Leopoldo Panero, Felicidad Blanc y Luis Cernuda, paseando en Londres
Juan Luis Panero
(Conferencia en el Museo Ramón Gaya de Murcia).
Luis Cernuda le dedicó a Ramón Gaya un poema muy hermoso que giraba en torno a un retrato de Fray Hortensio Félix Paravicino, pintado por el Greco, que está en un museo de Boston, en Estados Unidos. Y cuando Cernuda lo vio, le conmovió la idea de que el retrato de un juez español del siglo de oro, de cierta importancia, estuviese en Estados Unidos, exiliado como él, lo cual le empujó a escribir un poema que está dedicado a Ramón Gaya.
Por lo demás, en la actitud humana y pictórica, en un caso, poética en otro, tanto de Ramón Gaya como de Luis Cernuda, hay ciertas similitudes: ambos han sido, el uno como pintor y el otro como escritor, dos personas bastantes incomprendidas durante una época en España. (más…)
HIJO MÍO
Desde mi vieja orilla, desde la fe que siento,
hacia la luz primera que toma el alma pura,
voy contigo, hijo mío, por el camino lento
de este amor que me crece como mansa locura.
Voy contigo, hijo mío, frenesí soñoliento
de mi carne, palabra de mi callada hondura,
música que alguien pulsa no sé dónde, en el viento,
no sé dónde, hijo mío, desde mi orilla oscura.
Voy, me llevas, se torna crédula mi mirada,
me empujas levemente (ya casi siento el frío);
me invitas a la sombra que se hunde en mi pisada,
me arrastras de la mano… Y en tu ignorancia fío,
y a tu amor me abandono sin que me quede nada,
terriblemente solo, no sé dónde, hijo mío.
Leopoldo Panero
*Soneto alejandrino Por el Roman d’Alexandre, poema francés del siglo XII). adj. Se dice del verso de catorce sílabas, dividido en dos hemistiquios Incluido en Antología Cátedra de Poesía de las Letras Hispánicas. Selección e introducción de José Francisco Ruiz Casanova. Cátedra Letras Hispánicas. 500. Ediciones Cátedra S.A. 1998. (más…)
Carnen Conde y Trina Mercader. (Centro de Estudios Carmen Conde).
Fernando de Ágreda Burillo
Con motivo del homenaje dedicado recientemente a Trina Mercader y su revista hispanomarroquí Al-Motamid. Verso y Prosa, organizado por los Institutos Cervantes de Marruecos, ha surgido el recuerdo de otra gran mujer y poeta: Carmen Conde, fallecida en 1996.
El motivo de este recuerdo es, por un lado, reconocer su valioso papel de impulsora de la obra de Trina Mercader (Luzmaría Jiménez Faro se ha referido a «su gran labor de divulgación de nuestras poetisas, pues ha publicado varias Antologías y tendido su mano a muchas de ellas…», en su libro: Panorama Antológico de Poetisas Españolas (Siglos XV al XX); y, por otro, rememorar la breve amistad que me brindó cuando fui a visitarla en la casa de la antigua calle de Wellingtonia, que hoy lleva el nombre de su «casero» de entonces y grandísimo poeta: Vicente Aleixandre (tan unido asimismo a Trina Mercader y a su aventura literaria).
Carmen Conde me recibió – trabajaba yo muy cerquita de su casa, en el edificio de la Escuela Diplomática, en el Paseo de Juan XXIII – para hablar de un tema que nos apasionaba: Marruecos y, en concreto, las revistas de poesía sobre las que empezaba a interesarme: Al-Motamid, de Trina; Ketama y Manantial, de Jacinto López Gorgé. (más…)
Fotografía de Ana Teresa Ortega, Alicante, 1952. Licenciada en Bellas Artes, especialidad de escultura. Profesora de la Facultad de Bellas Artes de Valencia. (Galería Visor)
Llevar el lenguaje a sus límites extremos: poesía. A su cota más alta de significación o a esos lindes en los que la palabra se deconstruye, va más allá de sí misma, se invierte incluso, y se abre a la posibilidad de sentidos nuevos, inusitados. Este viaje a los extremos no siempre es bien comprendido ni aceptado por los partidarios de la normalidad, de la normatividad, de la corrección; pero he ahí la labor. El cordel poético en pocos casos se ofreció tan tensionado como en las obras respectivas de José Ángel Valente, Juan Luis o Leopoldo María Panero, la una cerrada ya definitivamente, las otras aún en plena aventura por los alrededores de la palabra. Estos poetas muestran en apariencia senderos que quisieran conducirnos a lugares muy diferentes y ajenos entre sí. Laberintos que se trifurcan -y en cuyos recodos brota a veces la trifulca-, pero que tal vez confluyan a la postre en un punto fronterizo: el de la desaparición, el de la destrucción. En José Ángel, a través de la disolución de todo lo que signifique estabilidad del ser o del sentido para acoger en la poesía lo radicalmente originario y anterior. En Leopoldo María, por medio del deshacimiento de la realidad y del propio yo para asirse a una circunstancia sólo válida en el interior mismo de la poesía. En Juan Luis, como lúcido sedimento de sus exigentes derroteros literarios y geográficos y como consecuencia de elegidas -y por tanto lógicas- derrotas humanas y vitales. ¿Cimas? ¿Opuestos? ¿Facetas de una misma figura? Tal vez por eso se repelen, se acometen, pero no se olvidan ni se ningunean, se confrontan, son iguales. En este número de ADDENDA se realizan algunas calas en torno a la escritura de estos poetas, salen a la luz textos nunca antes publicados, y se ofrecen algunos testimonios de los protagonistas y de personas que vivieron o trabajaron muy cerca de ellos. No es más que una forma de recordar a esos escritores extremosos cuya obra continúa ofreciendo hoy a sus seguidores algunas de las más sugerentes singladuras textuales dentro del panorama de la lírica española contemporánea. (más…)
Me desperté, las 4, ya día esmeril, vertical, azul y agua. Un nudo en el alma. Por el arrabal del sueño hondo, se quedaba, como en el foso último de un teatro de vida y muerte, la revuelta pesadilla: mi desnuda morita enamorada, la revolución brillante y colorida de alhajas, sedas, luces, el pequeño sultán graso con sus sólidos bigotes de lagarto y su alfanje con rubíes cojido, para mi garganta, de la panoplia del Paraíso verde de Mahoma. Yo creía que yo estaba diciendo: «Por aquí, morita hurí, por aquí». Pero en realidad, ya de pie conciente tras un sorbo de agua, lo que yo me encontré repitiendo, y con gran prisa, era: «Amar, amer, amir, amor, amur. Amur, amor, amir, amer, amar». JRJ. Morita Hurí. Obra Poética (Ed. Espasa). Vol II, Tomo IV. Viajes y sueños. Lápiz Patrio. (Ed. Domínguez Sío). Pag 660.
Por fin acaban de ver la luz los dos volúmenes de «Obra Poética» (verso y prosa) de Juan Ramón Jiménez, Premio Nobel de Literatura cuya concesión cumple precisamente 50 años en 2006 coincidiendo con el 125 aniversario de su nacimiento. La decisiva actuación de la Biblioteca de Literatura Universal (BLU), que dirije Claudio Guillén, en colaboración con la editorial Espasa y un amplio grupo de estudiosos y especialistas, han propiciado este hercúleo trabajo, una aproximación decidida a sus Obras Completas cuya ausencia aún averguenza a la cultura en castellano cuando tantos y tantos otros contemporáneos, e incluso algunos poetas aún vivos, ya han gozado -seguramente con todo mérito- del privilejio que supone ver la mayor parte de su producción reunida. El pobre Juan Ramón, tan rico en jenialidad, luminoso, prolífico, orijinal y creativo, dejó su poesía y su prosa tan abierta, tan sujestiva, tan atrayente, que los editores que asumen con paciencia y cabeza hacer frente a la dificultad de sus nuevas ediciones (el material inédito sigue siendo abundantísimo y lamentablemente sufre serio riesgo de deterioro y pérdida por la falta de dijitalización de su archivo en Puerto Rico), merecen un sincero aplauso por encima de cualquier otra consideración, envidia, vendetta o rencilla, tristemente habituales en el mundo poético, político o universitario. (más…)
¿Puede hablarnos de su experiencia con el Islam?
– Obviamente hablar del Islam y resumir la mayoría de situaciones donde se vive es complicado. He viajado practicamente desde Paquistán hasta Marruecos y cada país es distinto, cada situación es distinta. Un ejemplo basta: en el mundo que podemos llamar de la Cristiandad sabemos muy bien la diferencia que hay entre ser luterano, anglicano, cuákero, mormón, teólogo de la liberación, del Opus Dei, católico de la Iglesia Romana, maronita… Pues la misma diversidad se encuentra en el mundo islámico. Es imposible hablar del Islam como una generalidad y cuánto mejor se conoce más se aprecian las diferencias. Mire ahora lo que está ocurriendo en Irak: es un país musulmán y las diferencias que existen entre los kurdos, los suníes y los chiís, diferencias que están dificultando la libre administración después de esta desdichada ocupación. (más…)
José María Ridao Escritor y diplomático. Presentación del libro en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Releyendo los textos del libro España y sus Ejidos de Juan Goytisolo he tenido la impresión de que se justifica por dos ideas. La primera porque nos muestra una clara metamorfósis y la segunda porque transluce un profundo desengaño. Esa metamorfósis hace que España pase de ser un país de emigrantes a otro de inmigrantes, y es importante insistir en esos términos y no lanzar retrospectivamente el término «inmigrante» para definir lo que ocurría en la España de los años sesenta y principios de los setenta, pues si lo hacemos, no seremos conscientes de lo que el libro está advirtiendo y poniendo encima de la mesa. Y es que detrás de esos dos términos, «emigrante» e «inmigrante», existe este extraordinario desengaño que mencionaba. Pensábamos que por el hecho de haber sido un país de emigrantes, esa circunstancia nos ayudaría a entender nuestra propia situación como país de inmigrantes. Sin embargo, como demuestra El Ejido, esa localidad que está aludida de algún modo en el título, eso no nos beneficia, sino todo lo contrario. Lo que se va viendo a medida que avanza este libro es que la imagen que hoy poseemos de la inmigración y la que teníamos antes de la inmigración han empezado a convertirse en la cara y cruz de un fenómeno: el movimiento de personas a través de las fronteras. (más…)
Juan Goytisolo, bailando en La Chanca (imagen inédita tomada por la fotógrafa suiza Jeanne Chevalier). En esta «fiesta» gitana estaba también presente el poeta José Ángel Valente.
Juan Goytisolo (Presentación en Barcelona)
En el acto, uno de los presentadores leyó el siguiente poema de Mario Benedetti, aunque posteriormente Juan Goytisolo nos explicó que se había alejado del poeta uruguayo a raíz de su solidaridad con la persecución del régimen de Fidel Castro hacia el poeta Heberto Padilla:
Juan Goytisolo lo escribió una vez
y me dejó un semestre hablando solo
hay una paradoja en esta época
(y no es de las menores)
que nosotros artistas
peleemos por un mundo
que acaso nos resulte inhabitable
El dúo Masbedo coincidió en Madrid con la exposición de Bill Viola en la Fundación La Caixa, aunque ellos estaba en el espacio de la Galería Pack en Arco, donde repiten tras estrenarse el año pasado con LipanjePuntin. Allí fueron entrevistados por Cordel de Extraviados. (más…)
Cada vez que aparece por la Villa y Corte intento verle pero no siempre lo consigo. El email nos salva, pero es sólo metadona. La Fundación ICO le había invitado a Madrid: una conferencia sobre el surrealismo y las vanguardias en el Casino de la capital. Fernando Arrabal (Melilla, 1932) se hace un lío: «En el Casino Militar… perdón, Civil». Su padre, que era miembro del Ejército en Melilla y como tal murió por defender la legalidad republicana practicamente en solitario y en plan suicida, le hubiera estado agradecido por el lapsus. Azares del destino me trastornan e impidieron gozarlo. Aún no soy un hombre del todo libre y probablemente no lo sea nunca, prisionero del periodismo para fortuna de la literatura, queha podido librarse así de una de sus peores lacras. Hace unos meses tampoco pude acudir a verlo cuando recibía el enésimo premio, no sé si por su novela, ensayo, poesía, pintura o teatro o por todo a la vez. Por unas horas se me escapó a París, vía Barajas. Antes sí, en la Fundación Mapfre, en su conferencia sobre Stalin, personaje árido y asunto a contracorriente. No fue la mejor intervención de su vida y estuvo prodigioso. Así es Fernando Arrabal. (más…)