páginas acompañadas además de los obituarios menos disparatados, pues aún después de su muerte, el poeta tuvo que soportar toda la retahila de tópicos que coleccionó a lo largo de su vida, derivados de aquellos que se quedaron con la selección de imágenes de «El Desencanto» pero no leyeron ninguna de sus antologías de poesía.
Formato: PDF y Versión Kindle (Amazon)
- Formato: Versión PDF y Kindle
- Tamaño del archivo: 498 KB
- Longitud de impresión: 82 páginas
- Editor: HMR; Edición: 1 (20 de septiembre de 2013)
- Idioma: Español
- ASIN: B00FCD0OE2
Versión PDF (2 €):
Versión Kindle:
Comprar en Amazon.com: 3,56 $.
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Versión papel en Bubok: 20,21 € (gastos de envío incluidos)
Arrabal-Houellebecq: dos autores en una misma colección de teatro y ensayo
Uno de los mayores éxitos editoriales de Hijos de Muley-Rubio (HMR) es el libro «¡Houellebecq!» de Fernando Arrabal, que contiene también textos del novelista francés y que, aunque cuenta en su interior con una versión francesa, ha sido publicado en Francia por la editorial Le Cherche Midi. En la entrada de este libro en esta misma página web pueden consultar una buena parte de las críticas y reseñas recibidas, las buenas y las malas, pero lo más relevante es que este volumen ha servido para publicar una colección digital con libros que aluden a estos dos autores, uno español y residente en Francia, el otro francés y residente buena parte del año en España.
Animamos a todos aquellos que posean originales sobre ambos a que los presenten en HMR para su publicación e igualmente alentamos a los grupos de teatro más independientes a que se arriesguen a representar «¡Arraballebecq!», la versión teatrera de este libro. Su antecedente más inmediato fue «Plataforma», llevada a las tablas bajo la dirección de Calixto Bieitio y protagonizada por Juan Echanove, Marta Domingo, Lluís Villanueva, Carles Canut, Mingo Rafóls, Belén Fabra y Boris Ruiz. Fue premiada en el Festival de Edimburgo y, tras estrenarse en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, giró por varias ciudades de España: Córdoba, Jaen, Gijón, Logroño… En todas la reacción fue siempre la misma: llenos en las salas y largos aplausos entre el público. Y es que la legión de incondicionales y seguidores de Houellebecq anidan por todos los rincones del planeta… (más…)
Fernando Arrabal: «¡Houellebecq!»
«Los dos que se cruzan, que se cruzan siempre con una precisión muy matemática, una regularidad muy desconcertante, una exactitud muy angustiosa, una puntualidad antipoéticamente milimétrica, uno viniendo del Norte y el otro del Sur, los dos que se cruzan, digo, se cruzan».
Óscar Domínguez. Les Deux qui se croisent. París, Fontaine, colección La Edad de Oro. 1947)
Un día Arrabal y Houellebecq se cruzaron en la parisina rue Jouffroy d’Abbans; uno español de Melilla, zapador nato ante los obstáculos, siempre con el optimismo por bandera, capaz de remover las aguas más profundas del teatro del mundo; otro francés de la isla de Reunión, inveterado escéptico y con propensión al desánimo, descriptor gélido y fundador de la nueva corriente literaria que algunos bautizan ya como depresionismo, un último ismo al que agarrarse. Se encontraron junto al piano del Hotel Pavillón Monceau, cerca de la casa del pintor Chirico; dialogaron y descubrieron que a los dos les atraía la isla de Lanzarote (Canarias), eran europeos nacidos en Africa, admiraban a Topor (1938-1997) y les apasionaba la cámara. De aquellos polvos vinieron estos lodos: su amistad fructificó con el tiempo y el azar objetivo del destino sorteó las dificultades geográficas y de comunicación a lo largo y ancho del globo: cuando uno iba a Almería, el otro venía de Nueva York, uno paseaba por Jerusalen y el otro descansaba en Irlanda… También de sus encuentros madrileños y otros avatares trata este libro, que nace de esa fusión de ideas estéticas, literarias y filosóficas tan dispares que arrojan sabrosa fecundidad en ambos. (más…)
Federico Utrera.com, un blog sobre videoarte y cultura con criterios exigentes de belleza y calidad
Tal y como yo lo entiendo después de haberlo estudiado, el videoarte no tiene nada que ver con el cine o el documental, aunque frecuentemente sea confundido con ellos. Una pieza de videoarte se parece más a la pintura o a la música que a la cinematografía y basa su forma de ser en el tiempo como sustituto del color en el lienzo. La narrativa es profunda, en ningún caso dialogada como en la gran pantalla. La imagen realiza su propio discurso. El sonido forma parte de la obra, no la música como banda sonora. El cine sería a la novela lo que el videoarte a la poesía. (más…)
Biblioteca Bill Viola: libros sobre el videoarte como evolución de la pintura
No es una sustitución sino una sucesión, como la pintura al óleo lo hizo con la pintura al huevo, el lienzo a la tabla y esta a su vez a las pinturas en las cuevas. Esta concepción del videoarte tiene a Bill Viola como profeta y aunque no fuera el pionero, la Biblioteca Bill Viola pretende publicar no solo las diversas ediciones que el profesor Federico Utrera ha escrito sobre este videoartista, sino todas aquellas que posean este mismo enfoque sobre el videoarte o tengan como referencia a su principal protagonista. (más…)
Viola on Video: biografía, etapas y catálogo razonado del videoartista Bill Viola
El profesor Federico Utrera publica la primera biografía, catálogo razonado y etapas artísticas del videoartista norteamericano Bill Viola, el más acreditado y reconocido en todo el mundo. La imagen en movimiento como progresivo cambio de paradigma de las artes tradicionales ha puesto en escena al videoarte como un nuevo género y disciplina que comparte su existencia con la pintura y escultura tradicionales. El plasma como sustituto del lienzo, la cámara por el pincel o el cincel y el tiempo como material sustitutivo del color son los nuevos elementos que Utrera analiza en esta obra con la profundidad y el conocimiento que le brinda el estudio exhaustivo de la trayectoria de Bill Viola. (más…)

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